XXIII Premios Madrid

PREMIO MADRID A LA INICIATIVA SOCIAL | Ayuda madrileña a los afectados por la DANA en Valencia

Acto de reconocimiento del Ayuntamiento de Madrid a los servicios municipales que prestaron su colaboración en las zonas de la Comunidad Valenciana afectadas por la Dana (Foto: Mónica González de Road Experience Audiovisual).
Fernando Rodríguez | Miércoles 04 de junio de 2025

Madrid es sinónimo de solidaridad. También lo es, claro, su pueblo, siempre volcado con el que sufre, con el que atraviesa un mal momento y necesita de una mano amiga para recomponerse y seguir hacia adelante. Prueba de ello, una vez más, la ayuda brindada a los afectados por la DANA que arrasó buena parte de la Comunidad Valenciana, especialmente en la capital y sus municipios aledaños del sur, aquel fatídico 29 de octubre de 2024, hace ya más de siete meses.

Desde entonces, miles de madrileños, profesionales de muy distintos cuerpos de Emergencias, se desplazaron hasta la zona cero para colaborar en todo tipo de labores. Rescate, limpieza, seguridad... Algunos, de hecho, continúan todavía allí, contribuyendo con su esfuerzo diario a mejorar la movilidad en zonas que aún no han recuperado del todo la normalidad. A todos ellos y también a los cientos de voluntarios que aportaron su granito de arena desde la región, sobre todo en materia logística, recogiendo y organizando los envíos con agua, comida y otros productos de primera necesidad, gracias. El XXIII Premio Madrid a la Iniciativa Solidaria, galardón que anualmente concede Madridiario, es suyo.

Almudena Viñas, oficial del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad e integrante del grupo operativo de Emergencia y Respuesta Inmediata regional, más conocido por las siglas ERICAM, estuvo sobre el terreno junto a su equipo desde los primeros compases de la tragedia. Ya el mismo día 29, relata, se desplazaron los primeros efectivos. Una comitiva formada por bomberos, profesionales sanitarios del SUMMA-112 y especialistas en rescate acuático. Apenas unas horas más tarde, otra expedición partiría hacia tierras valencianas, incluyendo también unidades caninas. Viñas formaba parte del segundo convoy. A su llegada, un escenario "solador". Pelos, como resulta lógico pensar, "de punta" en el seno de un cuerpo más que acostumbrado a lidiar con catástrofes naturales.

"La primera impresión fue bastante surrealista. Llegamos de noche por la A3. No había prácticamente nadie por la calle porque entonces los accesos estaban cortados. La situación era tal y como se podía ver en las imágenes por televisión, con coches amontonados por todos los sitios. Nos quedamos a dormir en un parque de bomberos de la Comunidad Valenciana y al día siguiente nos levantamos muy pronto para trasladarnos al puesto de mando y empezar a trabajar. Lo que más me sorprendió fue la cantidad de gente que se desplazaba caminando por la carreteras para ir a ayudar a la zona cero. Fue muy impresionante ver como la gente se movilizaba para echar una mano. Más allá de lo desolador del paisaje, se te ponían los pelos de punta", relata todavía emocionada la oficial de Bomberos en conversaciones con este digital.

"Fue muy impresionante ver como la gente se movilizaba para echar una mano"

Ya ubicados en las localidades de Benetúser y Sedaví, era el momento de comenzar a trabajar. Por delante, jornadas maratonianas de "entre 10 y 15 horas sin parar". La disposición "por relevos", clave para soportar el cansancio físico y mental. Entre sus labores, tras el pertinente "triaje" inicial, rescate de personas, achique de agua, sobre todo en garajes, y recuperación del espacio disponible en las calles para facilitar, en la medida de lo posible, la circulación.

Todo a pesar de lo "confuso" de la información que iban recibiendo. Escenario que obligaba, en ocasiones, a improvisar y actuar "en cascada". "Cuando llegó el primer equipo, no te voy a decir a ciegas, la información era un poco confusa. Entonces tuvimos que actuar en cascada. Llegaron, nos dijeron los recursos que se necesitaban y nosotros -el segundo equipo- lo llevamos. Era un trabajo en cadena", reconoce Viñas.

Pese al "perfil técnico" adoptado en aquellos días por los profesionales de la Comunidad, lo "emocional", continúa la oficial, irrumpe irremediablemente con el regreso a casa: "Nosotros vamos con un filtro más profesional. Al final, te enfocas en las cosas técnicas, en qué tenemos que hacer, cómo organizar el equipo... Y claro, toda la parte de emociones quizás viene más tarde, cuando vuelves a casa y empiezas a recordar lo vivido (...). Me quedo con la cantidad de gente que fue a echar una mano. Con la respuesta de la gente al vernos allí, que se emocionaba mucho al sentir el apoyo del resto del país. Al sentir que no estaban solos. Era lo más impactante".

Coincide a este respecto, como no podía ser de otra manera, la comisaria de la Policía Municipal de Madrid, Esther de Gregorio, movilizada junto a sanitarios de SAMUR-Protección Civil tres días después del inicio de las inundaciones. Su destino, el barrio de La Torre, en Valencia capital. "Hasta que no llegas allí y lo ves con tus propios ojos no te lo puedes imaginar. No te puedes hacer a la idea de la dimensión de la catástrofe. La gente se ponía a llorar y nos daba las gracias cuando nos veía llegar", recuerda todavía con lágrimas en los ojos.

