Sucesos de Madrid hoy

Consejos para protegernos ante una riada

Secuelas del paso de la DANA (Foto: Rober Solsona / Europa Press).
Juan Stafforini | Jueves 31 de octubre de 2024

La DANA que ha golpeado el sur y oeste de la península en los últimos días ha causado daños históricos y todos los españoles contemplan atónitos la devastación provocada por estos desastres naturales. La principal tragedia son las pérdidas humanas, puesto que la dramática cifra de fallecidos y desaparecidos, por desgracia, no deja de aumentar.

Sin embargo, esta gota fría también ha acarreado daños materiales incalculables, con decenas de familias que han perdido sus hogares, posesiones y vehículos. Con respecto a estos últimos, a continuación se presenta toda la información de utilidad en caso de que una situación extraordinaria de estas característica pueda afectarle de alguna manera.

¿Quién cubre los daños?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que casi ningún seguro cubre los perjuicios causados por la DANA. En efecto, la gota fría es un desastre natural que pertenece a la categoría acontecimientos extraordinarios. Estos incidentes también incluyen terremotos, erupciones volcánicas y atentados terroristas. Debido a su carácter excepcional, las aseguradoras casi nunca responden por ellos.

Por suerte, en España estos siniestros son gestionados por el Consorcio de Compensación de Seguros, entidad que depende del Ministerio de Comercio, Economía y Empresa, y que es responsable de compensar todos los daños producidos por las inundaciones.

El teléfono de este organismo es 900 222 665 y se puede contactar con él siempre que, en el momento del siniestro, se tenga seguro en vigor sobre los bienes afectados. El mismo ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha publicado un mensaje en la red social X donde manifiesta la total disponibilidad del Ministerio para trabajar en las localidades perjudicadas por la gota fría.

En el caso de que el vehículo personal se haya visto afectado, una vez se permita el acceso a las zonas afectadas y se recupere la circulación por carretera, cada propietario debe contactar con el servicio de grúa de su aseguradora para poder trasladar el turismo al taller correspondiente, y que hagan una valoración y peritación de los daños.

Casos de emergencia

Por otro lado, el modus operandi cambia de manera significativa en caso de que el conductor de un vehículo se vea envuelto en una riada mientras está conduciendo. La DGT informa que el mejor consejo a tener en cuenta es evitar situaciones de riesgo.

Para ello, ante situaciones climáticas adversas, es esencial planificar con anterioridad el recorrido exacto por donde se irá al volante. Al mismo tiempo, hay que cerciorarse de que no haya previsiones de tormenta o granizo y, si se da el caso, evitar coger el coche a no ser que sea por una necesidad imperiosa.

Si, a pesar de las precauciones, el conductor se ve sorprendido por una riada o tormenta en medio de la carretera, existen unos consejos generales para ponerse a salvo. Acerca de esto, la Guardia Civil ha publicado una alerta en la red social X con el protocolo de actuación en estos casos.

Lo más importante es mantener la calma y pensar de manera ordenada. Luego, hay que evaluar la potencia de la corriente y el nivel de profundidad del agua. De hecho, si la corriente es débil y el nivel del agua es inferior a 40 centímetros, se puede intentar conducir hasta un lugar seguro.

En cambio, si la profundidad es mayor, la situación comienza a ser muy arriesgada: una corriente débil, pero con una profundidad de 60 centímetros, es capaz de arrastrar la mayoría de los vehículos. En cualquier caso, si el coche está atascado, lo razonable es abandonarlo de inmediato, saliendo por la dirección opuesta a la corriente.

En situaciones más críticas, cuando el coche se encuentra parcialmente o totalmente sumergido, es preciso salir de él cuanto antes. Lo mejor es bajar la ventanilla o desencajar el parabrisas, salir del vehículo y subirse al techo.

Desde esa posición se puede intentar nadar hasta tierra firme o, en su defecto, hasta un árbol o u otro punto fijo donde poder agarrarse, y siempre a favor de la corriente. Sea como fuere, es fundamental llamar al 112 para informar a los servicios de emergencia de su ubicación y esperar a que acudan al rescate.

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