Opinión

Una Selectividad que no selecciona

Pablo Posse Praderas | Lunes 03 de junio de 2024

Se puede tener nostalgia de algo que no se ha vivido. Es lo que nos pasa a los jóvenes en España: sabemos que hubo un momento en el que estudiar era más exigente, en el que la Selectividad era un reto y no un mero trámite. Y en el fondo lo echamos de menos.

Hoy en España tenemos una Evau que conserva, más o menos, la estructura que siempre tuvo la antigua Selectividad, pero que baja la exigencia de tal manera que estudiando casi la mitad del temario se asegura uno poder sacar un 10 en cada examen. De las ocho asignaturas que se cursan en 2º de Bachillerato, tan solo es necesario examinarse de cinco. Las notas de corte están tan hinchadas que, para acceder a una carrera demandada, se tiene que considerar hasta el tercer decimal. Una Evau así es, no nos engañemos, un fraude, porque no evalúa, ni mucho menos selecciona como es debido.

La mayor injusticia de la Evau no es que en unas comunidades autónomas el examen sea más sencillo que en otras; ni siquiera la desigualdad entre colegios, incluso de la misma ciudad, a la hora de sacarse el Bachillerato; la mayor injusticia es la comparativa generacional. Exigimos menos que nunca a nuestros estudiantes y eso es formarles peor. Eso es atentar contra la igualdad de oportunidades y los principios de mérito, capacidad e igualdad de oportunidades.

Pese a que se diga lo contrario, somos la generación peor formada de nuestra historia reciente; eso sí, la que tiene más títulos académicos. Por suerte la FP en la Comunidad de Madrid se ha convertido en una alternativa muchas veces más atractiva que la Universidad, equilibrando un poco la situación.

Es «mérito» exclusivo del Gobierno de Sánchez el haber asestado un golpe mortal a la exigencia de nuestro sistema educativo. En España siempre ha habido un acuerdo tácito por el cual la enseñanza era «a la española», es decir, basada en unos contenidos que había que entender y, cuando era necesario, memorizar; una educación con saberes distinguibles y establecidos en forma de asignaturas. Este sistema de asignaturas y exámenes ha venido permitiendo dar a los alumnos una cultura básica y una razonable seguridad jurídica al sistema.

La LOMLOE ha acabado con esa concepción de la educación en favor del estudio basado en «competencias»: las asignaturas, los contenidos que todos deben saber, los exámenes auténticos se diluyen o desaparecen; y, con ellos, se esfuman la igualdad de oportunidades, la exigencia, el saber y la seguridad jurídica.

En 2020, el PSOE minó los cimientos de nuestro sistema educativo con el mismo «consenso» con el que ha aprobado la Ley de Amnistía, el consenso de esos partidos que quieren ciudadanos que no conozcan su historia reciente. Los que quieren eliminar la memorización y la Historia de nuestro sistema educativo, para sustituirlos por La Memoria.

Al destruir la educación como la conocíamos, seguramente este año nos despidamos de una Evau con muchos fallos, pero «a la española», para dar paso a una nueva prueba basada en competencias, que ni si quiera en el Ministerio saben cómo articular. Lo poco que sabemos da miedo: habrá solamente dos exámenes para evaluar «la madurez» de los alumnos. Es decir: adiós a las asignaturas, al saber, menos temarios, menos exámenes y menos exigencia.

Lo que necesitamos en España es que la Evau vuelva a ser la Selectividad; los cambios de nombre nunca son inocentes. Necesitamos una prueba para la que haya que saberse la totalidad de los temarios, basada en contenidos, que evalúe de todas las asignaturas de Bachillerato. En definitiva, que sea mucho más exigente, verdadera, justa y, digámoslo, científica que ahora o que el disparate que nos anuncian.

El Partido Popular está comprometido y lleva meses trabajando para conseguir que la Evau sea lo más común posible, en criterios y exigencia entre todas las comunidades autónomas. Será un primer paso hacia la educación que merecemos.