Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, aportan indudables beneficios para la salud de las personas. Estos microorganismos se encuentran de forma natural en algunos alimentos o se pueden tomar en forma de suplementos alimenticios.
De estos microorganismos hemos hablado con Alberto López, responsable de la farmacia online Vistafarma, cuyas señas de identidad son los precios asequibles y el envío rápido a toda España de medicamentos sin receta y productos de parafarmacia.
En las siguientes líneas, y de la mano de estos tres profesionales, te explicamos cuáles son los beneficios que aporta al organismo el consumo regular de probióticos.
Los probióticos son productos que contienen aquellas bacterias y levaduras cuya actividad es beneficiosa para el organismo. Esas bacterias y levaduras son las mismas que conforman la microbiota o flora intestinal.
Algunas situaciones, como el estrés, el uso de antibióticos, algunas enfermedades o la mala alimentación, pueden alterar el equilibrio de la flora intestinal, afectando directamente al funcionamiento del sistema inmunológico y causando trastornos gastrointestinales.
La aportación de probióticos contribuye a restaurar el equilibrio de la flora intestinal y a prevenir o tratar estas afecciones. En concreto, los probióticos:
Para aprovechar los beneficios de los probióticos, se recomienda consumirlos de forma habitual, preferiblemente a diario. Además, las cantidades han de ser suficientes; en concreto, según la cepa del probiótico, la cantidad diaria recomendada es de entre 106 y 1010 UFC (unidades formadoras de colonias) por día.
Si los probióticos que aportamos al organismo provienen de alimentos que los contienen de forma natural, es complicado hacerlo. A modo de ejemplo, se calcula que, para personas sin problemas de salud, con dos o tres yogures al día es suficiente.
En el caso de emplear suplementos o complementos alimenticios que contienen probióticos, la cosa es más sencilla: en las cajas y prospectos se indica cuál es la ingesta diaria recomendada.
La mayoría de los lácteos fermentados son ricos en probióticos, caso del yogur, el kéfir, el chucrut o el kimchi. Sin embargo, no todos los alimentos fermentados contienen probióticos, ya que algunos procesos de pasteurización o conservación pueden destruirlos. Por tanto, es conveniente leer las etiquetas y escoger aquellos productos que especifican que contienen probióticos vivos y activos.
La otra forma de obtener probióticos es mediante los suplementos y complementos alimenticios que se pueden encontrar en farmacias y parafarmacias. Las formas de presentación son muy variadas e incluyen batidos, cápsulas o comprimidos, polvos solubles y barritas nutritivas.
Finalmente, añadimos que si se consumen antibióticos, es altamente aconsejable emplear simultáneamente probióticos: no debe olvidarse que los antibióticos, además de destruir a las bacterias causantes de enfermedades, también arrasan con las bacterias beneficiosas del tracto intestinal.