Este se utiliza como combustible para la producción de electricidad en las plantas de cogeneración (las cuales representan cerca de un 13% de la producción de electricidad en España), para la producción industrial de todo tipo de materias primas como vidrio, papel y cartón o para la producción de fertilizantes para el cultivo de alimentos. También, como todo el mundo sabe, el gas natural es el combustible básico que se utiliza para la calefacción de los hogares en invierno.
Durante el año 2021 el precio del gas natural se disparó más de un 400% desde que se iniciara la invasión de Ucrania y se cortara posteriormente el suministro de gas natural desde Rusia hacia Europa de manera indefinida. Esta subida del precio del gas desembocó también en una espectacular subida del precio de la electricidad. Los gobiernos de los distintos países de la Unión Europea se vieron forzados a implementar medidas urgentes de ahorro energético para aumentar el nivel de reservas de gas natural de cara al invierno de finales de ese año y la población sufrió en sus bolsillos el impacto de la espectacular subida de los precios.
Con la entrada del 2022 los precios se normalizaron, gracias en parte a estas políticas de ahorro fomentadas desde los gobiernos europeos y a los confinamientos por coronavirus en China, que provocaron una caída del 20% de la demanda de gas natural por parte del país asiático. No obstante, los fantasmas de la crisis energética regresan a Europa en 2023 de la mano del actual conflicto en Oriente Medio.
Si a lo largo del año 2021 la invasión de Ucrania y el posterior corte del suministro de gas natural desde Rusia (que continúa aún vigente) ocasionó una espectacular subida del precio la energía, la guerra entre Israel y Palestina ha causado ya subidas de más del 40% del precio del gas natural y el cierre de un yacimiento en Egipto. Para agravar más la situación, los confinamientos en China han llegado a su fin y el país asiático ha regresado como gran consumidor de gas natural del mundo, apurando aún más la subida de precios.
Ante esta situación geopolítica, es de esperar que el precio de la energía, y más concretamente el del gas natural, siga subiendo en los próximos meses de agravarse la situación en Oriente Medio y por lo tanto será necesario retomar las medidas de ahorro energético que se implementaron a lo largo del año 2021. En los hogares, la producción de calefacción y agua caliente representa cerca del 60% del consumo de gas natural, por lo tanto es a través de los sistemas de calefacción domésticos como las calderas y los calentadores de gas a través de los que será más efectivo implementar estas medidas de ahorro energético. Entre otras, se recomienda:
-Instalar atomizadores de agua en los grifos, los cuales permiten ahorrar un 50% de agua caliente sin perder sensación de caudal mezclando aire a presión con el chorro de agua y acelerando la velocidad de salida del mismo. Así mismo, evitar los cabezales de ducha de alto flujo ya que estos hacen que el volumen de agua que pasa a través de las calderas y los calentadores sea mayor y que, en consecuencia, sea necesaria una llama más grande y un mayor consumo de gas para calentar el agua.
-Regular el caudal de agua que entra dentro de la caldera o el calentador a través de la instalación de un caudalímetro: si a la caldera o al calentador le entra más agua que la que tiene la capacidad de calentar, la caldera o el calentador no podrá calentar todo el agua suficientemente y por lo tanto no saldrá tan caliente como debería. Cuando esto sucede la reacción típica es subir el gas pero esto provoca un gasto innecesario de gas y un desperdicio que no se produciría si el caudal de agua que entra dentro de la caldera o el calentador estuviera regulado correctamente.
-Instalar la caldera o el calentador de gas de alta eficiencia energética, eligiendo bien la ubicación para la instalación de la misma, ya que cuanto más cerca este del lugar de uso (cocina, duchas) habrá menos pérdidas de calor y mayor ahorro de agua. Lo ideal es instalar calderas y calentadores con sistema de modulación que tienen la tecnología que permite calentar el agua a la temperatura deseada sin necesidad de mezclarla con agua fría, ajustando así el consumo de gas.
-Llevar a cabo mantenimiento rutinario de la caldera o el calentador, ya que esto contribuirá a eliminar suciedades y desechos que provoquen ineficiencias en la combustión y un gasto excesivo de gas natural. Para llevar a cabo el mantenimiento rutinario de la caldera, lo aconsejable es contactar con un servicio técnico especializado de la marca de tu caldera en tu ciudad. Por ejemplo, si vives en Valencia y tu caldera es marca Viessmann, contactar con un servicio tecnico Viessmann Valencia de confianza ayudará a garantizar que el servicio de revisión y mantenimiento rutinario se llevará a cabo con todas las garantías.
-Si se piensa en sustituir una caldera o calentador antiguo, instalar idealmente una caldera o calentador con tecnología inverter. Esta tecnología, a diferencia de los calefactores antiguos, permite a las calderas y calentadores mantener estable la temperatura del agua al nivel preseleccionado reduciendo así el consumo de gas hasta en un 20% y el consumo de agua caliente hasta en un 35%. Así mismo, lo ideal es instalar también termostatos programables que permiten controlar la temperatura en las diferentes habitaciones así como encender y apagar las calderas automáticamente.
En conclusión, la situación geopolítica en Oriente Medio, la cual tiene visos de agravarse y extenderse en las próximas semanas, ha provocado el retorno de la crisis energética que ya se había vivido en el año 2021 en Europa, con un aumento de más del 40% del precio del gas natural desde que iniciara la guerra entre Israel y Palestina. Será necesario, por lo tanto, implementar de nuevo las medidas y prácticas de ahorro energético que se llevaron a cabo en 2021 y una de las formas más directas y eficaces de ahorrar es a través de los sistemas de calefacción domésticos.