Madrid

El Gregorio Marañón ya atiende a sus primeros pacientes oncológicos a domicilio

Fátima Matute en el Gregorio Marañón (Foto: Comunidad de Madrid).
Fernando Rodríguez | Martes 30 de julio de 2024

La Comunidad de Madrid continúa avanzando en su hoja de ruta hacia la Sanidad del futuro, con hospitales “líquidos” en los que la atención personalizada que reciben los pacientes trasciende las paredes del centro para alcanzar sus propias viviendas. Este martes, la consejera del ramo, Fátima Matute, ha presentado el programa pionero puesto en marcha en el Hospital público General Universitario Gregorio Marañón para la administración de tratamientos oncológicos a domicilio. Por el momento, son cuatro los usuarios que ya perciben su tratamiento de inmunoterapia sin necesidad de salir de casa.

"Se trata de una iniciativa muy innovadora que ha puesto en marcha el Hospital Gregorio Marañón, en la que acompañamos al paciente en esa carrera de fondo que tiene que asumir cuando le diagnostican que tiene cáncer y que vamos a extender a toda la Comunidad de Madrid. Le ponemos el tratamiento en su domicilio, en su salón, con la misma calidad que si estuviera en el hospital, gracias a un equipo multidisciplicar de médicos, enfermeras y farmacéuticos. Vamos a seguir trabajando en una sanidad pública de calidad, equitativa, justa", ha lanzado Matute.

El objetivo del nuevo servicio no es otro que mejorar la calidad de vida de los enfermos de cáncer al evitar desplazamientos y ofrecer una mayor confortabilidad e intimidad asociada a la permanencia en el domicilio particular. Familiares y cuidadores se ven asimismo beneficiados en la medida en que reciben un seguimiento pormenorizado de todo el proceso. A medio y largo plazo, se prevé que la iniciativa contribuya a un uso más eficiente y sostenible de los recursos disponibles en el sistema público de salud, liberando buena parte de la carga asistencial que actualmente soporta el Marañón.

"Vamos a extenderlo a toda la Comunidad"

Durante su intervención, la consejera ha puesto el foco en las bondades de la atención domiciliaria, con especial énfasis en el bienestar "físico y emocional" del enfermo. "Cuando se pueda estar en casa es mejor estar en casa. Hay que tratar no solo lo físico, sino lo emocional. También se trata de romper lo menos posible la vida cotidiana del paciente y de sus familiares con la misma seguridad y calidad. Del mismo modo estamos previniendo que pacientes mayores o con trasplantes estén expuestos a gérmenes e infecciones que en un hospital a veces son más abundantes que en la calle, haciendo que su recuperación sea más rápida", ha zanjado.

Atención oncológica domiciliaria, al detalle

En su fase inicial, el programa ha arrancado con una muestra de cuatro pacientes que reciben tratamientos de inmunoterapia. Ya se estudia, no obstante, la inclusión de curas más complejas, como la quimioterapia, siempre y cuando las circunstancias de trasporte, con desplazamientos inferiores a los 30 minutos, y administración, ya sea por vía subcutánea o intravenosa, lo permitan. Entre los requisitos para adherirse al servicio figura también la presencia de un cuidador formado en la patología y familiarizado con el tratamiento que refuerce la seguridad del destinatario y facilite su interacción con los profesionales sanitarios. La selección de los beneficiarios, tanto vigentes como futuros, corre a cargo del propio oncólogo, atendiendo a la situación clínica de los enfermos y siempre de un modo voluntario.

El funcionamiento resulta sencillo. Una vez derivado por el oncólogo a la Unidad de Hospitalización Domiciliaria, se acuerda con el paciente los días y horas de visita en los que un equipo compuesto por médico y enfermera acudirán a la vivienda para administrarle la medicación correspondiente. Estos se personan equipados con todo el material necesario, lo que les permite afrontar con garantías cualquier situación sobrevenida en la dispensación de fármacos, así como la posibilidad de ofrecer servicios adicionales que prevengan desplazamientos futuros en el caso de usuarios con dificultades de movilidad. Un buen ejemplo serían los análisis de sangre.

Los participantes disponen además de un número de teléfono para contactar y resolver dudas con el responsable del servicio. También se favorecen las videollamadas con el facultativo asignado a fin de trasladar los avances en el tratamiento y los ajustes necesarios en la mediación. El celo en el contacto permanente se concreta con la puesta a disposición de una aplicación móvil que permite al Servicio de Farmacia, clave en el proceso, realizar un seguimiento detallado del mismo. En la actualidad, la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Gregorio Marañón cuenta con siete médicos, 21 profesionales de enfermería y tres técnico en cuidados auxiliares.