Después de 12 años sin atarse las zapatillas un 31 de diciembre, Chema Martínez (Madrid, 1971) está preparado para volver a correr por las calles de Vallecas una nueva San Silvestre. Él conoce perfectamente lo que es entrar primero en el Estadio de Vallecas, aclamado por el público, pero sigue mostrándose nervioso ante el pistoletazo de salida, aunque la presión de sus años como profesional lejos queda ya para un hombre de 53 años que sigue amando correr. Y más cuando la carrera es en Madrid, en su ciudad. Una carrera, la de este 2024, que será especial, puesto que se cumplen 60 años de la primera San Silvestre Vallecana, una carrera que nació en un bar a imagen y semejanza de la que se corría todos los años en Sao Paulo (Brasil).
“Para mí siempre ha sido una carrera muy especial. Primero porque transcurre por las calles de mi ciudad, soy madrileño y correr por aquí en las calles de Madrid siempre ha supuesto algo diferente, un estímulo distinto, un extra de motivación”. Una motivación que se transformó en victoria hace 21 años, cuando ganó la prueba por primera vez. Eso sí, sus expectativas son más bajas. Ahora, Chema trata de ser “uno más de la carrera”, aunque dándolo todo. “Soy un asesino de las carreras”, dice en este sentido.
Pese a que a su edad la forma sea algo más difícil de mantener, Chema llegará a la San Silvestre Vallecana “a darlo todo” y a “no guardar nada”. Dar todo, explica, es una obligación por todo el cariño que recibe durante los diez kilómetros de la prueba, aunque tenga claro que le pueda jugar “una mala pasada” a pocos kilómetros de terminar. No obstante, afirma que el cariño que recibe es “la auténtica medalla” de su carrera deportiva.
Una carrera que se detuvo en 2012, después de una lesión en la fascia en Hamburgo, buscando clasificar a los JJOO de Londres. Aún así, el atletismo siempre le ha acompañado, puesto que no ha dejado de correr nunca, y lo considera parte fundamental de su vida. Licenciado en INEF, casado con Nuria Moreno (olímpica en Sídney ‘00), Chema se especializó en gestión deportiva una vez acabada su carrera y ha escrito varios libros desde su retirada de la competición, pero será difícil sacarlo de las pistas. Ha afirmado que siempre busca desafíos acordes con su condición, pero lo suficientemente ambiciosos como para seguir atándose las zapatillas.
Chema llegará a la San Silvestre Vallecana “a darlo todo”
Para esta edición de la San Silvestre, la número 60, espera disfrutar y “ser uno más” durante los kilómetros que dura la carrera, pero sin olvidar hacerlo en el menor tiempo posible. Recordaba también lo que supone ganar una San Silvestre Vallecana, y entrar en el Estadio de Vallecas como ganador, arropado por el público en las calles y en las gradas, algo que para él ha sido todo un privilegio. Pese a esto, para él correr una San Silvestre supone algo social, una tradición de cada 31 de diciembre, por lo que la marca debería estar en un segundo plano. Destaca que lo primordial es disfrutar de la experiencia y despedir el año haciendo deporte, haciendo hueco para la cena de después.
En cuanto a la parte deportiva, Chema espera que los participantes “hayan hecho los deberes” y hayan entrenado lo suficiente para soportar los diez kilómetros de la prueba, hasta los tres o cuatro días previos a la carrera. También, recomienda que los participantes se marquen un objetivo de marca “honesto”, dos minutos por debajo de lo que esperan. “En este caso yo siempre me quedaría un poquito más corto, es decir, si estoy para hacer 40 minutos, empezar en 41, 42, dar un poquito más de margen del objetivo”, afirma. También, al ser una carrera por la tarde, incide en adelantar la comida, o atrasar el desayuno, y hacer una comida fuerte al mediodía. Y tampoco olvida dar otro gran consejo: atar bien el calzado antes de iniciar la carrera, e “ir lo suficientemente abrigado como para no pasar frío en carrera, pero no demasiado para no sudar en exceso”.
¿Y cuando acabe la carrera, qué? Chema apunta a que un día como este es para disfrutar, y afirma que los que hayan corrido la San Silvestre llegarán a sus hogares con “un buen rollo increíble” después de liberar endorfinas. Dice también que es un día para dar al cuerpo lo que pida. “Ese día tampoco soy de los radicales que digo oye, pues no bebas alcohol o no comas absolutamente nada”. Sin embargo, es consciente que no todo el mundo es igual, y que está en la mano de cada uno hacer lo que considere oportuno durante la noche del 31 de diciembre.
Aunque la San Silvestre sea su carrera popular por excelencia, Chema Martínez también ha ganado pruebas como la Behobia-San Sebastián o la Maratón de Nueva York (aunque esta última en la modalidad de veteranos). Unas pruebas que coloca inmediatamente por detrás de la San Silvestre, pero de las que guarda un gran recuerdo. Sobre la Maratón de Nueva York dice que le supuso descubrir lo que suponía “una carrera realmente masificada”, en la que toda la ciudad se vuelca, pero sigue poniendo por delante a Madrid y su San Silvestre, por lo que significa para él.
Los que corran la San Silvestre llegarán a sus hogares con “un buen rollo increíble”
Chema Martínez no solo es conocido por correr -y ganar- la San Silvestre Vallecana, sino que es todo un campeón de Europa. Hace 22 años, en el Estadio olímpico de Múnich, el fondista madrileño se hizo con el oro en 10.000 metros. “Para mí supuso un punto de inflexión en mi carrera deportiva. Había estado preparándome toda una vida para ese día”, afirma recordando aquel europeo de 2002. Para Chema fue la primera gran medalla en su carrera, su “carta de visita” al atletismo europeo y mundial. “No hay adjetivos que puedan llegar a plasmar lo que supone una victoria de ese tipo”, dice sobre aquel momento.
Además, Chema obtuvo la plata en la misma distancia en Göteborg 2006, y la plata en Maratón en Barcelona 2010. Un palmarés al que se suman sus dos presencias en Juegos Olímpicos (Atenas ‘04 y Pekín ‘08), de las que guarda un gran recuerdo. Siente que los JJOO son “el mayor acontecimiento deportivo” para cualquier deportista, pero guarda la espina de no haber podido estar en el desfile inaugural en Atenas, donde fue noveno, compitiendo contra atletas como Kenenisa Bekele o Haile Gebrselassie. Fue en Pekín, en 2008, cuando sí pudo disfrutar de la experiencia olímpica al completo, y de los juegos que mejor recuerdo tiene, pese a no lograr el objetivo de convertirse en campeón olímpico. “No brillé tanto como me hubiera gustado, pero lo intenté y con eso me quedo”.