En la manifestación, en la que participaron el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, los dos vicepresidentes de la Comunidad, Ignacio González y Alfredo Prada, y el secretario ejecutivo de Libertades Públicas, Justicia y Seguridad del PP, Ignacio Astarloa, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, leyó un comunicado en el que pidió al Ejecutivo socialista que "no sólo" suspenda "el diálogo con los asesinos", sino que "rompa el mal llamado proceso de paz", porque es "un proceso de rendición".
Alcaraz, que tuvo que interrumpir constantemente sus palabras ante los gritos de los manifestantes contra Zapatero, consideró que la ruptura de las negociaciones "debe ser real" y pidió al presidente que "nunca más vuelva a negociar con estos asesinos".
Asimismo, indicó que el Gobierno debe "exigir al Partido Comunista de las Tierras Vascas, heredero de Batasuna-ETA, que condene el brutal atentado de ayer", y, de no hacerlo, deben "aplicar inmediatamente la Ley de Partidos Políticos y expulsarlos de las instituciones vascas. "Aquellos que forman parte de la banda terrorista, y no condenan la muerte de nuestros seres queridos, no pueden ser representados de nuestras instituciones", sentenció, entre los aplausos de los participantes.
Alcaraz señaló que las víctimas del terrorismo "merecen justicia y merecen el respeto de todas las instituciones". "Las víctimas y la sociedad española estamos indignado. Señor Zapatero, ¿qué le debe usted a ETA? ¿Qué ha pactado con ETA?", preguntó, a lo que los manifestantes respondieron con gritos de "¡11-M! ¡11-M!".
El presidente de la asociación aseguró que la sociedad española "no se rinde", afirmando que la "rebelión cívica" continuará hasta "la derrota del terrorismo y sus proyectos", y convocando a los ciudadanos a una nueva concentración silenciosa el próximo martes día 2, a las doce del mediodía en todos los ayuntamientos de España.
Durante la concentración algunos manifestantes agredieron verbalmente a los periodistas, que fueron tildados de "sinvergüenzas" y "manipuladores". "Aquí hay miles de personas, luego diréis que somos doscientos", aseguraban algunos participantes, que dirigieron sus insultos contra los reporteros de Telecinco y Televisión Española.
Tras las concentración, algunos de los manifestantes se dirigieron a la sede del PSOE, en la calle Ferraz, desde donde profirieron nuevos gritos contra el presidente y contra los socialistas, a los que llamaban "asesinos", mientras lanzaban huevos contra las ventanas.