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Pasar de víctima a superviviente con la ayuda de un Punto municipal de violencia de género

Sala de psicología infantil del Punto Municipal del Observatorio Regional de Violencia de Género (PMORVG) III del Ayuntamiento de Madrid en Puente de Vallecas (Foto: Mónica González- Road Experience-).
MDO | Lunes 09 de diciembre de 2024

Un oso de peluche marrón descansa con otros muñecos sobre una pequeña mesa al lado de dos sillitas de madera. A sus pies, una alfombra de gomaespuma ilustrada con un mapa del mundo. Encima, fijadas a la pared, dos baldas repletas de cuentos de todos los colores. Es la primera imagen que se fija en la retina de los menores que acceden con sus madres al Punto Municipal del Observatorio Regional de Violencia de Género (PMORVG) III del Ayuntamiento de Madrid, un servicio gestionado por Atende, filial de Clece, que ofrece intervención social, atención psicológica y asesoramiento jurídico a las mujeres que sufren maltrato y a sus hijos.

Este PMORVG es el último que se ha creado, y actualmente suman 55 en toda la región. Abrió sus puertas en enero de 2023 en Puente de Vallecas y desde entonces lo dirige Miriam Quesada, una profesional curtida en otros recursos similares como el Centro de Emergencia de Alcalá de Henares y la Casa de Acogida de Alcorcón. Durante estos casi dos años, según explica, su actividad ha sido intensa: “En total hemos tenido 656 atenciones desde el inicio”.

Doce personas componen el equipo de este Punto, que incluye trabajadoras sociales, psicólogas, una abogada, administrativas y una coordinadora. La plantilla es totalmente femenina porque, como argumenta Quesada, “al haber sufrido tanta violencia por parte de una persona masculina, suelen ser más reticentes a la hora de abrirse, estar a gusto y no sentirse juzgadas”.

Mariposas moradas van marcando el itinerario a lo largo de un pasillo que conduce a los distintos despachos decorados con pósteres con lemas como ‘En este lugar… no nos juzgamos, nos escuchamos, podemos expresarnos, nos respetamos, nos tratamos bien’ porque es importante crear una atmósfera amable y que el lugar resulte acogedor.

Los PMORVG del Ayuntamiento de Madrid reciben a mujeres cuyo caso está judicializado. “Es decir, un juez ha dictaminado que esta mujer es víctima de violencia y entonces le conceden la orden de protección”, precisa la responsable. “Todos los puntos tenemos una aplicación conectada con la Comunidad de Madrid a la que el juzgado envía la notificación que dice que a esa mujer se le ha concedido una orden de protección que va a durar tanto tiempo y un alejamiento de tantos metros, que suele ser hasta sentencia firme. Y tenemos 72 horas para ponernos en contacto con ella y ofrecerle nuestra ayuda”, explica.

Primer contacto con el Punto

Cuando una mujer llega al PMORVG III, su primer contacto es con una trabajadora social, quien abre un expediente en el que se realiza su diagnóstico y valora su nivel de riesgo. De este modo, en función del riesgo, se evalúa la conveniencia de permanecer allí o ser derivada al servicio de urgencia S.A.V.G. 24 horas (Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género).

“Si no hay riesgo para ella o para los hijos y no necesita alojamiento de protección, o vemos que el riesgo es controlable y que ella tiene unas ideas firmes de ruptura, se puede quedar con nosotras en intervención sin ningún problema”, explica la coordinadora.

Una vez medido el riesgo, le diseñan un “plan de seguridad personalizado para que, si en algún momento se siente en peligro, sepa qué es lo que tiene que hacer", explica la directora.

Desde el PMORVG también facilitan un dispositivo móvil, denominado ATEMPRO (Servicio Telefónico de Atención y Protección para víctimas de la violencia de género), gestionado con Cruz Roja, que permite a la mujer estar geolocalizada con apretar sólo un botón y avisar si se encuentra en peligro. “Conecta directamente con la teleoperadora y ella puede escuchar la conversación. También puede llamar si está muy nerviosa o nota que la están siguiendo. Entonces se manda la policía”, explica.

