La toma de decisiones iniciales es un momento clave cada vez que alguien se decide a emprender: sentar bien las bases del proyecto y tomar las decisiones legales, técnicas y logísticas adecuadas puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso.
En ese sentido, la constitución de la empresa tiene un papel principal: ¿Es mejor crear una desde cero o se recomienda recurrir a la venta de sociedades?
Estudiar los pros y los contras de estas dos opciones permitirá actuar con conocimiento de causa y dar cada paso con la seguridad de hacerlo en la dirección correcta.
Obviamente, lo primero en lo que hay que pensar es en cuánto tiempo se necesita antes de arrancar con la compañía, buscar clientes y comenzar a generar ingresos.
La mayor parte de ocasiones, lo que el emprendedor busca es tener todo listo cuanto antes y agilizar todo lo posible los trámites.
En ese sentido, adquirir una empresa ya constituida es el paso más lógico. En esta opción, se acuerda con un proveedor de sociedades la adquisición de una de ellas, se transfieren las acciones y con un par de cambios de información a nivel administrativo ya se puede comenzar a operar con la misma.
Dicho de otro modo, lo que hacen los proveedores de empresas es adelantar todo el papeleo y disponer de compañías sin actividad. Cuando un emprendedor necesita constituir su empresa, ya no será necesario acudir a las entidades públicas a hacer la solicitud, registrarla, abonar tasas y esperar los plazos habituales, que pueden alcanzar hasta 45 días
Por otro lado, queda la opción de constituir una sociedad desde cero. ¿Qué ventajas tiene asociada esta opción? Se puede elegir el nombre de la sociedad desde el primer momento y el gasto total puede ser menor.
Una vez estudiados los dos protocolos habituales, se observa que la mayoría de empresarios españoles optan por la primera opción, la de la compra de una sociedad ya constituida.
Y es que esta forma de proceder está asociada a otro tipo de beneficios que pueden ser muy útiles para los emprendedores.
Todas estas ventajas han convertido la fórmula de la compra en la más óptima desde todas las esferas para aquellos que se atreven a iniciar su primera empresa: recurrir a la venta de sociedades es algo cada vez más común y normalizado en un mercado profesional como el español.