Los peores presagios de las asociaciones ecologistas y vecinos de Mejorada del Campo se han confirmado. La construcción del nuevo puente sobre el río Henares ha generado la tala masiva de árboles, convirtiendo un “camino que estaba bien arbolado en un auténtico solar, un desierto”. Ahora, solo queda una “pila de árboles” agolpados unos encimas de otros, ofreciendo una “mirada que entristece mucho” y “da mucha rabia” a los residentes de esta localidad que disfrutaban de este “maravilloso ecosistema”.
El diseño del puente, promovido por Amazon, pretende conectar la localidad de Mejorada del Campo y San Fernando de Henares, a través de una pasarela de acero de 60 metros de longitud y cinco metros de anchura. Una obra “moderna y sostenible”, a juicio del Consistorio de Mejorada del Campo, que se integra dentro del programa Arco Verde de la Comunidad de Madrid, “dando respuesta a una reivindicación histórica de los mejorados”.
Hace unas semanas, el alcalde del municipio, Jorge Capa, acompañado de los concejales de Obras y Medio Ambiente, Isidoro García y Yolanda Cortés, y la directora de sostenibilidad de Amazon España, Mónica Galeote, así como la directora general de Biodiversidad de la Comunidad de Madrid, Irene Aguiló, visitaron la zona para supervisar el avance de las obras. A primeros de diciembre, llegaron los primeros tramos de este puente peatonal de acero y pronto se ensamblarán para su posterior montaje sobre los estribos ya edificados a ambas orillas del río, tal y como informan desde el Ayuntamiento.
Todo parecía ir ‘viento en popa’, pero la “sorpresa” llegó cuando los vecinos comprobaron cómo había quedado ese paraje natural tras la entrada de la maquinaria. “Vivo a unos diez minutos del espacio natural de Las Islillas –zona afectada– y lo visito frecuentemente, como dos veces a la semana. Mi sorpresa fue cuando me encontré con que habían arrasado con todo el arbolado. El seco y enfermo, pero también el que estaba sano y vivo”, lamenta José María Sendarrubia, miembro de la Asociación Vecinal de Mejorada del Campo, que reconoce “conocer muy bien el proyecto”, al menos en sus inicios, cuando era técnico de Medio Ambiente en el Consistorio. Ahora, desconoce “qué criterios se han tenido en cuenta” para hacer esa tala “masiva” de árboles.
Sendarrubia reconoce que la adecuación de los caminos y construcción del puente peatonal que unirá las dos orillas del río Henares era una de las “actuaciones prioritarias” para el Ayuntamiento de Mejorada del Campo, pero lo que no se esperaba que su ejecución “destrozara” el paraje de Las Islillas.
“Cuando haces una actuación en un ecosistema natural, tienes que evaluar los posibles daños que se pueden generar. En este caso, no se han tenido en cuenta que era una zona donde crían algunas especies importantes como pueden ser el pico menor, el torcecuello, el autillo... Estas familias de aves utilizan esos troncos viejos para criar durante la primavera y verano. Tampoco se han tenido en cuenta el trabajo de organizaciones ecologistas y vecinales que llevan realizando plantaciones en la zona desde hace más de 20 años, incluso había algunas ramas con cajas nidos colgadas. Se han cargado una parte importante, lo han destrozado”, critica este vecino.
De pronto, los vecinos se han encontrado con “una maquinaria destructiva que ha arrancado de cuajo prácticamente todo, eliminando árboles sanos, de gran porte y altura de casi 15 metros, e incluso afectando a nuevas plantaciones”. “Pueden quitar algún álamo negro o chopos, que se han visto mermados por las últimas sequías o que tengan enfermedades, pero de ahí a lo que se ha ejecutado hay un abismo. Han entrado con la maquinaria como un elefante en una cacharrería”, señala Sendarrubia.
Según Sendarrubia, el problema radica en que se ha utilizado un sistema industrial que se utiliza en plantaciones forestales productivas y que no contempla que se puedan ocasionar daños al ecosistema: “Meten esa maquinaria porque es más rentable económicamente a la hora de trabajar porque lo hace mucho más rápido. Pero no es lo mismo trabajar en un monte productivo que en un espacio natural protegido y que - además - es una zona especial de protección de aves, es un humedal catalogado por la Comunidad de Madrid y forma parte de la Red Natura”.
Los árboles talados estarían agolpados unos encima de otros, sin diferenciar entre los sanos y los secos. Desde la asociación vecinal calculan que se habrán podado unos 700 ejemplares, un tercio de ellos estarían sanos y por lo tanto su eliminación era “injustificada”.
La Asociación Vecinal de Mejorada del Campo reclama que este tipo de medidas que afectan al “al alto valor ecológico del territorio medioambiental tienen que ser siempre planificadas, causando el mínimo daño al ecosistema” y – aunque están de acuerdo con el proyecto del puente – se han quejado ante las organizaciones implicadas para “evitar que sucedan este tipo de intervenciones en el futuro”.
A pesar de la denuncia vecinal, desde la Comunidad de Madrid aseguran que solo se han talado “algunos árboles secos, mayoritariamente chopos y todo con autorización”. Además, han anunciado que en cuanto termine la instalación de la pasarela, está prevista la plantación de “toda la zona”.
La organización vecinal esperan que esto suceda, de hecho, ya hay algunas plantaciones nuevas en el entorno. Sin embargo, desconfían de que el ecosistema “pueda recuperarse en tan poco tiempo”, además critican la disposición de los árboles que ya han sido colocados en la zona, sosteniendo que tan solo se están ubicando en el “borde del camino” como “una alineación de árboles que van de uno en uno como si fuera una calle” y “con una separación de cinco metros entre el pie y otro pie del arbolado”. “Esto es a lo que llaman reposición o sustitución. No tiene nada que ver lo que hay ahora con lo que había. No sé si más adelante habrá una segunda fase, donde intenten aportar más cantidad de árboles en la zona”, confían desde la Asociación Vecinal de Mejorada del Campo.