Atención psicológica

Miriam Quesada, directora del Punto Municipal del Observatorio Regional de Violencia de Género (PMORVG) III del Ayuntamiento de Madrid en Puente de Vallecas

Posteriormente, se le proporciona atención psicológica para ayudarla a transitar por este proceso y a superar las secuelas que pueda sufrir. “Ofrecemos atención psicológica para ellas y también infantil, porque casi todos los hijos son víctimas directas al haber visto cómo se ejerce la violencia contra su madre, viviendo en una casa en la que hay siempre gritos, portazos, una tensión constante con la que sufren mucho”, advierte Quesada. El trabajo con ellos se realiza siempre que la madre lo solicite o si en la intervención psicológica con la madre se detecta que es conveniente atenderles.

Las citas con los niños suelen ser cada 15 días, sin embargo, Quesada explica que, ante ciertas circunstancias, varían la periodicidad: “Si se crea un vínculo con el niño muy rápido, se pueden espaciar las citas; pero si al niño le cuesta abrirse, la psicóloga debe programar citas más continuadas para poder ayudarle”.

En la consulta con la psicóloga infantil encuentran más juguetes, puzles, una cocinita perfectamente equipada, muñecos y un rincón del libro con títulos como ‘Nos tratamos bien’, ‘El monstruo de colores’ o ‘El arte de emocionarte’. “La atención les encanta porque se trabaja mucho con juegos y con cuentos”, añade la directora, destacando el evidente cambio físico que experimentan los pequeños a lo largo del proceso. “Vemos entrar en el centro a niños que están tristes, apagados, y de repente ves cómo cambian y salen de aquí contentos. Es muy gratificante porque, además, en los niños se ve la evolución muy rápido”, comenta.

En el caso de las mujeres, detalla Quesada que es muy importante acompañarlas psicológicamente: “Cuando vienen hay muchas que están disociadas y no pueden estructurar cuándo les ha sucedido cada cosa. Es fundamental que vayan a terapia para ordenar todo lo que les ha pasado y que en el juicio sepan explicarlo porque si no, muchas veces, se les quita credibilidad”.

Después de la atención psicológica, se ofrece atención jurídica si la necesitan. “Sobre todo es asesoramiento porque ellas tienen sus propias abogadas”, aclara. De modo que la abogada del Punto desempeña el rol de “mediadora jurídica entre su abogado y la mujer” para explicarle y que entienda en qué proceso se encuentra, qué va a pasar a partir de ese momento y estar en contacto con sus propios abogados.

Una puerta siempre abierta

Pese a estar radicado en Puente de Vallecas, en este Punto se atiende a mujeres tanto de este distrito como de Arganzuela, Moratalaz, Retiro, Salamanca, San Blas-Canillejas, Vicálvaro y Villa de Vallecas. El objetivo es “facilitar la vida” a estas mujeres para acudir a este recurso ambulatorio, no de urgencia, que funciona de lunes a viernes, de 08:00 a 20:00 horas. En el año 2023, el PMORVG III atendió a 521 personas, 50 de ellas eran menores y 11 convivían con las víctimas como familiares dependientes.

Resulta complicado marcar un plazo de recuperación para estas mujeres. Desde el Punto no fijan de antemano una fecha final para el periodo de intervención. “Cada una tiene su proceso y los niños igual”, apunta Quesada, quien aclara que “no se les da el alta de por vida, si lo necesitan van a tener abierta la puerta siempre con su psicóloga”. En todo caso, con el paso del tiempo, “ya no eres víctima, eres superviviente”.

No existe un perfil común entre las mujeres que pasan por este recurso municipal, solo comparten el proceso por el que han pasado, su vulnerabilidad y el drama de haber sido víctimas. Para el equipo del PMORVG III, lo más satisfactorio es poder presenciar muchos procesos de recuperación, en especial los de niños y adolescentes: “Son increíbles, porque a los pocos meses no parecen los mismos”, concluye Quesada.

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