En 2001, cuando todo el arte urbano madrileño miraba a los Estados Unidos para buscar inspiración, un grupo de cuatro jóvenes artistas se fijó en la cultura brasileña para plasmar su arte por las calles de Madrid, sin saber que años después estarían nominados al Mejor Mural del Mundo 2023 con dos obras callejeras.
Pablo Ferreiro, Purón Carrillo, Javier Serrano y Jaume Fernández se conocieron en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas, haciendo lo que más les gustaba: pintar grafitis. “Salíamos a pintar y a poner nuestro nombre juntos, cada uno el suyo personal, pero al final esa amistad nos pedía estar más tiempo juntos”, señala Pablo Ferreiro.
La idea de pasar más tiempo juntos les llevó a pintar murales en lugares abandonados del barrio de la Alameda de Osuna y, poco a poco, su trabajo fue evolucionando y su amistad se fue consolidando hasta formar el grupo Boa Mistura (que significa ‘buena mezcla’ en español). Y de esta manera totalmente orgánica, estos cuatro amigos formaron una la ‘mezcla’ perfecta para convertirse - con el tiempo - en unos grandes artistas: “Hay grupos de amigos que crean equipos de fútbol o de música y nosotros nos juntábamos para pintar grafitis”.
“Cuando empezamos la referencia era Estados Unidos. Hay muchos grupos y muchos colectivos de grafiteros, que sé ponían su nombre en inglés, pero nosotros siempre nos había seducido más como lo hacían en Brasil, por eso decidimos ponernos el nombre en portugués”, explica Ferreiro. A los miembros de Boa Mistura les llamaba la atención como los “artistas brasileños hacían sus obras con una economía muy precaria” y se nutrían de esta cultura con la información que les llegaba. Una labor, que no siempre era fácil, pues por aquel entonces no existía internet y el acceso a sus referentes era limitado.
Con el tiempo, estos cuatro madrileños consiguieron cruzar el charco para cumplir uno de sus sueños, conocer la cultura brasileña de cerca y plasmar su obra por las calles de São Paulo. “Conocer de primera mano toda esa escena y todo ese movimiento que tanto nos había inspirado en nuestros primeros años, fue todo un regalo”, apostillan.
Durante su estancia allí, los miembros de Boa Mistura vivieron en una favela con una familia, lo que les permitió conocer aún más de cerca la cultura brasileña. El diálogo con los vecinos y su participación activa fueron determinantes para la dirección de su trabajo, que se convirtió en uno de sus primeros proyectos comunitarios.
Bajo el nombre Luz Nas Viejas, Boa Mistura uso la técnica de la anamorfosis para ‘colorear’ las calles de São Paulo con las palabras Beleza, Firmeza, Amor, Doçura y Orgulho, enmarcadas en un continuo color plano, que cubre por igual todos los materiales.
Incluir la participación vecinal en su trabajo fue algo innovador, pues antes no era tan común contar con la colaboración de los vecinos de la zona para la creación de nuevas obras artísticas. Fue en Sudáfrica cuando este grupo de artistas se dio cuenta de la “importancia que tenía transformar el espacio público haciendo partícipes a quienes iban a convivir con esa obra” y, desde entonces, esta forma de trabajar forma parte de su proceso creativo, ya sea en la fase previa de la conceptualización a través de dinámicas o en la elaboración de los diseños.
Esta forma de trabajar se convirtió en la gran característica del grupo, que poco a poco fue trabajando en una “identidad única” hasta el punto de que “muchas personas pensarán que se trataba de un solo artista”. “Todo lo trabajamos desde lo colectivo y eso creo que es algo que en el arte no es muy común”, confiesan.
Tras años moviéndose por todo el mundo plasmando su arte, Boa Mistura volvió este 2023 a sus raíces en el distrito de Barajas para crear ‘Orgullo’, un mural que se encuentra en el suelo de dos canchas de baloncesto ubicadas en la calle de la Carabela.
“Por primera vez hemos podido hacer una obra en nuestro barrio”
Con un diseño marcado por el uso de los colores, como acostumbran a hacer sus autores, la obra se ha convertido en todo un símbolo para sus vecinos y vecinas, que fueron parte del proceso creativo del mural. “Realmente todo lo que es Boa Mistura se lo debemos a nuestro barrio y a todas esas personas que de alguna manera nos dieron carta blanca para poder empezar a pintar. Fue muy bonito volver al barrio y hacerlo, además, con una obra participativa”, confiesa Ferreiro.
Estos artistas madrileños pueden estar más que orgullosos con este mural que no solo se ubica en ese barrio donde tuvieron que aprender la cultura urbana de forma autodidacta en un tiempo donde la zona sufría un aislamiento cultural por parte de las instituciones, sino que también por estar nominados en la categoría general del certamen internacional Street Art Cities.
Pero este no es el único mural seleccionado por el certamen internacional de este grupo de artistas madrileño, pues en la categoría de mural más impactante e innovador se encuentra RE-VS (Reversus), una obra que se encuentra en el distrito de Puente de Vallecas y que se presentó en la feria de ARCO 2023.
Lo innovador y especial de esta obra es el “puente entre el mundo físico y lo digital”, pues el mural fue dividido en 36 fragmentos que fueron digitalizados como NFTs (Non fungible token) y durante los cinco días de la feria de ARCO fueron puestos a la venta. “Cada vez que se vendía un fragmento del mural digital, nosotros de manera inmediata lo borrábamos de la pared. Entonces se establecía una relación entre lo que ocurría en el mundo virtual y lo que pasaba el mundo físico”, explican.
De tal manera que estuvieron durante cinco días completos cerca del mural, eliminando los fragmentos que se vendían desde todas partes del mundo, reflejando la alegoría de que “todas nuestras acciones tienen sus consecuencias”. “Podía haber ocurrido que se hubieran vendido todos y hubiera desaparecido el mural del mundo físico o que no se hubiera vendido ninguno y hubiera permanecido el mural intacto”, apuntan.
Los murales de Barajas y Puente de Vallecas de Boa Mistura no son los únicos que aspiran a convertirse en los mejores dentro de la Comunidad de Madrid. En la lista figuran 26 creaciones españolas y tres de la región, las dos de mencionadas y otra en Soto del Real. Esta última pertenece al artista almeriense Moxaico, el nombre comercial de Daniel Fernández, alias ‘Coma’.
La creación, titulada La Madonna, se encuentra en la calle de la Sierra de Soto del Real. Se trata de una obra que preparó en exclusiva para el festival de arte urbano Valor-Art y en la que plasma una imagen de su hija abrazada a un peluche “como si fueran la Virgen y su hijo”. El mural está lleno de simbolismo, el propio artista señala el mural como “un reflejo de la divinidad y devoción” que tiene hace su hija.
El concurso se encuentra abierto hasta el próximo 31 de enero en la página web de Street Art Cities.