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'Caminemos Juntos', un apoyo de Cáritas a las personas sin hogar: “No es que te miren mal, es que no te miran”

Inauguración de la campaña 'Caminemos Juntos' (Foto: Cáritas Madrid).
Juan Stafforini | Jueves 24 de octubre de 2024

"He conseguido cambiar mi vida porque me he dejado ayudar. Vivir en la calle te da soledad, desánimo y desconfianza de la gente, pero si estás dispuesto a dejar que te ayuden, es posible salir de ese pozo". Con estas palabras Luis, granadino de 59 años y con un pasado marcado por la drogadiccón, agradece la labor social que Cáritas y la Red Faciam desempeñan en apoyo de las personas sin hogar.

De hecho, este jueves se ha presentado en el centro de Cáritas Madrid la campaña de Personas sin Hogar 2024, coordinada desde la Red Faciam y que este año lleva el lema 'Caminemos Juntos'. Se trata de la 32ª edición de la iniciativa, cuyo objetivo es el mismo de siempre: concienciar a la ciudadanía del problema social que supone la situación de las personas sin techo, y entender "nuestro llamamiento a brindarnos ayuda".

La presidenta de la Red Faciam, Susana Hernández, ha explicado que el lema 'Caminemos Juntos' se refiere a que "ciudadanos, entidades y Administración vayamos de la mano de las personas sin hogar, para crear un espacio de encuentro que ofrezca oportunidades reales de que todos tengamos un hogar digno".

Hernández expone que "el lema es también una metáfora del Camino de Santiago, símbolo de búsqueda y esperanza que todos recorremos, incluidas las personas sin hogar. Por desgracia, el camino de las últimas no está marcado por conchas o flechas amarillas, sino demasiado a menudo por la exclusión y el rechazo".

"Aun así, en estos 30 años de campañas hemos obtenido un gran logro: la visibilización del sinhogarismo, las razones detrás de ello y las posibles soluciones. Gracias a ello, las Administraciones se han movilizado en muchos aspectos para dar una respuesta a la situación, pero a pesar de todo, es obvio que todavía queda mucho trabajo por hacer", expresa la presidenta de Faciam.

Testimonios personales

La Federación de Asociaciones de Centros para la Integración y Ayuda a Marginados (Faciam) es una red de organizaciones sin ánimo de lucro que opera a nivel nacional, y cuyo objetivo es "colaborar con personas sin hogar con el fin de crear oportunidades para su incoporación social".

Cáritas, una de las principales ONGs de la red, ha organizado la inauguración de la campaña, donde han dado testimonio de su historia tres personas que gracias a a la Federación ya no se ven obligadas a vivir en la calle. Una de ellas es Luis, residente del Hogar Isaías y que ha pasado más de cuatro años y medio en la calle: "Tenía una vida normal, con familia y trabajo, pero una serie de malas decisiones, sobre todo a causa de las drogas, me llevaron a perderlo todo y a encontrarme solo, sin casa y sin nadie en qué apoyarme".

Luis padece problemas respiratorios graves, pero ahora está en lista de espera para un trasplante de pulmón. "Gracias a Cáritas he encontrado un verdadero hogar, unas personas maravillosas que me han rescatado de la soledad, y que desde hace unos meses son my apoyo y compañía todos los días. Si no me hubiesen ayudado, ni yo me hubiese dejado ayudar, a lo mejor ni siquiera seguiría aquí", cuenta Luis.

Por otro lado, Luisana, venezolana de 34 años y que llegó a España hace 10 meses huyendo de la tragedia socioeconómica de su país natal. Luisana es licenciada y trabajaba en Recursos Humanos: "Tras mi divorcio me vi obligada a abandonar mi patria, no tenía futuro ninguno allí. Llegué en situación irregular, y los escasos ahorros que traía pronto se agotaron, por lo que acabé viviendo en la calle en una situación que jamás había imaginado, pero que me sirvió para ver la vida desde otra perspectiva".

