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Espacio reservado y franjas horarias, posibles soluciones a los petardos en Navidad

(Foto: Pixabay).
Marta Gómez | Sábado 30 de diciembre de 2023

Durante las Navidades, la venta de petardos, fuegos artificiales y distinto material pirotécnico se dispara, sobre todo, de cara a Nochevieja. No obstante, durante esta Nochebuena y Navidad ya se han escuchado los primeros estruendos. Ruidos que se han convertido en decenas de quejas recogidas por la Asociación Española de Consumidores (Asescon). Unos reclamos que se centran en el perjuicio causado por excesivo ruido de la pirotecnia, afectando principalmente a los animales y personas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA), además de personas mayores o enfermas.

Ante esta situación, la Asociación Española de Consumidores propone permitir el uso de este tipo de productos en espacios habilitados, alejados de los núcleos urbanos de las ciudades y pueblos y con la supervisión en cuanto a su uso. “Hemos hecho esta propuesta a la Federación Española de Municipios y Provincias para que la trasladen a los ayuntamientos y que haya una regulación con espacios y horarios para parar la utilización de esos artilugios”, confiesa el presidente de Asescon, Miguel Ángel Ruiz.

Con ello, según esta entidad, se evitarían las molestias en gran medida de los animales y las personas y, además, esto permitiría el control por parte de las Administraciones en cuanto al uso correcto de este tipo de productos, utilizados en la mayoría de los casos por menores”.

Un espacio habilitado que además podría contar un horario establecido, reduciendo así la duración de los ruidos ocasionados por estos artículos. Ruiz pone de ejemplo la regulación del Ayuntamiento de Huelva, donde los petardos tienen las ‘horas contadas’, pues han implantado franjas horarias para los días de Navidad (del 24 al 25 de diciembre y el 31 al 1 de enero), entre las 22.00 a 02.00 horas. “Con esta medida cumpliríamos un doble cometido. Por un lado, un uso seguro y conforme a la legislación de estos productos, evitando que los menores de edad puedan utilizarlos sin la supervisión de un adulto y, por otro lado, evitar las molestias de los vecinos y hacia los animales, y así buena parte de los problemas que nos están denunciando”, afirma Ruiz.

Desde Asescon saben que este año “llegan tarde” con la propuesta, pero esperan poder negociar con los ayuntamientos, así como empresas del sector, para conocer sus demandas y buscar ese “espacio de seguridad, donde también se controle lo etiquetado y los productos sean cien por cien legales” de cara a las Navidades de 2024.

Legislación sobre los petardos en Madrid

Además del ruido, los petardos pueden acarrear riesgo de incendio, o accidentes por quemaduras y heridas tras una mala manipulación del artilugio. Para paliar todo ello, las administraciones locales contemplan algunas regulaciones y ordenanzas que prohíben el uso de petardos en la vía pública, como en el caso de Madrid.

El Ayuntamiento de Madrid cuenta con la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica desde 2011. El artículo 45 establece que “el comportamiento de los ciudadanos en el medio ambiente exterior deberá mantenerse dentro de los límites de la buena convivencia ciudadana, sin que se produzcan ruidos que perturben el descanso y la tranquilidad de los vecinos y viandantes”.

La norma incide a continuación más específicamente en la pirotecnia: “queda prohibido por considerarse conductas no tolerables (...) explotar petardos o elementos pirotécnicos fuera de los lugares y ocasiones autorizados”.

Por tanto, estas excepciones mencionadas hacen referencia a entornos y contextos muy concretos como, por ejemplo, empresas dedicadas al sector que trabajan para las administraciones en determinados eventos, con un personal cualificado y en espacios adaptados para la ocasión. La utilización de petardos en exteriores por particulares puede acarrear una multa de hasta 600 euros, en función de la gravedad del hecho que estime el agente de la Policía Municipal.

La normativa hace referencia a "elementos pirotécnicos", esto quiere decir que también afecta a las 'bombetas' (petardos de baja intensidad que cuando impacta sobre el suelo produce un pequeño estallido sin utilización de fuego) Esta modalidad suele estar pensada para los más pequeños, debido a su manipulación sencilla. Su venta se ha extendido de forma masiva en distintos puntos de Madrid, sobre todo, en las calles más céntricas, o mercados navideños como la Plaza Mayor.

