El Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía de Madrid, en pleno corazón de Villa de Vallecas, está dedicado al cuidado de personas mayores que presentan enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Perteneciente a la Comunidad de Madrid y gestionado por Clece, utiliza diferentes terapias y entre los tratamientos alternativos puestos en marcha en los últimos meses, que están dando, además, mejores resultados se encuentra la terapia asistida con animales, en este caso canina, de la mano -o pata- de perros de apoyo.
Desde acariciarles a darles de comer, pasando por diversidad de juegos y actividades lúdicas para apoyar habilidades tales como la memoria a corto, medio y largo plazo, la motricidad final y gruesa, el equilibrio, la coordinación óculo manual o, simplemente, evocar emociones. "Es increíble comprobar cómo, al ver a los perritos, una persona con alzhéimer puede recordar cómo se llamaba su mascota de la infancia o la que hoy en día tienen sus hijos en casa. Conseguir sacarles una sola sonrisa ya merece la pena", resume el director del centro, Diego Fernández.
Durante una de las sesiones, en la que participaron una decena de usuarios del centro, las terapeutas ocupacionales brindaron apoyo a la actividad junto con las voluntarias de la Asociación Española de Perros de Apoyo, encargadas de organizar los talleres. La sesión permitió observar de primera mano los beneficios de esta innovadora terapia, mientras los mayores disfrutaban de la experiencia y mostraban su compromiso ayudando a sus compañeros.
Tras una breve dinámica de presentación, que sirve a los residentes para recordar el nombre de sus amigos peludos, y varias "chuches perrunas" después, todo está listo para comenzar. Entre caricias, abrazos y algún que otro lametón, es hora de "pescar" pelotas de diferentes tamaños, formas y texturas con ganchos trenzados. Lo más complejo y, a su vez, importante, el trabajo en equipo.
"¡Tira, tira fuerte!". "Rápido, ahora suelta". "¡Más suave, hombre!". "¡Muy bien, muy bien!". Incluso hay quien se anima a hacer alguna "trampa" para ganar el juego. Todos ríen y, aunque no siempre sean conscientes, todos ganan.
"Es una actividad que hacemos todos los viernes por la mañana y por la tarde con los residentes y los usuarios del centro de día. Son personas que necesitan mucho amor, cercanía y calma. Algo que les brindan estos perros, que están entrenados, que se dejan tocar, acariciar...", explica Carmen Sánchez, una de las terapeutas ocupacionales.
Asimismo, apunta esta trabajadora, se trata de animales que les resultan, por lo general, "muy familiares", lo que sin duda favorece la posibilidad de traer de vuelta a la mente anteriores etapas de su vida: "Los perros les traen muchos recuerdos. Se acercan y te empiezan a contar: "Pues cuando yo era joven tenía dos perros... Son cosas que en el día a día no te saben decir porque apenas recuerdan nada".
Aunque "pueda parecer una tontería", reconoce Sánchez, lo cierto es que este tipo de talleres traen consigo innumerables beneficios. "También conseguimos mucho a nivel psicomotriz. Por ejemplo, una persona que está más paradita en la silla de ruedas o que casi no se mueve, con el estímulo del perro, que se le sube en las piernas, comienza a acariciarlo, a mover su brazo... Es muy importante". Un beneficio físico y también lúdico: "Es una actividad especial. Todos están deseando que llegue el viernes. Vienen los perros y se lo pasan bien un rato. Les peinan, les ponen complementos, hacen circuitos, juegan con aros, con conos, con pelotas de colores... Se lo pasan fenomenal. Todos lo disfrutan. Se nota que de verdad les gusta, que les pone muy contentos".
En la misma línea incide Paloma García, responsable de la Asociación Española de Perros de Apoyo: "El objetivo es trabajar un poquito la memoria, la coordinación, el equilibrio... Todo lo que podamos dentro de nuestras limitaciones. Se trata de una actividad lúdica que sirve para que los mayores salgan de la monotonía y, al mismo tiempo, sigan trabajando cosas que necesitan en su día a día y que ese deterioro cognitivo vaya lo más lento posible".
La terapia con perros de apoyo es solo una muestra de las muchas actividades que, cada día, se llevan a cabo. En busca de alguna "respuesta emocional", el oído y la música son muchas veces los protagonistas. En otras ocasiones, lo es el tacto, con los talleres de costura o de cocina. El foco, en cualquier caso, se sitúa siempre en la "estimulación cognitiva" y las actividades de la vida diaria. Todo, claro, en estrecha colaboración con el resto del equipo, formado por fisioterapeutas y animadores socioculturales.
"Hemos llegado a tener personas que apenas se comunicaban, y que, sin embargo, pones alguna canción que les gusta y empiezan a tararearla. ¡Es increíble!", relata Irene Rodríguez, otra de las terapeutas ocupacionales que desempeñan su labor en la residencia.
El centro comprende los servicios de residencia, centro de día y centro de formación. A su vez se organiza en unidades de vida en función del grado de deterioro cognitivo de las personas usuarias. El Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía atiende en la actualidad a cerca de 200 usuarios. La combinación entre cuidados y terapias es, en palabras del propio director del centro, la clave del éxito de una labor multidisciplinar.
"Somos un centro diferenciador. Tenemos la oportunidad de aglutinar muchos servicios en un solo espacio. Servicios que son muy beneficiosos para los usuarios y que son un ejemplo para lo que debe ser el futuro del sector", concluye Fernández.