Los cantones siguen siendo el ‘el caballo de batalla’ del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. En el barrio de La Paz, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, los vecinos llevan semanas movilizándose contra una de estas instalaciones, cuya construcción ya ha comenzado en la calle Sangenjo, a tan solo ocho metros de sus viviendas.
El descontento vecinal se hizo visible por última vez hace una semana, durante el pleno ordinario del distrito, con protestas tanto a las puertas de la Junta Municipal como en el interior de la sala de sesiones. Aunque las obras ya han comenzado, los residentes no renuncian a frenar el proyecto. Con el apoyo de un abogado, las nueve comunidades de vecinos afectadas presentaron hace unas tres semanas un recurso contencioso-administrativo, acompañado de medidas cautelares, con el objetivo de paralizar la construcción del cantón.
Además de la vía judicial, los vecinos confían en que el Ayuntamiento reconsidere su decisión amparándose en un convenio firmado en 1998, en el que el Consistorio se comprometía a destinar esa parcela a zona verde. Alegan que, de haberse cumplido ese acuerdo, no sería posible ahora instalar allí un cantón de limpieza. “Nosotros no paramos, sobre todo por ese convenio, porque bueno, a pesar de las molestias que ocasiona perder el actual aparcamiento, finalmente entendemos que estaría mucho mejor si hubiera una zona verde en ese espacio que un cantón de limpieza”, sostiene Juan Manuel Segura, miembro de la Plataforma Vecinal No al Cantón de la calle Sangenjo 35.
Esta es la última baza para unos vecinos que ven cómo, poco a poco, la maquinaria va entrando en la parcela donde se proyectó hace un par de años la construcción de un cantón de limpieza. La Plataforma No al Cantón de la calle Sangenjo 35 nació cuando los residentes detectaron en un listado municipal las parcelas en las que el Ayuntamiento había previsto la instalación de varios cantones por toda la capital hace ya dos años. “Estuvimos investigando y vimos en el expediente los pliegos que decían que se recomendaba que estuvieran lo más alejados posible de los edificios de viviendas. Y vimos que el Ayuntamiento había cedido la parcela a la empresa adjudicataria de esos contratos para construir esos cantones de limpieza, a pesar de que se encontraban a escasos ocho metros de los bloques de viviendas”, denuncian.
Los vecinos aseguran que nunca han llegado a un acuerdo
Desde entonces, varios afectados constituyeron la plataforma con el objetivo de informar al vecindario y movilizarse contra el proyecto. Han mantenido reuniones tanto con Borja Carabante, cuando era concejal-presidente del distrito y actual delegado del área de Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente, como con el actual concejal-presidente, José Antonio Martínez Páramo, en un intento por paralizar la iniciativa. “Entendemos que pueda ser necesaria para los operarios de limpieza, pero tienen que buscar ubicaciones más adecuadas que a ocho metros de las viviendas, cuando en los propios pliegos se recomienda situarlos lo más alejados posible”, señalan desde la plataforma.
Además, aunque ahora luchan porque la parcela se convierta en una zona verde, los vecinos se muestran resignados, ya que el barrio, construido en los años 70, carece de dotaciones suficientes para aparcamientos residenciales y los bloques de viviendas no cuentan con garajes propios. Por ello, ese terreno se había convertido en un espacio estratégico para estacionar sus vehículos, especialmente al tratarse de una zona regulada por el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). “Hemos propuesto ubicaciones alternativas al Ayuntamiento durante las reuniones, pero no aceptan ninguna alegando que complica la tramitación. Sin embargo, cuando les interesa recalificar suelos, como está ocurriendo ahora en Valdebebas y eso les supone un beneficio económico, no tienen inconveniente”, denuncian desde la Plataforma.
La tensión entre los vecinos y el Ayuntamiento se intensificó hace una semana, coincidiendo con la celebración del pleno ordinario del distrito de Fuencarral-El Pardo. Varios residentes se concentraron a las puertas de la Junta Municipal con pancartas y consignas, mientras otros accedieron a la sala de sesiones, donde la portavoz socialista, María de Meritxell Tizón, preguntó al equipo de Gobierno por la situación del cantón.
Según el concejal-presidente del distrito, José Antonio Martínez Páramo, los vecinos habrían llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para permitir su instalación, algo que los afectados niegan rotundamente. “Nos pidieron quitar el horario nocturno, eliminar el silo, instalar una pantalla alrededor, compensar las plazas de aparcamiento... Se les ha enseñado el proyecto en varias reuniones y hemos llegado a un acuerdo”, afirmó durante la sesión.
