El responsable regional de Transportes aseveró que, a pesar de la gran cantidad de basura que se encuentra en las instalaciones, "no hay peligro de ningún tipo desde el punto de vista de la salubridad", y aprovechó la ocasión para pedir disculpas por los efectos de la huelga y por las conductas de determinados sectores sindicales que, a su juicio, "erosionan la magnífica imagen de Metro de Madrid".
Lamela recordó que en toda huelga es necesario cumplir unos servicios mínimos fijados por la Administración que "no son negociables" y que tienen como objetivo garantizar la salubridad razonable a la red y a todos los usuarios.
Inflexibles ante el vandalismo
En su opinión, es "absolutamente inaceptable" que se produzcan actos de vandalismo en la red de Metro, ensuciando las instalaciones y agravando las consecuencias "ya de por sí graves" de un paro de limpieza "excesivamente largo".
Además, adelantó que tanto la Comunidad de Madrid como las autoridades de Metro "van a ser absolutamente inflexibles" a la hora de denunciar todos los actos vandálicos que se cometan para ensuciar las instalaciones, así como para exigir responsabilidades a las empresas por la comisión de estos actos por parte de sus trabajadores.
"Seremos inflexibles para garantizar los estándares de salubridad y calidad en la red, que la Dirección General de Salud Pública ha puesto de manifiesto a instancias de la Comunidad de Madrid, adoptando todas las medidas necesarias y precisas a nuestro alcance para que esta garantía sea real de una manera inmediata", dijo el consejero.
Lamela también hizo un llamamiento a los sindicatos para que negocien un acuerdo razonable y a las empresas para que tengan en cuenta "la necesidad de que esta situación no perdure más en el tiempo" y puedan conseguir un acuerdo que cuanto antes para terminar con la huelga.