La Asociación de Iniciativas Sociales para Enfermos Mentales (AISS) ha organizado este viernes un evento para sus pacientes y familias con el fin de celebrar las fechas navideñas y demostrar como el arte y la música ayudan a las personas que padecen patologías mentales. Las melodías y las canciones se convierten en un medio fundamental que permite generar y exteriorizar las emociones. Con esta cita se consigue una emotividad en los asistentes y en aquellas personas que sufren alguna enfermedad mental y que pertenecen a la asociación.
En esta actividad, pacientes y familiares se unen bajo un mismo techo y con una sonrisa dibujada en la cara mientras disfrutan de las actuaciones de música clásica y flamenca en directo. Este evento surge como una alternativa que permite trabajar las emociones con los pacientes: "El arte y la música nos hacen expresar estados de ánimo y sentimientos, que de alguna forma no nos sería posible expresarlos sin escuchar, tocar, cantar o bailar la música", explica Ana Villota, presidenta y fundadora de la asociación AISS. De esta forma, el arte se convierte en una herramienta que permite obtener un mayor autoconocimiento personal y facilita también conocer a los demás.
Una de las interpretaciones en directo ha sido protagonizada por José Gabriel Nunes, con su violín y en compañía del guitarrista Jonathan el Baroque. Su puesta en escena ha ofrecido tres piezas muy representativas del tango: 'El choclo', 'Burdel' -de Piazzola- y 'El día que me quieras'. Las funciones han mostrado cómo el tango provoca emotividad a través del contraste de músicas de mucha energía, con otras más apacibles y tranquilas. El artista ha resaltado este género por “la carga emotiva que siempre tienen las canciones, evocan muchísima emoción, sentimientos y, desde el punto de vista mental, genera recuerdos”, subraya el artista.
Se trata de un género que despierta sentimientos, con la letra e incluso, en ocasiones, si ella. Pero lo más importante es que desde el punto de vista mental ofrece un impacto significativo en el estado emocional y en la memoria de quien lo escucha. "Creo que hay un vínculo especial entre lo que sería precisamente ese aspecto mental y lo que esto puede generar también de tranquilidad o de emoción", comenta el artista Nunes.
En el evento también ha participado bailaor flamenco Cristian Almodóvar, quien ha dado a conocer cuál es el significado de las palmas y los acentos del flamenco en el mundo de las emociones. Con la celebración de este encuentro se persigue dar visibilidad a la salud mental y demostrar que "es posible que las personas con enfermedades mentales lleven una vida íntegra, como si no sufrieran una dolencia, dándoles una atención adecuada que satisface sus necesidades básicas", subraya Ana Villota. AISS dispone de un total de 7 pisos tutelados que se convierten en las viviendas de los pacientes evitando estar en hospitales o residencias aisladas. Su alojamiento en comunidades de vecinos se ubican en lugares céntricos, como el Retiro, el barrio de Salamanca y Chamberí: "Los pisos se localizan en estas zonas para fomentar la integración y la convivencia con el resto de la sociedad".
Esta iniciativa "surge para ayudar a un colectivo muy desfavorecido y que sufre mucho estigma", incide Villota. La asociación brinda ayuda y servicios a personas mayores de edad con cualquier tipo de problema de salud mental, desde los más graves, como esquizofrenias en todas sus variedades, paranoides, trastornos maníaco-depresivos o personas simplemente con depresión, trastornos de personalidad, hasta los más leves como ansiedad o estrés. La atención se centra en personas de entre 40 y 65 años que "recurren a la ayuda profesional cuando el paciente o su familia han tocado fondo y reconocen la enfermedad y sus límites, aunque suelen iniciar las patologías en su adolescencia".
Esta asociación funciona desde el año 1999 y ofrece asistencia en los pisos tutelados, servicios de ayuda a domicilio, programas de integración laboral y superación de adicciones y atención telefónica. También programan viajes supervisados para liberar la sobrecarga familiar.
La salud mental sigue siendo un tabú, aunque la pandemia supuso un punto de inflexión importante. "Desde entonces se ha disparado la demanda de servicios para tratar casos de alcoholismo, adicciones, depresión, divorcios, estrés o ansiedad", señala la fundadora de la asociación. "Al estar en las casas, muchas personas perdieron la vergüenza y vencieron el tabú de comentar que no se encontraban bien mentalmente o que asistían al psicólogo", añade.
"A lo largo de un año, la asociación puede llegar a atender alrededor de mil personas aproximadamente", comenta la presidenta. Esta atención se brinda gracias a un equipo de profesionales sociosanitarios, como psicólogos, auxiliares y médicos psiquiatras, entre otros, que ayudan de forma diaria a pacientes como Nuria (nombre ficticio), quien padece trastorno paranoide y reside en uno de los pisos tutelados de AISS desde hace 12 años. En su caso, recuerda los hábitos que adquirió al incorporarse a la asociación: “Las chicas nos daban mucho cariño, nos levantaban por la mañana prontito y nos mandaban a la ducha, después realizábamos tareas como organizar nuestras habitaciones”, comenta. Además, tras doce años en la asociación “me siento en familia, una familia que nos animamos a ayudar y nos tratan muy bien”, asegura.
Para poder desarrollar las rutinas diarias resulta fundamental tener un control de la medicación y el apoyo del equipo psicológico, que está presente en todos los servicios que ofrecen, desde la atención en los pisos tutelados, hasta durante los viajes que organizan. Una de las psicólogas que integra el equipo de atención psicológica es Paula Cuesta, quien destaca la importancia de generar rutinas en los pacientes que entran a los pisos tutelados. “Tratamos con ellos lo que son actividades básicas de la vida diaria, cosas tan simples como la higiene, que tengan unos buenos hábitos, una buena imagen personal y una buena autoestima”, subraya. Todos estos métodos son imprescindibles para lograr un objetivo principal: la integración social.
Cuesta destaca un caso en concreto de un chico violinista que llegó a la asociación en un estado depresivo, sintiendo que había tocado fondo y precisamente la música fue lo que les ayudó a enfrentar su situación. "La música en el cerebro activa regiones emocionales que conectan con la memoria, lo que implicó poder reconocer esas emociones que tenía escondidas y descubrir por qué estaba triste", subraya. La historia de este paciente que logró volver a dar clases de violín, independizarse y tener su vida es una de las muchas que merecen ser contadas.
Otro de los casos, es el de Rubén (nombre ficticio), residente en uno de los pisos tutelados desde hace seis años. Su familia tomó la decisión de probar la experiencia en una de estas viviendas tras haber tenido la atención de una persona en casa y también en una residencia temporal. "A él y a nosotros nos aporta estabilidad", confiesa su hermana.
Este residente sufre esquizofrenia residual y “vivir en un piso tutelado les permite desarrollarse como personas, vivir con compañeros, tener la atención de las familias y la supervisión de los profesionales”. Los pacientes reciben una atención personalizada durante las 24 horas del día para garantizar sus necesidades. Además, las familias reciben un informe semanal que recoge cómo ha transcurrido la semana. “Este seguimiento nos aporta independencia y tranquilidad”, aseguran los familiares.