No es ningún secreto que los precios de los alquileres están por las nubes, más en las grandes ciudades que es donde se concentra la mayor parte del trabajo. Pese a que parece que los precios no se van a mover, lo cierto es que existe alguna que otra solución para alquilar un piso en Madrid ahorrando algo de dinero, que nos vendrá muy bien a la hora de pagar otros gastos.
Uno de los secretos es buscar piso en sitios con menos demanda. Todo el mundo quiere vivir dentro de la M-30 o en zonas céntricas como Malasaña, pero gracias a la calidad del transporte urbano de Madrid eso no es necesario.
Por ejemplo, el barrio de Aluche pasa por ser uno de los más económicos de la capital. Tiene parada de cercanías, metro y autobuses que lo comunican con el resto de Madrid, de manera que nos vamos a poder mover sin dificultades. Otro “truco” es buscar en barrios que se consideran "peores". En muchos casos, los problemas están concentrados en zonas muy específicas, de manera que podemos alquilar lejos de ellas a un precio bastante económico.
En la actualidad, existen plataformas de alquiler de pisos que hacen que ahorrar dinero no sea tan complicado. De hecho, es posible filtrar todos los inmuebles por precio y por zona, de manera que es sencillo encontrar aquellos que tienen un menor coste.
También evitan que gastemos demasiado tiempo viendo pisos que luego no nos gustan o no nos interesan. La razón es que hay vídeos muy detallados, así que es posible realizar visitas virtuales e ir en persona solo a aquellos que nos convenzan.
Una opción que cada vez es más usual es la de compartir piso. Antes esto se solía hacer entre los universitarios, pero ahora incluso es algo que se plantean los compañeros de trabajo. Se ahorra bastante dinero con esta opción, que puede ser una buena experiencia siempre que las personas que convivan se lleven bien entre sí.
Aunque cada vez es más complicado, dada la cantidad de demanda de vivienda en alquiler que hay en Madrid, en ocasiones es posible negociar algo el precio. Podemos ofrecer el pago anual por adelantado, algún tipo de aval bancario, anticipar unas cuantas cuotas, etc. Así, nuestra capacidad negociadora dependerá de lo que ofertemos al casero.
Si le podemos aportar seguridad (ahora mismo la máxima preocupación de los dueños de los pisos es la morosidad), es posible que consigamos alguna rebaja en el precio.
Otra manera de pagar algo menos es mediante las ayudas al alquiler. Estas las dan las comunidades autónomas y van en función de nuestras ganancias, de la cantidad de gente que las pida, etc. Son una buena opción si no tenemos ingresos altos ni patrimonio, aunque hay que esperar a que se abra el plazo, lo cual sucede una vez al año.