No hay Navidad en Cadalso de los Vidrios sin su tradicional fiesta de 'El Gallito'. Esta costumbre se ha convertido en toda una tradición que se celebra cada 22 de diciembre y da el pistoletazo de salida a las vacaciones de Navidad.
Una tradición que ha sido transmitida de generación en generación y en la que se implica todo el pueblo, aunque son los niños los que se convierten en los grandes protagonistas. La fiesta, que supone una de las principales señas de identidad para el municipio de Cadalso de los Vidrios -que tiene 1.370 habitantes y al que la Comunidad de Madrid destina cerca de 3,3 millones de euros con cargo al Programa de Inversión Regional 2022/26-, recibe este nombre porque ese día el Ayuntamiento regala a todos los niños del colegio CEIPSO Eugenio Muro un mazapán con forma de gallo y un libro, coincidiendo con el último día lectivo del primer trimestre del curso escolar.
Pese a que no hay documentos que acrediten con seguridad el origen de esta tradición, la alcaldesa del municipio, Verónica Muñoz, asegura que podría remontarse a justo después de la Guerra Civil y recuerda que incluso sus suegros ya recibían estos gallitos de jóvenes. La alcaldesa cuenta también que, tradicionalmente, este dulce se venía fabricando en el propio municipio. Una labor que se ha visto mermada por el paso de los años y el cierre de sus principales obradores. Por ello, desde el consistorio se han visto obligados a pedir ayuda a un vecino de Cadalso que regenta una pastelería en San Martín de Valdeiglesias.
El Obrador Chincho es el encargado de elaborar este típico dulce desde hace bastantes años. Su pastelero cuenta que los trabajos comienzan casi un mes antes de la celebración, desde que reciben el encargo por parte del Ayuntamiento en el mes de octubre o noviembre. Desde esa fecha, se ponen manos a la masa para elaborar cerca de 600 figuritas con un total de 100 kilogramos de almendras y otros 100 de azúcar. Según cuenta el propio pastelero, los dulces se tienen listos en una semana “porque primero hay que hacer la masa, después dejarla secar un poco para, por último, dar forma y luego hornear y empaquetar”.
De estas 600 unidades, se les entrega el mazapán a los 411 alumnos del colegio CEIPSO Eugenio Muro, pero también a toda la plantilla de profesores que, junto con personal administrativo, de limpieza y conserjes, suman unos 40. Por otro lado, también se entregan en la Casa de Niños Atrapasueños, para los más pequeños que tienen entre cero y tres años, así como a las educadoras y a la directora del centro.
En los últimos años, el consistorio ha hecho entrega de este obsequio también en la escuela de adultos -unas 30 personas junto con los profesores- y no se han querido olvidar tampoco de los maestros ya jubilados, quienes también reciben su propia figurita. Estos dulces se entregan el último día de clase coincidiendo con el festival de música y danza representado por los alumnos que tiene el centro educativo desde infantil hasta secundaria, con su director Sergio García-Rico a la cabeza.
Sergio cuenta que desde comienzos de curso se prepara con mucha ilusión este recital que cada año está centrado en una temática concreta. La de esta edición es la mitología del mundo y a través de una panorámica cada grupo de alumnos interpretará una coreografía, siendo el hilo conductor de todas ellas la música: latina, oriental, nórdica, etc. “Es el acto más importante del año para nuestro colegio”, asegura el director.
Una vez terminadas las actuaciones, toda la corporación municipal reunida en el polideportivo municipal, con su regidora, al frente, además del director general de Reequilibrio Territorial, Javier Carazo, se procederá a la entrega de un libro y una figura de mazapán con forma de gallo a cada alumno, como marca la tradición.
Por su parte, Verónica Muñoz reconoce que gracias al patrocinio de la Comunidad de Madrid se han podido realizar más actividades este año “porque normalmente el desembolso que se hace en los libros y el mazapán es considerable”. Y es que no se regala cualquier libro como se hacía antes, sino que ahora, tras hablar con los educadores del centro, se acomodan a los libros de lectura recomendados dentro del curso curricular para los alumnos.
De este modo no solo se continúa con la tradición, sino que además se ayuda a las familias. Además, normalmente esta fiesta está destinada para las familias de los alumnos y suele ser de carácter privado, sin embargo, como novedad este año lo han podido ampliar a dos días, sacándola de las lindes del pabellón polideportivo y del colegio “gracias a las ayudas de la Comunidad de Madrid”.
De esta forma, este año, además de las actividades programadas para el día de 'El gallito', al día siguiente, el 23 de diciembre, los vecinos del municipio podrán disfrutar de un concierto celebrado en la iglesia del pueblo, al que podrá acudir quien quiera, ya que es de carácter público y gratuito. Mientras que por la tarde en el pabellón habrá hinchables y actividades para los niños.
Para la alcaldesa, sin duda es una de las tradiciones que más le gusta del municipio porque ella ha sido durante mucho tiempo presidenta del AMPA de este colegio y ha vivido el día a día de 'El Gallito' con mucha ilusión, tanto es así que incluso guarda los gallitos que les entregaron a sus hijos desde que estaban en Infantil.