En el cerrillo de San Blas, la colina donde hoy se levanta el Observatorio Astronómico, existió desde 1588 hasta final del siglo XIX una ermita dedicada a este santo obispo. Por eso recibió el nombre aunque también se la conoce como la ‘colina de las ciencias’, por los centros construidos posteriormente. Y cada año por su fiesta, que es el 3 de febrero, la llevan en romería hasta el Retiro, hasta su antigua casa. Una de las imágenes madrileñas del Santo, se venera en la iglesia de El Salvador y San Nicolás, en la calle Atocha. La fiesta comienza ante el templo con el pregón, que este año ha estado a cargo de Pablo Chaves. La tradición manda que el pregonero de la romería de San Eugenio, en el Pardo, lo sea en la siguiente de San Blas.
Calle Atocha abajo, los romeros, portando las andas con el santo, se dirigen al parque del Retiro, lindante con el cerrillo. En el trayecto hacen un alto ante el oratorio del Cristo de la Fe y ante el Hostal San Blas, instalado en un edificio del siglo XVIII, que tiene uno de los pozos de agua más antiguos de la Capital.
El desfile procesional atraviesa el paseo del Prado originando una estampa anacrónica entre el Madrid de las tradiciones y el del tráfico intenso. Ya en el Retiro se habilita una explanada para la celebración de la misa, en la que los romeros permanecerán hasta media tarde cuando, nuevamente con el santo a cuestas, lo devuelvan a la iglesia de El Salvador.
Es una tradición que los devotos del santo recuperaron el año 1994. En los últimos treinta años, salvo en el 2020, se ha mantenido. Hoy la climatología se ha mostrado totalmente favorable a la romería.
Pero San Blas tiene varias representaciones en los templos madrileños.
En la iglesia de los Jerónimos, en el lado de la epístola, se venera la pequeña imagen que presidía la ermita derribada y que aquí tiene capilla propia.
San Blas es muy popular en Madrid. Hasta da nombre, en unión a Canillejas, a uno de los 21 distritos de la Capital. Pero la actual ermita de San Blas está en el de Hortaleza, en la antigua parroquia de San Juan Evangelista de la villa de Canillas. Naturalmente, sus vecinos celebran la fiesta del 3 de febrero. Es un edificio restaurado recientemente y que fue calificado como Bien de Interés Patrimonial el 30 de noviembre de 2022.
En la iglesia de San Ginés, de la calle Arenal, San Blas tiene su propia capilla y los fieles organizan actos religiosos en torno a su fiesta. Además, en el atrio del templo venden rosquillas bendecidas, estampas, cintas y cordones para el cuello como protectores de la garganta.
San Blas obispo era de origen armenio y aparece en el martirologio de la iglesia católica como torturado por el emperador Licinio en el siglo IV. La tradición de considerarlo protector de las enfermedades de garganta arranca de uno de sus milagros: la salvación de un niño que se ahogaba tras habérsele clavado en la garganta una espina de pescado. También curaba a animales enfermos. Es el patrono de los otorrinolaringólogos.
En una ciudad como Madrid estas tradiciones pasan bastante inadvertidas pero el numerosos pueblos de España, la fiesta de San Blas, coincidente con La Candelaria, son muy queridas por sus habitantes y gozan de peculiares actos y ceremonias.