Lo más duro, no obstante, de la mano de los primeros trabajos, la revisión domicilio por domicilio. En la práctica, "sacar barro y buscar cadáveres": "Al principio íbamos casa por casa. Los vecinos nos contaban que estuvieron totalmente solos durante varios días. Algunos incluso con cadáveres en sus domicilios, sin luz... Una situación realmente terrible". Poco a poco, sin embargo, la naturaleza de los trabajos comenzó a cambiar. Tras esta "labor asistencial" pasamos a "regular el tráfico y a patrullar en algunos municipios del sur como Alfalfar, Paiporta o Algemesí para prevenir problemas de seguridad como los pillajes porque la gente ni siquiera tenía puertas en sus casas... Ante estas tragedias ves lo mejor y, por desgracia, lo peor del ser humano".

"Nos llevamos de Valencia mucho más de lo que fuimos capaces de dar"

En cualquier caso, de Gregorio prefiere quedarse con lo positivo, con "una experiencia personal y profesional inolvidable". Y es que "nos fuimos de Valencia con la sensación de que nos llevamos mucho más de lo que fuimos capaces de dar". Todo gracias a los "vínculos tan bonitos" que llegaron a fraguarse con los propios vecinos. "Hablas con la gente, te cuenta su historia y se te cae el mundo a los pies. Personas que lo han perdido todo. Sus casas, familiares... Hombres hechos y derechos que se derrumban. Era muy impactante. Todos los que estuvimos allí compartimos esa historia, ese vínculo. Es muy emocionante. Nos sentimos plenamente acogidos y cuidados por los valencianos", concluye la comisaria.

En suma, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid movilizaron miles de profesionales los días posteriores a la DANA. Expediciones compuestas por perfiles muy variados en la respuesta ante emergencias. De bomberos a policías, pasando por sanitarios, servicios sociales, limpieza viaria, recogida de residuos o conductores de autobuses y otros vehículos pesados. Todos los recursos humanos y materiales disponibles, a los que se suma la labor desde la propia región de cientos de voluntarios, al servicio de las zonas afectadas. Solo en la capital, a través del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo y el resto de puntos habilitados a tal fin, se recogieron más de 1.000 toneladas de productos de primera necesidad, entre agua, comida, material de limpieza o ropa en apenas unos días. Donaciones tanto de particulares como de administraciones públicas, empresas, clubes deportivos, colegios y otras entidades.

Carlos Alberto Arango fue uno de esos Voluntarios por Madrid que, desde el centro de recogida habilitado en el barrio de Tetuán primero y desde Casa de Campo después, colaboró durante varios días en las labores de recogida, selección y embalaje de las donaciones a fin de canalizar la solidaridad y que esta llegase de la mejor forma posible a Valencia. Todavía hoy se estremece al recordar lo emocionante de aquella difícil situación y, sobre todo, la gran respuesta del pueblo madrileño ante la crisis. "Fueron días muy intensos, pero también muy gratificantes. Cada uno de nosotros compartiendo el dolor por esa tierra, por todas esas familias, pero también aportando nuestro granito de ahora. Todos con el ánimo de ayudar, de colaborar... En estas situaciones tan difíciles es cuando te das cuenta que los buenos somos más", resume.

"En estas situaciones tan difíciles es cuando te das cuenta que los buenos somos más"

La ayuda madrileña, en cifras

Desde el primer día ocho servicios municipales se volcaron para ayudar a los damnificados por la DANA: Policía Municipal, el Cuerpo de Bomberos, Samur Protección-Civil, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT), los Servicios de Recogida de Residuos y Limpieza y Zonas Verdes, el Samur Social y Voluntarios por Madrid. En torno a 820 efectivos en total: más de 550 policías municipales, unos 150 sanitarios de SAMUR-PC y alrededor de 120 bomberos municipales, con los vehículos y medios necesarios, que se pusieron a disposición de las autoridades locales valencianas. Policía Municipal, además, donó nueve vehículos a los ayuntamientos de Paiporta, Algemesí y Massanassa, que se quedaron sin coches de seguridad para poder realizar sus funciones.

A tal dispositivo se suman a posteriori 300 efectivos del personal de Limpieza viaria y de Recogida de Residuos. Su labor, ayudar en las tareas de retirada de escombros, ramas y limpieza de las calles. Llevaron vehículos con pala cargadora, camión portacontenedores con cuchilla y contenedores y un furgón taller para dar servicio a los vehículos que se estropeaban, entre otra maquinaria. Del Servicio de Zonas Verdes acudieron 15 efectivos con vehículos como camiones con pulpo para colaborar en la retirada de árboles y ramas, fundamentalmente. Asimismo, de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) se desplazaron 125 trabajadores con grúas de arrastre, turismos, motos camión de logística, bus de apoyo y furgón taller.

Además de la ayuda en Valencia, el Ayuntamiento de Madrid se volcó en la recogida de productos de primera necesidad para enviar a los damnificados. Así, se habilitó el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, coordinado por SAMUR-Protección Civil, para centralizar la ayuda, pero también se abrieron los 21 cantones de limpieza del Consistorio y las 22 comisarías de distrito para que la gente hiciera sus donaciones. A tal fin, más de 1.000 efectivos, entre Voluntarios por Madrid, Samur Social, operarios del Servicio de Limpieza, agentes de policía y profesionales del servicio municipal de atención a la emergencia social participaron en la recogida, clasificación y empaquetado de los productos de primera necesidad donados por los vecinos de Madrid.

Tras más de medio año, el dispositivo continúa en marcha. Al menos en los que al ámbito de la movilidad se refiere. Aunque está previsto que a lo largo del mes se restablezca por completo el servicio de transporte regional de pasajeros, a día de hoy aún permanecen en la Comunidad Valenciana 11 autobuses, 12 conductores y cuatro coordinadores que realizan rutas en los pueblos más afectados. En concreto, se mantienen vigentes las lanzaderas en las rutas Picanya-Valencia Sud, Paiporta-Valencia Sud, Torrent-Safranar y Torrent-Picanya-Paiporta, beneficiando a más de un millón y medio de usuarios.

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