El alumnado con trastorno del espectro del autismo (TEA) continúa creciendo en la Comunidad de Madrid. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte, correspondientes al curso 2023-2024, la región ha experimentado un incremento del 30,88 por ciento en el número de estudiantes autistas respecto al curso anterior, pasando de 8.733 a 11.430 alumnos y alumnas.
Este aumento posiciona a Madrid como la tercera comunidad autónoma con mayor número de estudiantes con autismo, por detrás de Cataluña y Andalucía. La cifra supone además el 12,44 por ciento del total del alumnado con autismo a nivel nacional.
Un incremento que ha encendido las alarmas entre los profesionales del ámbito educativo y profesional, quienes reconocen que este crecimiento acelerado no ha ido acompañado del desarrollo necesario en recursos, formación ni planificación.
“Estamos viendo que el crecimiento es acelerado respecto al ritmo de otros años. Hablamos de casi un 30 por ciento más de alumnado con autismo escolarizado en la Comunidad de Madrid. Es una barbaridad”, ha alertado María José Ucedo, directora del Colegio de Educación Especial Leo Kanner.
Por otro lado, Paula Villena, neuropsicóloga en la Federación Autismo Madrid y responsable de formaciones en centros educativos, ha explicado que este aumento se debe a “mejoras en la conciencia e información del profesorado, también de todo el contexto social, porque al final se conoce mejor el autismo, se habla más de autismo y esto facilita que la detección sea antes”.
Villena ha destacado que, aunque hay avances, “queda mucho camino por hacer”. Según la especialista, “se han hecho grandes avances, como los equipos específicos de valoración, con la existencia de medidas de apoyo, pero no suficientes”. Apunta que “las aulas TEA que hay en la Comunidad de Madrid no dan respuesta a las necesidades de las familias y de las personas con autismo autista”.
“Las aulas TEA que hay en la Comunidad de Madrid no dan respuesta a las necesidades de las familias"
Además, ha alertado de la falta de centros públicos de educación especial específicos. “En la Comunidad de Madrid todavía no existen centros públicos de educación especial que sean específicos de autismo. Entonces, la respuesta se da por las asociaciones que generan esos recursos, que hacen convenios con las administraciones públicas, pero todavía no existen esos recursos específicos”.
Desde la Federación, se han impulsado iniciativas para paliar esta situación. “Se ha creado un área de formación para dar un poco de apoyo y soporte formativo a los centros. Tenemos un proyecto también que es Compromiso Autismo, que hacemos junto con Fundación GMP para formar de forma integral a centros educativos”.
Además, la neuropsicóloga ha señalado la necesidad de extender las medidas de apoyo a todas las etapas del sistema educativo. “Que esas medidas de apoyo se prolonguen a toda la etapa educativa. No solo en educación primaria, infantil y secundaria obligatoria, sino que existan también esos recursos en el PP, que existan esos recursos en relación a estudios universitarios, bachillerato… Porque cuanto más crecen los alumnos con autismo, menos son las medidas de apoyo existentes”.
Ucedo ha recalcado que “aunque exista diagnóstico, si no hay visibilidad, si no hay conciencia, pues tampoco hay plan. Si las políticas educativas no destinan presupuesto, investigación y recursos a lo que se ha diagnosticado, no se puede atender bien”.
Respecto a la preparación de los centros, Ucedo ha lanzado una advertencia clara. “No ha dado tiempo. Yo creo que nos ha pillado un poco de hielo. No hay ninguna epidemia de autismo. El autismo y el espectro está de siempre. Lo que pasa es que ahora estamos haciendo más caso, detectando no solo el autismo, sino las necesidades especiales que aparecen en el contexto escolar”.
“Dentro de las necesidades educativas especiales, un porcentaje alto, casi un 32 por ciento, es autismo. ¿Cómo aborda eso los centros educativos? Pues con un plan de autocursos. Hay que utilizar foros como estas entrevistas, charlas, jornadas, redes… para decir que está creciendo esto, que es genial que lo estemos detectando, pero que no tenemos plan, o que el plan que hay no aborda todo lo que pretendemos para dar una respuesta”, ha concluido la directora del centro especial.
Villena ha destacado también esta idea. “Formar bien a profesionales que están en los centros educativos y que dan atención directa a personas con autismo y no son profesionales formados específicamente, que pueden ser mayores escolares, actividades extraescolares, técnicos de patio… Eso también es una medida que facilitaría mucho y facilitaría la inclusión del alumnado y el bienestar emocional”.
Una de las tendencias observadas en el aumento de diagnósticos es el incremento entre las alumnas. El crecimiento ha sido especialmente destacado entre las niñas con autismo, que han aumentado un 35,89 por ciento en tan solo un curso, pasando de 1.449 a 1.969 alumnas.
“Hacen falta más aulas TEA para que tengan más cabida y no sea todo derivarles a educación especial"
Paula Villena ha denunciado esta brecha de género en los estudios de este trastorno del espectro. “Estamos viendo que este aumento también se ve muy claro en el porcentaje de alumnas, si vemos los porcentajes en alumnas se ha crecido 35,89”. Según Villena, esto se debe a que “se está formando muchísimo más en diagnóstico en mujeres”, ya que hasta ahora “el autismo era algo que estaba muy referido a hombres, pero era un mito, era algo erróneo”.
Desde el ámbito familiar, Patricia Vidal, presidenta de la Fundación Mi Persona Favorita y madre de un niño de 12 años con autismo, ha compartido su perspectiva sobre este incremento que es algo que vive muy de cerca. Ha detallado que cada vez acuden más familias a la fundación con hijos de entre 12 y 14 años, que hasta hace poco no habían sido diagnosticados. Muchos de estos niños, ha contado Patricia, “eran capaces de seguir el ritmo académico en un aula ordinaria, pero presentaban dificultades importantes a nivel social. Hoy, gracias a una mayor concienciación en los colegios y una observación más detallada desde los departamentos de orientación, los docentes detectan señales y lo comunican a las familias, lo que lleva a muchos padres a buscar un diagnóstico. Así, cada vez son más las familias que descubren que su hijo, que creían neurotípico, en realidad está dentro del espectro autista”.
Patricia también ha narrado su experiencia personal con su hijo Guille, quien fue diagnosticado con solo dos años. Su recorrido escolar comenzó en una guardería y, más adelante, en un colegio con aula TEA. “Conseguimos que él entrara en el aula TEA de un colegio, y este año ya termina en este colegio, termina sexto de Primaria y el curso que viene le hemos cambiado a un colegio educación especial. Porque es verdad que en el aula TEA, el funcionamiento está pensado más para chicos con grado 1 o grado 2, pero que más o menos se desenvuelve en el funcionamiento habitual de un colegio y en las clases, que el desfase curricular no tan evidente. Pero cuando ya se va haciendo, pues eso, que, en el caso de mi hijo, por ejemplo, que no puede seguir el ritmo de sus compañeros y que necesita trabajar otras cosas, ya ahí te lo puede recomendar el mismo centro, o puedes tomar tú la decisión como padre”.
Vidal ha concluido con una petición para que se creen más aulas TEA. “Sí que creo que lo que hace falta son eso, que los centros hagan más aulas TEA para que tengan más cabida y no sea todo derivarles a educación especial, sobre todo cuando son pequeños”. Esta carencia genera mucha frustración en las familias, que ven cómo sus hijos no pueden asistir a los colegios que desean porque no hay espacios para ellos.