Opinión

El extraterrestre, cumple

Ely del Valle | Miércoles 02 de enero de 2008
ET acaba de cumplir 25 años y todos los que fuimos testigos de su nacimiento nos sentimos un poco como esos progenitores que de pronto se dan cuenta de que
su pequeñín ha dejado de serlo para convertirse en un perito agrónomo con toda la barba.

Dicen que Spielberg no daba un céntimo por este personaje entrañable que nos hizo sonreír mientras recorría borracho la cocina de una Drew Barrymore pre alcohólica,  y sin embargo, el simpático alienígena  capaz de resumir como nadie el sentimiento del
mileurista al pasar por una promoción de pisos en construcción, llega a su primer cuarto de siglo  en una estupenda forma física, sin que ningún otro
personaje le haya conseguido arrebatar su condición de inmigrante más querido.

Si en algo se le notan los años, es solamente en ese afán de buscar un teléfono cuando ahora por lo que bramaría cualquiera en su situación es por un PC con
ADSL, y porque andar hoy en día a todas horas con el dedo iluminado, al precio al que se ha puesto el recibo de la luz y con el pollo que se puede liar por fomentar el cambio climático, es de tener muy poco conocimiento.

A parte de estos dos pequeños detalles, nada puede decirse en contra de la vigencia del tierno extraterrestre con aspecto de chufa: cinco lustros después de ser parido por un padre que será un magnífico cineasta pero un pésimo augur,  no sólo nos
sigue conmoviendo sino que, además, su idiosincrasia - lenguaje simple a base de un par de eslóganes, ojazos azules como la mar océana y nombre pegadizo de dos
letras  - es utilizada como fuente de inspiración en conocidas campañas políticas. No se le puede pedir más al personaje.

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