La seguridad vial en Europa es un tema de preocupación constante. En cada país, las carreteras son muy diferentes en términos de calidad de infraestructura, comportamiento de los conductores y condiciones climáticas. De manera que cada año, miles de accidentes de tráfico resultan en pérdidas humanas y grandes daños económicos. Se hace entonces necesaria la identificación de estas áreas, y evaluación de las razones detrás de su peligrosidad, para reducir el riesgo en las carreteras.
Un análisis comparativo entre los años 2023 y 2024 nos permitirá evaluar el progreso de las medidas de seguridad vial, e identificar tanto los avances como las áreas que requieren intervención urgente.
El informe de Vignetteswitzerland.com sobre los países más peligrosos para conducir en Europa en 2024 sigue una metodología rigurosa que combina datos estadísticos con factores cualitativos para identificar los puntos críticos de accidentes en todo el continente.
Se analizan las tasas de mortalidad y de accidentes graves por kilómetro de carretera, y se tienen en cuenta factores como la densidad de tráfico, el estado de la infraestructura vial y las condiciones meteorológicas.
En el informe de 2023, la atención estaba más centrada en los factores tradicionales, como las velocidades excesivas o la falta de señalización, mientras que en 2024 se presta una mayor atención a cómo la modernización y el cambio en las formas de movilidad afectan la seguridad en las carreteras europeas.
El informe de 2024 revela cambios interesantes en las tasas de siniestralidad vial en comparación con 2023. En términos generales, la media europea de muertes en carretera ha experimentado una ligera disminución, pero no de manera uniforme en todos los países. Las cifras de Bulgaria, por ejemplo, apenas han variado, manteniéndose en 81,6 muertes por millón de habitantes, lo que sigue siendo un 78 % más que la media de la UE.
En comparación, Rumanía, que tenía 81,1 muertes por millón en 2023, ha mostrado una leve disminución en 2024, aunque sigue ocupando un lugar crítico en la lista, especialmente en las zonas rurales y montañosas. Serbia también ha visto un ligero descenso en comparación con el año anterior, pero aunque la mejora es alentadora, las cifras todavía son alarmantes.