A pesar de la legislación, lo cierto es que todos los años se repite la misma historia y los petardos y ‘bombetas’ estallan en la vía pública sin apenas control. Una vigilancia que queda sujeta a la captación y valoración de los agentes municipales y que es difícil de realizar ya que cuando se produce el estallido, normalmente, las personas que lo han provocado suelen alejarse de la pirotecnia para evitar accidentes.

El propio cuerpo de Policía Municipal es conocedor de la dificultad de hacer cumplir la legislación hasta tal punto que en un mismo tuit, publicado en diciembre de 2022, advirtiendo sobre esta medida pedía “precaución para evitar accidentes innecesarios”

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Una medida insuficiente

Desde PACMA ven esta propuesta con “buenas intenciones” porque “entienden que es mejor tener espacios delimitados que tirarlos en medio de la ciudad como se hace actualmente”. Sin embargo, esta medida les “genera muchas dudas” al no conocer las “condiciones, ni el cómo se está planificando”. “No sabemos hasta qué punto eso puede ser seguro o adecuado, sobre todo, para los pequeños animales”, apunta Yolanda Morales, portavoz nacional de PACMA.

El problema puede erradicar en que cuándo pensamos en los inconvenientes de los petardos en el mundo animal, la sociedad piensa - casi siempre- en los perros, ya que son animales con un oído muy sensible a los sonidos y la pirotecnia puede afectarlos y aumentar sus niveles de estrés. “A los perros solemos tenerlos en mente, pero las aves son también grandes perjudicadas de la pirotecnia, así como los pequeños animales como lagartos y roedores y con esta medida (un espacio único para su lanzamiento) no se evitaría el problema, ya que son animales que están en todas partes y más en las zonas de montaña”, puntualiza.

Si finalmente la propuesta de Asescon sale adelante, y se crean espacios únicos y homologados con franjas horarias y alejados de los núcleos urbanos, la problemática seguiría estando ahí ya que perjudican a otras especies. Por ello, desde PACMA apuestan por “festejar de otra manera” más acorde al “siglo XIX”.

“Los ayuntamientos tendrían que predicar con el ejemplo a la hora de ofrecer espectáculos de pirotecnia para que su consumo particular no sea luego tan elevado, sobre todo en estas fechas”, dice Morales, que valora como positivo que en varios consistorios y comisiones de fiestas se estén apostando por el uso de drones para reducir la pólvora en las calles y con ello el ruido, sin eliminar el espectáculo: “Que tengan un poquito de imaginación y den alternativas para unas fiestas tranquilas para todos”.

“Es verdad que cada vez hay más conciencia. Yo misma, con los años, he visto que cada vez se escuchan menos petardos, pero se siguen tirando unas tracas impresionantes por parte de los ayuntamientos y siguen sin dar ejemplo”, asegura.

“Solamente nos acordamos de los perros”

Viendo que la prohibición de los petardos es casi imposible. PACMA aboga por la “modalidad silenciosa”, que es un tipo de pirotecnia con menos cantidad de pólvora y con un impacto sonoro “más bajo”. “No son silenciosos, lo han vendido así de manera comercial, pero es verdad que el estallido no es tan fuerte, pero todavía no tienen mucha popularidad en España”, manifiestan.

Los fuegos artificiales sin ruido reducen significativamente el estrés tanto en animales como en personas. Además, son más respetuosos con el medio ambiente, ya que no emiten gases tóxicos ni partículas contaminantes. Cada vez más países europeos sólo permiten este tipo de pirotécnica en sus festejos, sobre todo cuando estos tienen lugar sobre núcleos urbanos.

Y si tengo una mascota… ¿Qué tengo que hacer? Aunque sea “complicado aislarlos a ese sonido”, Morales recomienda poner otros estímulos sonoros para que el sonido no sea en seco y el animal no se asuste tanto: “En Navidad, puse la tele alta y música para intentar que mi perro no se asustará. Los animales también se alertan con nuestra reacción, así que si te ven en alerta, ellos se preocupan por eso lo mejor es actuar con normalidad”.

Es importante que estén acompañados, pero si tienen que quedarse solos, Morales aconseja “dejarlo todo bien cerrado porque se tiran por las ventanas cuando tienen muchísimo miedo o acaban teniendo un ataque de ansiedad” e, incluso, “dejarlo todo acolchado para que no se puedan hacer daño”.


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