La legislación española no es una excepción, y está en sintonía con las normativas de otros países europeos, en los requisitos para tramitar un divorcio. En los últimos tiempos, este procedimiento se ha simplificado considerablemente, por lo que esta opción es mucho más accesible. Poner fin a un matrimonio que no funciona, si tenemos en cuenta el concepto de “vínculo indisoluble”, ya no supone un problema, y mucho menos es un estigma.
La Ley 30/1981, de 7 de julio, marcó un cambio radical en la legislación española al reconocer el divorcio de manera más amplia. A lo largo del tiempo, esta normativa ha estado sujeta a varias modificaciones para adaptarse a los cambios sociales; sin embargo, en aquella ocasión, se introdujeron modificaciones significativas.
Gracias a estas reformas, en nuestro país ya era posible divorciarse de mutuo acuerdo sin necesidad de exponer una causa específica. Más adelante, con la aprobación de la Ley 15/2015, de 2 de julio, se dio un paso más al permitir la disolución del matrimonio ante notario en determinados casos. Es importante destacar estos aspectos para comprender la evolución en los últimos cuarenta años hasta convertirse en un proceso más rápido y sencillo.
Actualmente, la ruptura matrimonial es algo más común, y aunque la primera Ley del Divorcio en España consta de 1932, se derogó en 1939. Realmente, hasta que no se aprobó la Ley del Divorcio de 1981, no se admitía legalmente la disolución del matrimonio. Además, era necesario alegar una causa, y se exigía a los cónyuges vivir separados durante un tiempo de dos años como mínimo.
España se encuentra entre los países de Europa con las tasas de divorcio más elevadas. Según los datos recogidos, cerca del 50 % de los matrimonios terminan en separación o divorcio, aunque las cifras han descendido ligeramente con respecto a 2022. El Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge que el pasado año se registraron 76 685 divorcios, un 5, 7 % menos respecto al año anterior.
Una vez que se han analizado las cifras y la normativa que regula la separación conyugal, resulta importante profundizar en las modalidades de divorcio en España. Dependiendo de la opción elegida, que se ajusta a las circunstancias particulares de los miembros de la pareja, el proceso puede llevarse a cabo de diferentes maneras, como se muestra a continuación.
Esta es la vía más rápida para disolver un matrimonio, siempre y cuando los cónyuges estén de acuerdo. Hay algunos aspectos que son decisivos para evitar conflictos entre las partes, como la custodia de los hijos, la división de bienes o la pensión alimenticia, entre otros. En algunas parejas es posible negociar estas condiciones sin tener que llegar a juicio, cuyo proceso es más costoso.
Cuando los cónyuges no se logran poner de acuerdo, deben recurrir al divorcio contencioso. En este caso, será el juez quien intervenga para resolver estas disputas y decidir qué es lo mejor para las partes. Sobre todo si existen hijos en el matrimonio, puesto que hay que proteger su bienestar. Este proceso es mucho más largo, por lo que supone un mayor coste y desgaste emocional.
Este tipo de separación se emplea en aquellos casos donde existe el divorcio de mutuo acuerdo. Es muy habitual en aquellas parejas en las que no hay hijos en común y están de acuerdo en todos los términos. No obstante, esta opción siempre es posible cuando los cónyuges lleven al menos tres meses casados.
Esperamos haber aclarado en qué consiste el divorcio y cómo se lleva a cabo en España. Si deseas profundizar en este tema, te recomendamos visitar Familia.legal, un portal especializado en derecho de familia. Allí encontrarás noticias y artículos de interés, así como recursos útiles relacionados con estas cuestiones familiares.