Madrid

Grafiteros limpian pintadas de un muro en Tetuán para conmutar su sanción

Tres de los grafiteros que conmutan su multa cubriendo las pintadas de un muro en la plaza de Juan Muñoz (Foto: Ayuntamiento de Madrid).
Hugo García Reina | Lunes 05 de mayo de 2025
“Ya no vuelvo a pintar, esto ha sido suficiente escarmiento para darme cuenta del daño que genera y lo que conlleva solucionarlo”, cuenta uno de los grafiteros que trabaja en la limpieza de un muro de la plaza de Juan Muñoz en sustitución de su multa.

El Ayuntamiento de Madrid modificó el pasado diciembre el protocolo de prestación ambiental sustitutoria para que aquellos que fueran sancionados por hacer grafitis en la vía pública sólo pudieran evitar la multa mediante la eliminación de pintadas. Hasta entonces, los sancionados que optaban por realizar una prestación en beneficio de la comunidad como vía alternativa al pago de la multa desarrollaban una actividad de limpieza genérica del espacio público, no vinculada directamente con la eliminación de las pintadas

Los primeros 33 participantes (entre diciembre y febrero) realizaron este servicio en nueve zonas de siete distritos, con lo que conmutaron los 64.100 euros correspondientes a sus expedientes sancionadores. En total han realizado 1.228 horas de trabajo y han limpiado una superficie de 2.625 metros cuadrados.

"Es muy flexible porque se pueden adaptar a tu horario escolar o laboral"

El número de horas trabajadas se calcula en función de la sanción recibida. En el caso de los primeros participantes, explica el Ayuntamiento, osciló entre las 14 horas que trabajó una persona que fue sancionada con 400 euros hasta las 60 horas que dedicaron al servicio sustitutorio ocho personas multadas con 3.000 euros. “En ese sentido es muy flexible porque se pueden adaptar a tu horario escolar, laboral y demás. En mi caso, por ejemplo, tengo días alternos porque si no me daría para trabajar y al mismo tiempo hacer la prestación”, valora el grafitero que atiende a la prensa en la plaza de Juan Muñoz.

Antes de acometer las labores de limpieza, los sancionados reciben un curso en el que reciben tanto concienciación sobre la importancia de corregir los comportamientos incívicos como las directrices técnicas básicas para luego llevar a cabo la prestación sustitutoria. El método de eliminación pintadas, informa el Ayuntamiento, consiste en aplicar una nueva capa de pintura sobre el grafiti, cubriéndolo por completo. Una intervención se realiza exclusivamente en superficies no porosas, como ladrillo pintado, enfoscados o muros previamente pintados. Además, se procura igualar al máximo el tono original del muro con el fin de minimizar el contraste visual.

Madrid dedica 12 millones al año a borrar grafitis

Borja Carabante conversa con los grafiteros que conmutan su multa en la Plaza de Juan Muñoz (Ayuntamiento de Madrid)

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado por el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y la concejala de Tetuán, Paula Gómez-Angulo, han supervisado los trabajos de limpieza de este lunes en la plaza de Juan Muñoz por un grupo de seis grafiteros que conmutan las multas que les habían sido impuestas por el Ayuntamiento de Madrid.

Uno de ellos ha protagonizado una (respetuosa) confrontación con el concejal, al que ha reprochado las limitaciones que sufren los grafiteros madrileños para “expresarse”: “Hasta en Brasil, que es un país tercermundista, tienen ya escuelas en las que se enseña grafiti, pero en Madrid no hay ni siquiera un muro disponible para pintar”.

"No es lo mismo ensuciar que hacer arte urbano"

Carabante le ha respondido que para poder pintar de manera legal es necesario pedir permiso a las comunidades de propietarios o al Ayuntamiento en caso de que el espacio sea público. “No es lo mismo ensuciar, porque muchas veces el grafiti es suciedad, que el arte urbano”, ha sentenciado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad. El grafitero ha propuesto “hacer que estos muros grises se vean con un poco de color” y “buscar una herramienta para que el graffiti no sea algo vandálico”.

Uno de sus compañeros añade que "la gente piensa que el grafitero promedio es un chaval de 15 años, que no tiene preocupaciones y se dedica a molestar", pero que esa no es la realidad: "Te puedes encontrar hasta personas de 50 años con familia e hijos que se siguen dedicando a ello, es una pasión que va más alá de la edad".

Borja Carabante ha asegurado que esta es una labor “muy importante”, ya que los grafiteros “no sólo entienden la dureza de limpiar los grafitis, y reparan el daño”, sino que también “se convierten en verdaderos prescriptores de la limpieza de la ciudad de Madrid”. El Consistorio, ha detallado el concejal, destina cada año 12 millones de euros a la limpieza de grafitis: “Destinamos en 2024 más de 42.000 actuaciones, que suponen haber limpiado 379.000 metros cuadrados, es decir, cerca de 40 veces la Plaza Mayor(...) Es absolutamente intolerable que se pinte, se banalice y por tanto, se ensucien muros en la ciudad de Madrid, que es una imagen absolutamente indeseable de la misma”, ha concluído el delegado”.

El perfil del grafitero

En relación al perfil de los grafiteros que se acogen a la prestación sustitutoria, el Ayuntamiento informa de que el 76 por ciento son hombres frente a un 24 de mujeres, y de que 6 de cada 10 tiene entre 18 y 29 años, mientras que el resto son menores de edad. El perfil formativo de los participantes es muy diverso: un 18 por ciento cuenta con estudios universitarios y un 15 por ciento con estudios de posgrado, lo que significa que cerca del 33 por ciento posee formación universitaria. En línea con los datos por edades, el 22 por ciento de los participantes está cursando la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras que el 15 por ciento se encuentra en Bachillerato. De los primeros 33 participantes, 31 son de nacionalidad española, uno es rumano, otro, venezolano y todos, salvo uno, residen en la ciudad de Madrid.

El distrito que acumula más expedientes es Moncloa-Aravaca, con un total de diez. Le siguen Latina (seis), Carabanchel (cinco), Centro (tres), Fuencarral-El Pardo (dos), Barajas (dos), Arganzuela (uno), Hortaleza (uno), Moratalaz (uno), San Blas-Canillejas (uno) y Vicálvaro (uno).

En cuanto a la popularidad de la nueva medida para conmutar las multas, el Consistorio indica que el 91 por ciento valora “muy positivamente” que el Ayuntamiento facilite la posibilidad de sustituir las sanciones y el 67 por ciento lo considera eficaz para sensibilizar sobre el cumplimiento de la norma. “Teniendo en cuenta que un chaval de nuestra edad no suele tener una gran fuente de ingresos y tal y como está la situación, es un alivio el poder contar con esto y dedicar ese dinero a otras necesidades”, comparte el primero de los grafiteros, que conmuta la multa más elevada, de 3.000 euros.

Después de media hora de trabajo, una buena porción de este muro de Juan Muñoz está ya cubierta de gris. Uno de los periodistas pregunta al grafitero cuánto tiempo cree que tardará en volver a ser grafiteado: “Conociendo la zona, entre uno y dos días”.

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