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Endrick se presenta ante el Bernabéu

Endrick marca su primer gol con la camiseta del Real Madrid (Foto: @realmadrid).

REAL MADRID 3-0 REAL VALLADOLID

Primera victoria del Madrid en el Bernabéu

Hugo García Reina | Lunes 26 de agosto de 2024

El Real Madrid en agosto es una fuerza traicionera. Es costumbre que la ilusión por la vuelta del fútbol, multiplicada este año por el estreno de Mbappé en el Bernabéu, se vea amargada por la torpe cadencia de los jugadores a la vuelta del verano. Y El resultado de hoy haría del tropiezo en Son Moix el principio de un inicio trágico o solamente una colleja espabiladora.

La primera alegría del partido la anunció Ancelotti una hora antes del partido: iba a ser Arda Güler, y no Modric o Brahim, el encargado de sustituir el hueco que deja Bellingham por lesión. El madridista se frotaba las manos ante la posibilidad de disfrutar del talento turco al menos 65 minutos.

La primera parte del Madrid fue espesa, y solo las mentes más optimistas podían vaticinar el 3-0 del final. Los de Ancelotti acapararon la posesión desde el principio pero fueron incapaces de superar las líneas del Valladolid, que formaron un bloque bajo y cerrado, con jugadores “solidarios”, como se suele decir. Minuto 20 de partido y todos los locutores, aficionados piperos y analistas de sofá habían mascullado entre dientes la sentencia que resumía la falta de fluidez de los merengues: “Cómo se nota que no está Kroos…”. Es cierto que cada vez se hace más difícil asumir que Tchouameni sea el pivote del presente y futuro del Real Madrid (el francés necesita muchos toques para rotar sobre sí mismo y no favorece el ritmo de juego), pero este tipo de problemas, a estas alturas de la temporada, se han sufrido también cuando Toni comandaba el centro del campo. Que no cunda el pánico.

Lo más destacable de Vinicius fueron sus rastas. Ya las había paseado por Brasil, pero la extravagancia parece más difícil de asumir combinada con el blanco inmaculado del Madrid. Con balón, apenas nada. Más de lo mismo con Rodrigo y Mbappé: el francés casi mete un golazo tras volear con la zurda un balón que cayó del cielo, pero sufre mucho colocado en punta y cada vez que amaga con galopar uno sueña con verle un poco más tirado a la banda. Güler tampoco estuvo demasiado fino, pero sus movimientos invitaban a intuir el peso que tendría a la vuelta del descanso. Incluso sus pases errados parecían el preludio de un segundo tiempo mejor.

Así fue. El turco fue el primero en disparar a puerta, justo antes de que quedara claro que el paso por vestuarios había sentado bien al Madrid. Minuto 50, falta a 30 metros de la portería de Karl Hein y Ancelotti, elevación de ceja mediante, le dice a Valverde que a puerta. El empeinazo del uruguayo rozó ligeramente en un defensa pucelano y se envenenó lo justo para estrenar el marcador.

Pezzolano dio entrada a Moro y Amallah y el Valladolid generó algunos problemas a la espalda de Carvajal, que nunca llegaron a materializarse. Militao fue el más seguro de la zaga y por primera vez desde la lesión volvió a ser uno de los mejores centrales del mundo. A pesar de que el paso adelante del Valladolid propició algunos espacios a la espalda, ninguno de los tres de ataque consiguió encontrar balones con comodidad. Rodrygo se acercó a la izquierda buscando su sitio y bajó un pase largo con un control orientado de crack. Con todo el tiempo y el espacio del mundo, falló clamorosamente el pase de la muerte a Vinicius, que aguardaba ya casi celebrando el gol. El madridismo, que valora la excelencia, fue indulgente y aplaudió el gesto, a la altura de sólo unos pocos.

Güler llegando en segunda línea estuvo cerca del gol en tres ocasiones muy parecidas: dos de ellas las salvó el pie de Boyomo y otra acabó en las manos del portero. Justo antes de ser sustituido, dejó un caño que permaneció unos minutos en la memoria del césped. Ya habían pasado suficientes minutos como para pensar que Brahim, que había entrado con Ceballos, no estaba apareciendo. Fue justo en ese momento cuando saltó el chispazo. Pase de quarterback de Militao que aprovecha el hispano-marroquí entre los centrales del Valladolid (muy abiertos) y definición sutil ante la salida en semifallo del portero. El Bernabéu respiró con el 2-0.

Unos minutos antes del gol, había debutado Endrick. Cinco minutos más descuento con los que Ancelotti anunciaba el rol residual que planea para el joven brasileño (¿será lo que Güler la temporada pasada?). Desde luego, es difícil hacer más con tan poco. Tuvo una (que él mismo se generó) y la enchufó. Ceballos inició desde atrás con una de esas acciones tan suyas, de artista bohemio que alcanza lo genial sólo cuando arriesga demasiado, conducción de Brahim que abre para Endrick, recorte hacia la derecha, y disparo seco con la mala al primer palo. La acción parece un buen resumen de las mejores cualidades del brasileño: no especialmente vistoso pero letal con un poco de espacio cerca del área. Debut soñado para presentarse ante el Bernabéu.

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