Durante más de 100 años, la casona propiedad de saga Fernández-Cuervo, una de las familias más influyentes de la zona, se asomaba a la emblemática Plaza España de Leganés ante la mirada de todos los vecinos. Pero desde hace un año, sus propietarios lo derribaron y, ahora, la Comunidad de Madrid investiga si se cometió alguna infracción en la demolición debido a que se trataba de un edificio protegido por Patrimonio Histórico.
La edificación era una de las únicas viviendas antiguas que quedaban en el municipio leganense con gran valor patrimonial. Su atractivo era tal que, en más de una ocasión, los vecinos solicitaron al Ayuntamiento que llegará a un acuerdo con la familia Fernández-Cuervo para que formará parte de la sociedad con la creación de un centro cultural.
“Habría sido ideal mantener la estructura de entonces. No pedíamos nada excepcional porque si vas a Móstoles existen muchas casonas de hace 100 ó 200 años que se han mantenido como centros culturales, pero aquí el gobierno que había entonces no tuvo esa visión”, afirma el portavoz de la Federación Local de Asociaciones de Vecinos de Leganés (FLAV), Fidel Gozalo.
Hay que recordar que esta zona no cuenta con un centro cultural, por lo que su creación es una demanda recurrente en la zona. Según Fidel Gozalo, el nuevo equipo de Gobierno está barajando algunas opciones para la apertura de este espacio en el centro del municipio, aunque ya no podrá ser esa “casona de más de 200 años y un montón de metros cuadrados”.
El Ayuntamiento de Leganés sí llegó a plantearse la compra del edificio o un intercambio por otras parcelas de propiedad municipal, pero ese trueque nunca se produjo y la familia terminó por demoler la casona, que ya se encontraba en un proceso de deterioro por el paso del tiempo.
Al tratarse de un inmueble protegido, la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid planteó un requerimiento al Ayuntamiento de Leganés solicitando información sobre la demolición. Según han informado desde la Comunidad a Madridiario, el propietario habría solicitado una declaración responsable para su derrumbe, pero al ser una casa protegida este tipo de herramienta urbanística “no es posible” y “debería de haber pedido licencia” por lo que “solicitaron información (sobre la actuación) al Consistorio leganense”.
El edificio estaba catalogado por el Plan Especial de Reforma Interior del Casco Antiguo de Leganés PERI-1, consecuencia de lo establecido en el Plan General de Ordenación Urbana de 1985, que a día de hoy se encuentra vigente, con la categoría de “conservación de elementos”. Esta categoría sirve para preservar inmuebles que ya sea por su singularidad arquitectónica, monumental o popular deben conservarse en un estado primitivo o tal como han llegado hasta nuestros días.
La Administración recuerda que la casona se encontraba “dentro de un yacimiento arqueológico-paleontológico”, documentado junto al casco histórico de Leganés por lo que las obras - tanto de la edificación como de la parcela - están sometidas al régimen de protección. Además, tal y como establece la Subdirección General, debido a la fecha de construcción de la edificación y su condición de casona, el inmueble contaría con el régimen de protección de Bien de Interés Patrimonial (BIP).
La Federación Local de Asociaciones Vecinales de Leganés ha pedido personarse para conocer el procedimiento de la Comunidad al detalle y “efectuar las aportaciones que sean necesarias en defensa de la legalidad vigente y defensa del patrimonio histórico de la ciudad”.
Con el derrumbe de la edificación, según ha señalado Gozalo, han aparecido una especie de “cuevas subterráneas” con un “cierto valor histórico” que cree que podrían ponerse en valor para la riqueza del municipio. “Si hay algo histórico que tenga un valor, sea público o privado, es bueno que se mantenga”, apunta.
Sobre la posibilidad de que estos restos arquitectónicos sean rescatados, Gozalo desea que con el tiempo no se plantee una construcción de “tres o cuatro metros de altura y con aparcamiento que lo lleve todo al carajo” y que se busque la manera de “dar riqueza y prestigio al pueblo”.
En cualquier caso, el edificio de la casona de los Fernández-Cuervo ya no existe. Y solo el futuro decidirá las condiciones de protección de los posibles restos de valor histórico y arqueológico que actualmente se encuentran en el solar.