Sin embargo, desde la Plataforma No al Cantón de la calle Sangenjo 35 desmienten rotundamente la existencia de ese acuerdo. Aseguran que no han firmado nada y rechazan las afirmaciones del concejal: “Nos duele que estén tratando de engañar a la opinión pública con algo que han aprobado únicamente porque tienen mayoría. Les da igual arrasar el barrio pese a la oposición vecinal”, denuncian.
Desde la plataforma vecinal denuncian que el Ayuntamiento introdujo cambios en el proyecto original con la intención de desactivar la protesta, como la inclusión de un silo de sal de 12 metros de altura, que posteriormente fue retirado. “Lo metieron como estrategia para que cediéramos. Querían que aceptáramos el resto del cantón a cambio de que eliminaran el silo, pero nunca hemos avalado el proyecto”, afirman. Según explican, en 2023 el Consistorio incorporó esta infraestructura, justificada como medida preventiva ante una posible repetición de un temporal como Filomena, sin haber consultado previamente con los vecinos ni haber mostrado planos detallados.
Piensan que el Ayuntamiento trata de engañar a la opinión pública
Además, desmienten haber alcanzado ningún tipo de acuerdo con el Ayuntamiento. “En el pleno dijeron que yo había ido a su despacho y habíamos pactado el proyecto. Es completamente falso. Siempre que nos hemos reunido con el concejal hemos acudido con el abogado y hay constancia de que nunca lo hemos aceptado”, sostiene un portavoz vecinal. Aseguran, de hecho, que en marzo de este año el Ayuntamiento les remitió un correo electrónico con una serie de condiciones para el proyecto, a las que respondieron por escrito rechazando la propuesta. También cuestionan la fiabilidad de las garantías ofrecidas por el Consistorio: “Nos dicen que no habrá actividad nocturna, pero no pueden asegurar que eso se mantenga en el futuro”, advierten.
Durante el pleno ordinario del distrito, el concejal-presidente José Antonio Martínez Páramo defendió el proyecto y aseguró que sí llegaron a un acuerdo con los vecinos para introducir varias modificaciones. “Nos pidieron eliminar el horario nocturno, quitar el silo de sal, instalar una pantalla vegetal alrededor de la oficina auxiliar y compensar las plazas de aparcamiento. Tengo aquí el acuerdo enviado a ellos”, afirmó. Martínez Páramo añadió que los vecinos, encabezados por Juan Manuel Segura, acudieron a su despacho para conocer el proyecto en detalle.
El concejal quiso asimismo minimizar el alcance de la instalación: “Aquí no hay un cantón de limpieza, eso para empezar. De hecho, los propios vecinos de Montecarmelo pedían que se hiciera en su barrio. Lo que se va a instalar es una oficina auxiliar de limpieza, que no llega a la categoría de cantón.” Reconoció, no obstante, que el malestar vecinal es comprensible: “Los vecinos están enfadados y yo los entiendo porque les han contado una historia que no es verdad”, reprochaba así a la oposición el apoyo a estas protestas
Según la documentación facilitada por el Ayuntamiento, la instalación albergará una zona de vestuarios, plazas de aparcamiento con recarga eléctrica (incluida una para personas con movilidad reducida), un almacén, un punto de recarga para carritos eléctricos y una zona de maniobras. Entre las modificaciones destinadas a alcanzar un acuerdo, que finalmente no se concretó, figura la supresión de la actividad nocturna, la reubicación del silo de sal en otra instalación y la garantía de que no habrá ningún centro de tratamiento ni almacenamiento de residuos.
En un intento por suavizar la imagen del proyecto, el Ayuntamiento denomina esta infraestructura como “instalación de limpieza de proximidad” en lugar de cantón, aunque los pliegos oficiales continúan refiriéndose al mismo como cantón de limpieza. Los vecinos interpretan esta maniobra como una “campaña de lavado de cara”. “Realmente a nosotros nos da un poco igual el nombre, lo que nos preocupa son las molestias que pueda generar al vecindario”, señalan desde la plataforma.
Ante la negativa a paralizar el proyecto, los vecinos han lanzado una campaña de recogida de firmas en change.org para exigir que el cantón de limpieza no se instale en la parcela de la calle Sangenjo. La plataforma vecinal ha dejado claro que seguirá luchando por impedir la construcción, apoyándose en el recurso contencioso-administrativo ya presentado, así como en el acuerdo de 1998 que comprometía al Ayuntamiento a destinar ese espacio a zona verde. “No cejaremos hasta que se respeten nuestros derechos y se cumpla el convenio que protege nuestro barrio”, concluyen.