El punto final a la dictadura franquista y el inicio de la Transición trajeron consigo una nueva etapa en la historia de España. Así, derechos y libertades que habían sido abolidos décadas atrás, como el sufragio, serían restaurados. En paralelo, como cabía esperar, también se produjeron importantes cambios a nivel político, como la vuelta de la democracia, a través de un sistema bicameral -Congreso y Senado-, y la autonomía de las regiones que todavía hoy configuran el Estado. Aunque no sería, ni mucho menos, de las primeras en alcanzarla, la región lograría finalmente ratificar su autonomía, estatuto mediante, el 1 de marzo de 1983, tras meses de debate y alegaciones, dando así a luz a la Comunidad de Madrid que hoy en día conocemos. No sería, sin embargo, hasta dos meses después cuando diese comienzo la actividad parlamentaria en la Asamblea, el máximo órgano de representación de todos los madrileños.
Entre el 6 de mayo de 1983 y hasta 1998, año de inauguración de la actual sede de Entrevías, la Asamblea de Madrid se reúne en el viejo Caserón de San Bernardo, ubicado en el número 49 de la misma calle, empleando como apoyo para su actividad las construcciones aledañas. Las primeras elecciones autonómicas tuvieron lugar tan solo dos días más tarde. La voluntad popular reflejada en las urnas quiso entonces que tanto la presidencia de la propia Asamblea como del Gobierno autonómico recayesen sobre el PSOE. Arrancaba, de la mano de Ramón Espinar, al frente de la Cámara, y Joaquín Leguina, como presidente del Ejecutivo, la I Legislatura.
Desde entonces han pasado ya 40 años y, para celebrarlo, la Asamblea celebra este viernes un Pleno Extraordinario que, además, sirve para conmemorar el cuarto de siglo transcurrido desde el traslado de la Cámara al distrito de Vallecas. El acto solemne, que arrancará a las 12:00 horas, contará con la participación de presidentes y expresidentes, tanto del parlamento autonómico como de la propia Comunidad de Madrid, así como con los actuales portavoces de los Grupos Parlamentarios con representación, Partido Popular, Más Madrid, PSOE-M y Vox.
La sesión, señala la propia institución en un comunicado, comenzará con la lectura del acuerdo de la Mesa relativo al reconocimiento de la labor representativa desarrollada por los diputados. A continuación tendrá lugar un solemne recuerdo a los portavoces de los Grupos Parlamentarios que han obtenido representación en la Cámara en estas cuatro décadas a través de fotografías. Acto seguido, los cuatro portavoces vigentes, Rocío Monasterio, de Vox, Juan Lobato, del Partido Socialista, Manuela Bergerot, de Más Madrid, y Carlos Díaz-Pache, del Partido Popular, tomarán la palabra, por orden de representación de menor a mayor, desde la tribuna de oradores. El tiempo máximo de intervención será de cinco minutos.
Concluidas las ponencias, el presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, hará entrega de las monedas conmemorativas a todos los expresidentes de la Asamblea y de la Comunidad. A posteriori, en representación de los doce presidentes que ha tenido la Cámara hasta la fecha, intervendrán Pedro Díez Olazábal (1991-1995) y Juan Van-Halen Acedo (1995-1999). Por su parte, subirán a la tribuna de oradores los expresidentes autonómicos Joaquín Leguina (1983-1995), Alberto Ruiz-Gallardón (1995-2003), Esperanza Aguirre (2003-2011) y Cristina Cifuentes (2015-2018), así como la actual presidenta, Isabel Díaz Ayuso (2019-actualidad). A modo de cierre, tomará de nuevo la palabra el presidente de la Cámara, Enrique Ossorio.
Finalizada la sesión, tendrá lugar la inauguración de la exposición ‘40 años de compromiso con los madrileños’. La colección recoge imágenes históricas de la actividad parlamentaria en estas cuatro décadas, partiendo de la primera sede, en el Caserón de San Bernardo, hasta la actual en Entrevías. Desde la Asamblea de Madrid se invita a los ciudadanos a visitar esta muestra, que explica a los visitantes el funcionamiento de los principales órganos de la institución, como son el Pleno, la Mesa o la Junta de Portavoces.
La celebración por el aniversario de la Asamblea de Madrid coincide con un momento de gran tensión institucional, fruto, fundamentalmente, de los continúos roces entre el Ejecutivo central, revalidado hace apenas unas jornadas por Pedro Sánchez, y el autonómico, donde Díaz Ayuso gobierna con mayoría absoluta. El último episodio en esta larga lista de desencuentros tuvo lugar esta misma semana, cuando la propia presidenta aseveró que devolvería “golpe por golpe” los desplantes de La Moncloa a raíz de su “veto” a participar en el viaje inaugural del AVE a Asturias. A modo de represalia, el recién nombrado ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, no figurará en la lista de invitados al acto homenaje a la Consistitución que la Comunidad celebrará el próximo lunes en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Quien sí lo hará finalmente, contando incluso con tiempo de intervención, aunque por tan solo tres minutos, será el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín.
A escala regional, el nivel de tensión entre las diferentes fuerzas políticas es también evidente. Para muestra, los continuos enfrentamientos dialécticos que se registran cada Pleno. Esta semana la polémica viene azuzada por la pretendida modificación del estatuto de los expresidentes que pretende aprobar en próximas fechas el Partido Popular. Para las fuerzas de la izquierda en la oposición, especialmente para Más Madrid, este movimiento pretende “limitar los controles del poder legislativo en sus funciones de gobierno”. Asimismo, los líderes de la oposición ponen el foco sobre el supuesto “sueldo vitalicio para expresidentes” que, apuntan, “la propia Ayuso ha reconocido como lógico y asumible”. Un pensamiento que comparten expresidentes con presencia en el propio acto, como Joaquín Leguina o Esperanza Aguirre, siempre y cuando estos pasen a desempeñar labores de asesoramiento al actual Ejecutivo.
"Ayuso debería aceptar nuestra propuesta"
En contra de tales postulados, los de Manuela Bergerot han registrado ya una enmienda a la totalidad frente a esta Proposición de Ley que se encuentra aún en el tintero del PP. En concreto, plantean que, en lugar de un sueldo vitalicio de 8.500 euros al mes, los expresidentes reciban al cese de su cargo el 75 por ciento de su remuneración "durante dos años como máximo" y "con un exigente régimen de incompatibilidades". El texto alternativo de Más Madrid propone también limitar los salarios de la Presidenta y sus consejeros al 90 por ciento de lo que cobra el presidente del Gobierno de la nación: "Se trata de acabar con los privilegios y reducir la distancia entre el Gobierno y la ciudadanía. Salvo que Ayuso solo piense en solucionar su vida y no la de los madrileños y madrileñas, aceptará nuestra propuesta", zanja Bergerot.