"Vine a probar suerte, pero no encontré nada"

Luisana encontró apoyo en Cedia, donde la acogieron y la derivaron a un piso, pero manifiesta que "aun en mis momentos más oscuros, nunca perdí la esperanza. Me considero una persona positiva, creo que aprendí mucho en el tiempo que estuve sin hogar, y ahora que por fin soy solicitante de asilo solo busco reconstruirme una vida normal, como cualquier otro ciudadano".

El tercer testigo del encuentro se llama Joysse, una mujer peruana de 45 años que llegó a España en diciembre de 2022, en búsqueda de un futuro mejor para ella y sus hijas, de 15 y 17 años, a las que dejó en Perú pero que sueña de traer a España.

"Vine a probar suerte, pero no encontré nada. A la semana de obtener un contrato de limpiadora en casa de una señora, esta falleció, y me encontré sin trabajo y sin hogar. Tras muchas penurias conseguí un empleo en Cruz Roja, pero al tiempo volví a perder el trabajo. Al fin llegué al centro Cedia de Cáritas para mujeres sin hogar, y aquí he podido remontar y conseguir un nuevo trabajo, de limpieza", relata Joysse. También cuenta cuáles han sido los pilares en los que se ha sostenido en estos dos años: "El primero son mis hijas, siempre están en mi mente, y estoy dispuesta a cualquier sacrificio para traerlas a España y volver a verlas. Después me mantiene mi en Dios; soy muy creyente y siempre le pido que me dé fortaleza y perseverancia para que pueda darle un futuro mejor a mis hijas y a mí".

El problema del sinhogarismo que afecta cada vez a más jóvenes

Además de los testimonios personales, en la inauguración de la Campaña de Personas sin Hogar 2024 se han brindado datos y estadísticas para dar contexto a este problema social. Las personas afectadas son mayoritariamente hombres, ya que alrededor del 80 po ciento de las personas sin hogar son varones, y el 20 por ciento son mujeres.

Aun así, recalcan que "cada experiencia es única, pero desde la red queremos insistir en la idea de que cualquier persona podría verse en una situación de sinhogarismo". En palabras de Susana Hernández, "la pérdida de un ser querido, una rotura sentimental o la pérdida de un trabajo pueden ser del detonante que provoca que alguien acabe sin hogar, pero nunca hay una sola razón, siempre se trata de un cúmulo de factores".

"Hay que buscar que la sociedad colabore para erradicar el sinhogarismo"

Esto ha sido determinante en el cambio del perfil de las personas que no tienen un hogar, que son personas cada vez con más alto nivel de formación y más jóvenes. De hecho, alrededor del 30 por ciento de las personas sin hogar tiene menos de 30 años, según los últimos datos del INE. Siempre según este instituto estos jóvenes forman parte de las 28552 personas sin hogar que hay en España, pero desde FACIAM consideran que estas cifras no son exactas.

"Los datos del INE son incompletos. En 2023, Cáritas atendió a más de 40 000 individuos en sus centros de atención para personas sin hogar. De hecho, los estudios del INE no tienen en cuenta las personas sin hogar en municipios con una población menor a 20 000 personas, y como si no bastara, tampoco recogen datos de todos los centros de atención al sinhogarismo", asegura Susana Hernández.

De hecho, la presidenta de Faciam afirma que la Administración debe colaborar más en muchos aspectos. "Por ejemplo, los trámites para el empadronamiento de las personas sin hogar son muy largos y complicados, a pesar de que por ley todos los ciudadanos se deben empadronar", cuenta.

"Otra cuestión fundamental es el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que las personas sin hogar casi nunca consiguen, muy pocas disfrutan de esta ayuda esencial. Los voluntarios en Cáritas tratamos de ayudar a las personas sin hogar con los trámites online y la burocracia, pero es muy raro que los servicios públicos acaben concediendo esta ayuda", añade Hernández.

Por último, la presidenta de Faciam concluye que "lo que hay que buscar es que en todos los niveles de la sociedad, desde el Estado hasta los propios individuos, colaboremos para erradicar el sinhogarismo y para garantizar el derecho fundamental a una vivienda digna, a la que muchos no pueden acceder hoy en día. Este problema se resolverá cuando la sociedad se comporte como una verdadera comunidad, y no como una mera suma de individuos".

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