Perder un empleo nunca es fácil. La incertidumbre, el golpe emocional y las dudas legales pueden abrumarte en un momento en el que más necesitas claridad. Si te han despedido y sospechas que no ha sido de forma justa, es fundamental que sepas que existen herramientas legales para protegerte.
En este artículo te explicamos en qué consiste, cómo se calcula y por qué contar con un abogado laboralista en Madrid o un abogado online puede marcar la diferencia.
Un despido improcedente es aquel que no cumple con los requisitos legales exigidos por el Estatuto de los Trabajadores. Puede producirse porque:
Cuando un juez declara un despido como improcedente, el empleador debe optar entre readmitir al trabajador o pagarle una indemnización por despido improcedente.
Estas son las principales causas del despido improcedente en España:
Una de las causas más frecuentes del despido improcedente es la ausencia de una justificación clara y documentada por parte del empleador. No basta con decir que el trabajador ha cometido errores; hay que demostrarlo.
Por ejemplo, un despido disciplinario sin pruebas fehacientes podría terminar siendo considerado despido improcedente, lo que obligaría a la empresa a pagar una indemnización por despido improcedente o a reincorporar al trabajador.
Cuando el despido atenta contra derechos fundamentales del trabajador, como la igualdad, la no discriminación, la libertad ideológica o el derecho a la intimidad, puede considerarse nulo o improcedente.
Un ejemplo sería despedir a una trabajadora por estar embarazada o a un empleado por ejercer su derecho a huelga. En ambos casos, el despido sería probablemente declarado improcedente (o incluso nulo, con obligación de readmisión inmediata).
Aunque la empresa tenga una causa aparente, si no cumple con el proceso formal de despido —como entregar una carta de despido por escrito o respetar los plazos de preaviso—, se considerará despido improcedente.
Un buen abogado online o un abogado laboralista Madrid sabrá detectar rápidamente este tipo de fallos.
El despido disciplinario se produce cuando el empleador considera que el trabajador ha cometido una falta grave (como ausencias injustificadas, desobediencia o bajo rendimiento). Sin embargo, incluso en estos casos, si no hay pruebas suficientes o no se cumplen los procedimientos, el despido puede ser declarado improcedente.
Por eso, muchas veces una indemnización por despido disciplinario también puede reclamarse si el despido no se ha ejecutado correctamente. La clave está en la calificación final del despido por parte de un juez o tras una conciliación laboral.
El cálculo depende de la antigüedad del trabajador y del salario bruto diario. Desde la reforma laboral de 2012, la fórmula general es:
Ejemplo: Si llevas 10 años trabajando y tu salario mensual bruto es de 2.000 €, podrías tener derecho a una indemnización de más de 20.000 €, dependiendo de los años trabajados antes y después de la reforma.
Cuando recibes la carta de despido:
Un buen abogado laboralista en Madrid o de tu zona puede asesorarte desde el primer momento para que no pierdas tus derechos.
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Si te han despedido y no estás seguro de si el despido ha sido justo, no te quedes con la duda. Revisa tu caso con un experto y averigua si tienes derecho a una indemnización por despido improcedente. El tiempo para actuar es limitado, y cada día cuenta.
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