Opinión

El ecosistema de emprendimiento madrileño, cada vez más resiliente y con gran potencial de crecimiento

Alberto Alonso de la Fuente | Viernes 22 de marzo de 2024

El ecosistema emprendedor madrileño tiene un entorno con condiciones favorables, que resiste incluso a condiciones adversas como la pandemia. Las infraestructuras, el talento y las redes son sus puntos fuertes, mientras que aspectos como el apoyo de las instituciones formales y la financiación son aspectos que requieren mejora.

Así lo indica el Informe GEM España 2022-2023, que mide el ecosistema de emprendimiento de las regiones, y que ha presentado este año sus resultados para la Comunidad de Madrid de una manera muy útil, pues compara los indicadores actuales (correspondientes a 2022) respecto a los prepandemia (2019). Esta comparativa nos ha permitido valorar la evolución del ecosistema con la crisis del COVID-19 de por medio y sus resultados nos invitan a ser optimistas de cara al futuro.

El informe identifica 10 pilares que obtienen una puntuación en base a la percepción que tienen sobre ellos los agentes que operan en el ecosistema. Estos pilares se dividen en dos grupos. En primer lugar, los pilares o factores sistémicos, que aglutinan las Redes, Liderazgo, Financiación, Talento, Conocimiento y Servicios de apoyo. Este grupo alcanza la puntuación de 6,23 sobre 10 en 2022, teniendo un incremento de 0,74 puntos desde 2019. En segundo lugar, encontramos los pilares o condiciones de entorno, que son Instituciones formales, Cultura, Infraestructuras y Demanda, con 6,37 puntos sobre 10, incrementándose en 0,44 puntos respecto a 2019. Asimismo, todos los pilares incrementan su puntuación por separado.

Esta información tan detallada es clave porque nos permite medir con cierta fiabilidad como está se analiza en cada uno de sus puntos algo tan abstracto como es un ecosistema.

Los datos muestran que el ecosistema madrileño ha demostrado resiliencia a la hora de superar la pandemia, incrementando su puntaje. Tiempos difíciles y aguas revueltas, por norma general, agudizan el ingenio de las personas al mismo tiempo que afloran nuevos espacios de oportunidad. Buena combinación para el mundo startup. El ecosistema madrileño ha mantenido a flote las condiciones del entorno y, en consecuencia, los factores sistémicos han hecho su trabajo, ofreciendo un contexto favorable para el desarrollo de iniciativas emprendedoras y empresariales.

Acorde al análisis que hemos realizado del informe desde Impact Hub, Madrid tiene un motor de generación de valor a partir de cuatro activos fundamentales que van en pareja y que logran una extraordinaria puntuación: por una parte, el talento (6,77) y el conocimiento (6,49), que combinados fundamentan la materia prima necesaria para el inicio de la actividad emprendedora. Por otra parte, la infraestructura (7,74) y las redes (6,81), que permiten desplegar ese valor para hacerlo escalar ya en el mercado.

El ecosistema madrileño tiene unas condiciones y factores moderadamente buenas. Pero especial atención demandan sus pilares menos valorados: las instituciones formales y la financiación, una asignatura pendiente que sorprende a los expertos pues Madrid alberga la capitalidad del país y los índices más potentes en actividad empresarial.

¿Qué está pasando? Los ecosistemas son complejos y la causalidad siempre integra muchas variables para ser explicada correctamente. A diferencia de otros ecosistemas vanguardistas europeos, aquí ninguna institución está liderando ni abanderando con claridad el presente y futuro del ecosistema emprendedor. El Gobierno de la Comunidad de Madrid apostó por impulsarlo sin una institución que atesore la dirección estratégica y los presupuestos en su nombre. En consecuencia, existen varios actores; ninguno lo suficientemente fuerte como para generar efecto tractor sobre los demás, ni lo suficientemente débil como para relegar su espacio de influencia a otro.

El coliderazgo no es necesariamente perjudicial para un ecosistema. De hecho, puede ser tremendamente positivo, pero debe ir acompañado de un sentido de unicidad, es decir, una identificación del “nosotros” en el que la coordinación y la colaboración de los agentes que trabajan en el impulso del ecosistema sea tan orgánica como la competición.

Madrid cuenta con una nutrida y rica diversidad de entidades que crean ecosistema y que, estoy seguro, se sumarían a esta iniciativa si los pasos se encaminaran hacia una gobernanza compartida y participativa que permita al ecosistema desplegar de una vez todo su potencial.