Todos tenemos planes de futuro. Estudiar, comprar una casa, abrir un negocio, formar una familia o dar la vuelta al mundo. Nuestros deseos y anhelos son el motor de nuestras vidas. Cada generación tiene los suyos y, en todos los casos, la planificación financiera es una herramienta fundamental para lograr nuestros objetivos y anticiparnos a cualquier contratiempo. En Banco Mediolanum se puede contar con los servicios de un Family Banker, un asesor financiero especializado en este servicio.
¿Cuán importante es la planificación financiera?
¿Las grandes vacaciones que siempre hemos querido realizar? ¿Adquirir un coche eléctrico? ¿Nuevos planes para agrandar la familia? ¿Comprar un apartamento con vistas a esa playa que nos enamora? ¿Matricularnos en la carrera que siempre quisimos hacer, tal vez? ¿O lanzarnos y, al fin, emprender? La vida está repleta de oportunidades y el futuro nos aguarda. Seamos más ahorradores o más inversores, boomers o generación Z, gestionar los gastos del hogar es más fácil si organizamos nuestras finanzas mediante una planificación financiera personal.
Cómo hacer un plan financiero personal
Un Family Banker es un profesional certificado y con experiencia suficiente a disposición de las familias que quieran realizar la tarea de ordenar sus finanzas personales. Mediante una relación de confianza, este asesor financiero propone y evalúa soluciones de ahorro e inversión adaptadas a cada situación familiar, teniendo en cuenta sus deseos y su marco económico y patrimonial.
Cómo plasmar los objetivos financieros en el plan financiero
Para el desarrollo correcto de un plan financiero, hay que establecer los mecanismos para hacerlo viable. Así, es necesario identificar claramente las fuentes de financiación y las posibilidades de ahorro. Además, debemos discriminar nuestros gastos entre varias categorías: imprescindibles, aquellos consumos que podemos estudiar eliminar o rebajar, los gastos que, por su periodicidad, podemos considerar como extraordinarios y aquellos que resultan totalmente inesperados para nuestra economía. El fin no es otro que gestionar nuestros recursos de la forma óptima, recopilando suficiente información para que nuestro asesor nos ayude a confeccionar un mapa integral acorde a los deseos que perseguimos. El asesoramiento financiero es, en este sentido, una hoja de ruta que aporta tranquilidad y serenidad a las familias.
Finanzas personales a corto, medio y largo plazo
Una vez definidos los números básicos del plan y toda su materia prima, lo siguiente es bajarlo a la realidad y dividir y estructurar nuestras metas en torno a pasos concretos en el tiempo, priorizando objetivos en función de nuestros presupuestos anuales. Normalmente, fijaremos acciones a corto plazo (que suele ser inferior a un año), medio plazo (unos 5 o 6 años) y a largo plazo (a partir de 10 o más años). A medida que el plan avanza, deberemos revisar para adecuarlas al grado de cumplimiento.
Por ejemplo, para conseguir la vivienda de nuestros sueños, deberemos trazar un plan que nos permita afrontar la entrada y asumir sin sobresaltos una compra que se adecue a nuestras posibilidades. Para unas vacaciones, por ejemplo, tenemos que estudiar la mejor solución que nos permita cumplir con este objetivo. Es importante que, pese a lo abrumador que pueda parecer, sepamos que no estamos solos y que existen profesionales dispuestos a darnos las mejores alternativas y ayudarnos a construir el futuro que queremos.