Opinión

No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió

Francisco Naranjo Llanos | Jueves 26 de junio de 2025

Dicen que dijo el escritor y premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez: "No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió", frase que se relaciona con las despedidas del lugar que te has sentido feliz y que ha sido utilizada como un recordatorio de que la alegría de lo vivido debe prevalecer sobre la tristeza de su fin. Similar a aquella de un entrenador del Barcelona, Louis van Gaal, con su famosa frase: "siempre positivo, nunca negativo".

Pues bien, este mes de junio, he dejado de pertenecer al Patronato de la Fundación Abogados de Atocha, en la que he sido Patrono, Vicepresidente y Director de la misma, y sobre todo he sido feliz, en los 20 años que he estado colaborando en ella. Recientemente escribí sobre su 20 Aniversario y su labor de memoria.

Con esta definitiva desvinculación del Patronato de la Fundación, finaliza un ciclo de casi cuatro décadas, ligado al sindicalismo de clase madrileño, pues fue en el IV Congreso de CCOO de Madrid, en mayo de 1987, cuando me incorpore a la Secretaria de Comunicación. Desde entonces y hasta la fecha he participado en todos y cada uno de los actos que se han realizado en Madrid en recuerdo y homenaje a nuestros compañeros de Atocha 55. Antes y después de crear la Fundación. Exactamente, desde el 10º al 48º aniversario del atentado criminal de Atocha.

A todos esos compañeros y compañeras que hicieron posible mis responsabilidades en el sindicato y en la Fundación, con total cariño y sinceridad se lo agradezco, pero sobre todo quiero destacar a los secretarios generales de todos estos años, comenzado por Juan Moreno, que fue quien me planteó formar parte de la Ejecutiva regional en el congreso de 1987 que comentaba antes. A continuación, Rodolfo Benito, Javier López,, Jaime Cedrun, y por ultimo Paloma López, me continuaron apoyando y dándome su confianza hasta la fecha que he decido decir adiós.

Durante estos 20 años, dos décadas, en la Fundación, he realizado las responsabilidades que me encomendaron con mucho cariño y humildad, en un patronato del que solo tengo palabras de agradecimiento, por el leal y meritorio apoyo y el excelente trabajo desarrollado por sus componentes. Personas con gran talla moral e intelectual, tales como, Miguel Sarabia, Luis Ramos, Jaime Sartorius, Lola González Ruiz, Cristina Almeida, Antonio Montesinos, José Luis Sauquillo, Pablo Benavides, José Mª Mohedano, Carmela Canto, Guiomar Sanabria, Paco Caño, Enrique Villalobos, y nuestro querido presidente, Alejandro Ruiz-Huerta, son personas, entre otras, que va a ser difícil, por no decir imposible, olvidar.

En mis 20 años en la Fundación, y varios más antes de crearla, con el que más he convivido ha sido con Raúl Cordero Torres. Me entristece y duele que se fuera de la manera que se fue. Por mi parte resaltar mi agradecimiento más sincero por su labor, pues con sus luces y sombras, Raúl, siempre ha sido una persona que solo quería – y sigue queriendo- lo mejor para la Fundación y para “Los Abogados de Atocha”.

Por supuesto, en esta despedida de la Fundación, no me puedo olvidar de Lola Carrascal y de Mari Cruz Elvira, “Chipi”, pues ellas merecen una mención especial. Para mi han sido dos personas que, durante estos años, con su labor callada y quizás invisible para muchos, han sido baluarte imprescindible en la labor del Patronato de la Fundación.

En este mes de junio de 2025, mes que he cumplido 79 años de edad y después de haber estado 38 años al servicio del sindicato en Madrid, de ellos 26 años de responsable de comunicación. 15 de presidente de la cooperativa VITRA y 20 en la Fundación Abogados de Atocha, es hora de decir adiós. Por ello tengo que expresar, alto y claro, que haber gozado del apoyo y la confianza de mi sindicato para estar en esas responsabilidades, ha sido el mejor y mayor homenaje que puedo recibir de las CCOO, a lo largo de mi dilatada vida sindical.

A partir de ahora, no me voy a quedar en casa viendo “series”, o en la calle para ver trabajar a los albañiles en las obras. Como conocéis siempre me ha gustado contar y escribir historias y sin hacer ruido tengo publicados cinco libros, el ultimo editado hace unos meses, titulado “Elpasado es la linterna del futuro”, relacionado con el 60 aniversario de las CCOO ferroviarias.

En la actualidad tengo garabateados unos cientos de folios, documentos, del que será el sexto libro, está vez relacionado con mi paso por las CCOO de Madrid y la Fundación Abogados de Atocha y como ahora voy a tener más tiempo –ya iba siendo hora- voy a poner negro sobre blanco algunas de las muchas historias y anécdotas, recopiladas en las cuatro décadas -media vida- que he estado en nuestras queridas CCOO madrileñas.

Reiterando la frase del gran García Márquez, que encabeza esta breve crónica, me reafirmo: No lloro porque se acabo, sonrió porque sucedió. Un gran abrazo a todos y todas, tan grande como el de nuestro amigo Juan Genovés situado en la plazuela de Antón Martin. Larga vida a la Fundación Abogados de Atocha y no olvidéis nunca gritar, con todas vuestras fuerzas, al pasar por la calle Atocha 55: ¡Atocha, hermanos, no os olvidamos!