Por trabajo, estudios, ocio y, a veces, por una combinación de todos ellos, pasamos muchas horas frente al monitor del PC. De ese modo, no es raro que al final del día tengamos molestias en la vista.
Cuando esto ocurre, enseguida pensamos en qué monitores para PC serán mejores a la hora de cuidar nuestra salud ocular, puesto que no es nada agradable acabar la jornada con picor de ojos, enrojecimiento, sequedad, etc.
Si vamos a adquirir un monitor de PC, vemos que se venden en tres tecnologías diferentes. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes, aunque en este caso lo que nos interesa es que no perjudiquen a la vista.
Estas tecnologías son TN, VA e IPS. De las tres, la tecnología IPS suele ser la más cómoda para la vista, gracias a su buen ángulo de visión y colores estables. Sin embargo, algunos paneles VA de buena calidad también ofrecen una experiencia visual muy confortable.
Las pantallas LED emiten la llamada luz azul. Aunque no hay un consenso total, algunos estudios indican que la exposición prolongada a luz azul de onda corta (menos de 460 nm) puede alterar los ritmos circadianos y causar fatiga ocular.
De todas maneras, si vamos a pasar muchas horas delante de la pantalla, lo mejor es comprar un monitor con esta tecnología, la cual podemos activar a voluntad.
Es cierto que Windows ya tiene un modo noche que rebaja la emisión de este tipo de luz, pero eso altera los colores que se muestran en pantalla. Así, en el caso de que por trabajo u ocio queramos tener el filtro sin que afecte tanto a los colores, lo mejor es que venga incorporado en el propio monitor.
Pese a que no lo percibimos, existen monitores para PC que usan una tecnología llamada PWM (Pulse Width Modulation). Eso hace que parpadeen de manera constante a la hora de controlar el brillo.
Nosotros no lo vemos, pero con el paso del tiempo eso nos causa dolor de cabeza y tensión ocular. Por eso, hay que optar por un monitor con la tecnología Flicker-Free o libre de parpadeo.
Estos no emiten ese parpadeo, por lo que son mejores para el uso prolongado. A veces, no se le da importancia a esto, pero lo cierto es que sí que la tiene.
Hay quien piensa que los monitores son mejores cuantas más pulgadas tengan y eso no es así. De hecho, para un uso común basta con un monitor de 27 pulgadas como máximo, aunque es cierto que poco a poco se van extendiendo los de 32.
Ahora bien, no solo hay que fijarse en el tamaño de la pantalla, sino que la resolución es muy importante. De hecho, si leemos muchos textos o vemos gráficos, una buena resolución hará que ambos se muestren de una manera más nítida.
Con ello, el ojo tiene que hacer menos esfuerzo y así terminará la jornada más descansado. Para trabajar con texto o gráficos con nitidez, una resolución 2K (1440p) en 27 pulgadas es más que suficiente. La resolución 4K es excelente, pero más recomendable en pantallas de 32 pulgadas o más.