En España, el producto interior bruto per cápita nacional se encuentra todavía algo alejado de los valores que ofrecen otros países como Suiza o Luxemburgo. Al menos, esto es lo que apunta la web de Statista. El PIB es un indicador macroeconómico que indica el nivel económico del país. En líneas generales, cuanto mayor es el porcentaje de PIB en un estado, mejor es su situación económica.
En nuestro país, el 85,2% del PIB lo proporcionan las empresas, de las cuales sólo un 0,16% son negocios grandes. Esto significa que la mayor parte del tejido empresarial español lo conforman las Pequeñas y Medianas Empresas, más conocidas como PYME. Dentro de este sector, nos encontramos con una tipología de negocio que cada vez se da con más frecuencia: las startups. Aunque no todas las PYME son startups, muchas de estas últimas (según su nivel de ingresos) sí pueden considerarse pequeñas y medianas empresas.
Hace apenas un año, las tres comunidades autónomas que registraban un número más alto de empresas eran Cataluña, Comunidad de Madrid y Andalucía. Si nos fijamos en Madrid, la comunidad contaba con 558.607 empresas. Cada uno de estos negocios lucha actualmente por mantenerse en pie en una época bastante convulsa a nivel monetario. La pandemia por la Covid-19 y la invasión de Rusia a Ucrania afectaron negativamente a la economía nacional. Por eso, ahora mismo, muchas empresas (startups incluidas) abogan por los espacios de coworking en Madrid.
Entre las ventajas de compartir un espacio físico junto a otros negocios distintos, se incluye el ahorro y la flexibilidad. Uno de los factores que más han contribuido al auge del coworking han sido las TIC o nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Tanto Internet como las redes sociales se erigen como espacios virtuales que permiten ofrecer productos y servicios a todo tipo de personas, sin que la distancia física sea un impedimento. En lo que respecta a quienes utilizan el coworking, podemos decir que no hay un perfil específico, sino que todas las profesiones (según el enfoque de la empresa y del profesional en cuestión) se pueden ajustar perfectamente a esta forma innovadora de llevar un negocio.
Ante la alta demanda de coworking, y como cada compañía tiene unas necesidades distintas, han surgido empresas como workin.space, especializada en encontrar oficinas en espacios de coworking, tanto en España como en Europa. Para ello, la empresa dispone de una red formada por más de 3.000 socios distribuidos en más de 600 ciudades europeas. Estos socios hacen que workin.space pueda ofrecer a sus clientes la posibilidad de alquilar un espacio colectivo dentro del cual disponer de unos metros cuadrados propios, para teletrabajar o atender presencialmente a los clientes. Estos mismos socios también cuentan con despachos privados en alquiler, especialmente diseñados para quienes necesitan más privacidad en sus gestiones.
Según el INE, en 2021, la Comunidad de Madrid tenía ya más de 6 millones de habitantes. Ahora mismo es muy posible que esté rayando los 7 millones. Aunque afortunadamente todavía está muy alejada de la masificación de Tokio, la ciudad española ya aboga por alquilar metros cuadrados de un mismo espacio compartido a trabajadores autónomos y empresas. La causa: las ventajas que confieren al coworking su atractivo.
Hay múltiples empresas, tantas como actividades profesionales. Los espacios de coworking han sido diseñados para ser polivalentes, de forma que se pueden acondicionar para casi cualquier negocio. En ellos, es posible establecer despachos y oficinas (físicos o virtuales) que dispongan, además, de baños y salas de recreo que se compartirían con las otras empresas que tienen, en el mismo espacio de coworking, sus despachos y oficinas.
Los espacios de coworking son también buenas opciones para quienes teletrabajan, tanto si son freelancers como trabajadores por cuenta ajena. Igual que las bibliotecas, los espacios de coworking pueden también ser muy útiles para la comunidad. La diferencia es que no son gratuitos, pero a cambio se puede interactuar con más facilidad y sin la necesidad de tener que mantener tanto silencio. Es una gran idea para quienes desean teletrabajar en un entorno distinto al de casa, sin renunciar a socializar con otras personas que también se encuentran en plena jornada laboral.
Al compartir el mismo espacio con otras startups, aparte de poder observar a la competencia, y poder evaluar la situación del mercado desde dentro, el coworking permite conseguir contactos útiles a los profesionales. Es una buena oportunidad para establecer vínculos profesionales con otros negocios similares (o no) al nuestro.
Según la empresa que ofrece coworking, los servicios que se proporcionan pueden ser más o menos completos. Sea como sea, a los servicios generales se le pueden sumar otros cuantos adicionales. En función del plan escogido, se puede disponer de dispositivos electrónicos (ordenador, pizarra digital, proyector...), recepción, buzón, etc.
Hay negocios que no necesitan todo un edificio para prestar sus servicios. Un psicólogo, por ejemplo, puede recurrir a un espacio de coworking en Madrid para contar con más servicios pagando menos dinero. Por un lado, dispondría de un lugar físico desde donde desarrollar su trabajo a distancia y/o presencial. Y, por otra parte, puede proporcionar a sus clientes servicios adicionales a la orientación psicológica, como una sala de espera confortable, aseos, máquinas expendedoras de comida y bebida... Toda una serie de comodidades que, al ser compartidas con otros profesionales, resultan mucho más asequibles y asumibles que si la empresa o el experto tuviera que prestarlas individualmente.