Social

‘Las vacaciones soñadas’: una experiencia inmersiva con gafas de realidad virtual para despertar emociones en personas mayores

Actividad con gafas realidad virtual (Foto: Jose Ant. Velasco de Road Experience Audiovisual).
MDO | Viernes 30 de agosto de 2024

Aunque los avances tecnológicos puedan suscitar a priori inquietud y recelo en las personas de edad avanzada, su acercamiento progresivo consigue derribar esa barrera a medida que reconocen los múltiples beneficios que les proporcionan. Es el caso de la realidad virtual, que se está revelando como una herramienta terapéutica muy útil para el bienestar y la calidad de vida de los mayores.

Los responsables del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Madrid gestionado por Atende, filial de Clece, han encontrado en la realidad virtual un modo de estimular la memoria del usuario, fomentar su envejecimiento activo y combatir a la vez la soledad no deseada. Todo ello a través de una experiencia inmersiva con gafas de realidad virtual que han denominado ‘Las vacaciones soñadas’. Con este dispositivo tecnológico, las personas usuarias del servicio que han participado en la actividad han podido experimentar la sensación de trasladarse a lugares ya conocidos o a los que soñaban con viajar, evocando recuerdos y despertando emociones en un entorno seguro.

Las oficinas de Atende en la Avenida de la Albufera fueron escenario los pasados 6 y 8 de agosto de dos sesiones con grupos de nueve participantes, dirigidas por Sara López Cueco, del equipo de animación sociocultural de la compañía.

“Hasta ahora habíamos probado otras alternativas de nuevas tecnologías, como el manejo de móvil y tablet. También hemos usado videoconsolas interactivas, pero esto no lo conocían”, indica esta profesional.

Roma, París, Maldivas y hasta un safari

Tras aprender el fácil funcionamiento de estos dispositivos, los asistentes eligieron un lugar que les gustaría visitar y pudieron ‘desplazarse’ allí para hacer una visita virtual. “Me han pedido viajar a Roma, a París, a Maldivas…”, desgrana la monitora de estas sesiones en las que los mayores “se fueron animando y hasta querían hacer safaris. De hecho, dos usuarias llegaron a probar unos vídeos de montañas rusas y lo disfrutaron mucho”.

Para mantener el ritmo de la actividad, mientras dos de los participantes disfrutaban su viaje inmersivo con las gafas de realidad virtual, una pantalla proyectaba para el resto de usuarios las imágenes que estaban viendo los ‘viajeros virtuales’.

Según cuenta Sara, al principio de la actividad los mayores “estaban un poco rígidos”, por eso ella les invitaba a mover la cabeza para apreciar ampliamente los elementos de ese mundo virtual y “poco a poco fueron viendo que había cosas a los lados, arriba, abajo, detrás incluso, y cada vez les fue gustando más y más”.

Aunque la animadora sociocultural no estaba segura de la acogida que tendría esta herramienta entre los usuarios del SAD, resultó ser un éxito. “Cada vez me pedían más vídeos, también de sus pueblos. Así que, a falta de proyecciones de realidad virtual específicas de esos lugares, buscamos en Google Street View y estuvieron viendo sus casas del pueblo y lugares donde ellos hace mucho tiempo que no iban”, relata Sara.

Uno de los beneficios más evidentes del uso de esta tecnología en los mayores es que “les permite viajar a otros lugares donde, de otra manera, sería prácticamente imposible”, apunta esta profesional, que destaca también su utilidad para “concentrarse e interactuar”, al tiempo que les ayuda a adaptarse a la nueva sociedad en la que vivimos, “porque poco a poco tienen que participar de todas las nuevas tecnologías para que ellos también formen parte de la sociedad, no excluirlos de eso”.

Rememorando viajes y cumpliendo sueños

Antonia Domínguez participó en una de estas sesiones, que resume como “una cosa nueva que hacemos la gente mayor de 80 años para arriba, que estuvo muy entretenida”.

Esta usuaria del SAD del Ayuntamiento de Madrid eligió viajar a Roma: “Cuando hicimos 25 años de casados, mi marido y yo fuimos con mis dos hijos de viaje a Italia y estuvimos en Roma, Capri, Venecia, Florencia… Me pareció tan precioso que se me ha quedado en la cabeza y me apetecía volver a ir”, confiesa. La realidad virtual ha materializado su deseo.

“Salimos muy contentas de la mañana que estuvimos haciendo esa actividad”, recuerda Antonia sobre esta experiencia y añade: “Si se puede repetir, repetiría, porque está muy entretenida, es una cosa novedosa, para mí, por lo menos”.

A pesar de no conocer las gafas de realidad virtual, no encontró ninguna dificultad a la hora de utilizarlas, quizá porque no teme a la tecnología. “Tengo WhatsApp, mando mensajes, me lo explican mis hijos y mi nieta y, más o menos, me manejo bien con la tablet y el móvil, no tanto como la gente joven, pero bueno”, presume. De momento ese aspecto no es algo que la intimide, como a “gente de mi edad o más joven que ni quieren aprender, pero yo, enseguida”.

Luisa Fernanda González también disfrutó de su toma de contacto con el visor de realidad virtual. “Pasamos un rato buenísimo, salimos todas encantadas”, comenta.

Como el resto de su grupo, ella tampoco había visto nunca “las gafas esas y la verdad es que estuvo muy bien”, señala sobre estas ‘vacaciones soñadas’ en las que, además de Roma, eligió una aventura en la naturaleza. “Yo habría querido ir a un safari y también me hubiera gustado nadar con tortugas o delfines, pero nunca he tenido oportunidad”. Con esta experiencia ha visto cumplido ese sueño.

Tampoco tuvo problema a la hora de manejar el dispositivo. “La monitora Sara decía que moviéramos la cabeza para arriba, para abajo, a los lados, para verlo todo, y parecía que los leones venían a comerte y un elefante te acercaba la trompa”, rememora Luisa Fernanda.

Lo más parecido a esta herramienta que recuerda Luisa Fernanda son las gafas en 3D para ver películas. “Siendo más joven, fui al cine con esas gafas que se ponían, pero es que no tiene nada que ver”. Lo que más le ha impresionado ha sido su realismo: “Cuando estaba en el agua y empezamos a ver las tortugas, los peces, los corales, parecía que estabas ahí, que estirabas la mano y los tocabas”, describe sobre esa mañana de emociones.


Noticias relacionadas