Opinión

Me da miedo

Pedro Fernández Vicente | Martes 10 de octubre de 2023

Desde aquella enfermedad de Franco que le llevó a finalizar su vida en La Paz, un hospital modelo en España del que hoy presumen muchos dirigentes, desde aquellas fechas en las que me incorporaba al periodismo aunque entonces como estudiante, vengo observando la política nacional, la madrileña y de reojo la internacional.

Son muchos años y muchos acontecimientos los vividos en prensa al principio, en radio y en televisión. Pues desde entonces hasta hoy mi percepción había sido de esperanza. Desde la llegada de Suarez al gobierno hasta la salida de Aznar, tuve una sensación positiva de un futuro mejor, desde una mirada crítica con todos ellos.

Pero la llegada de Zapatero y no digamos la posterior de Pedro Sánchez, han convertido todo lo construido de ese caminar hacia la democracia en una desconfianza absoluta por la evolución en que nos han metido. Tengo la sensación de que no pretenden construir, sino destruir.

Desde la aparición en escena de Zapatero y su alusión constante y permanente a la guerra civil, a la extrema derecha inexistente entonces, y a la dictadura de Franco, se han ido construyendo dos frentes en la sociedad española que están convirtiendo las amistades en recelos; las comidas y reuniones en broncas; la unidad familiar en rechazo y la sociedad en bloques. Zapatero y Sánchez están liquidando aquello del 78, aquello que costó años construirlo, aquella concordia y unidad que se vivió en España hasta 2004, en un enfrentamiento social, cultural y político que nos hace recordar tiempo muy negros anteriores de España. Tanto es así, que desde el ascenso al poder de Zapatero y posteriormente Sánchez, han aparecido en España los extremos que están envenenando las opiniones políticas cambiantes de los ciudadanos. Han aparecido la extrema izquierda, representada en Podemos y Sumar y la extrema derecha, en Vox.

Vivimos en un país maravilloso, en unas condiciones envidiables, con una relaciones personales afectuosas, que corren el riesgo de desaparecer, gracias a las políticas de enfrentamiento que están llevando a cabo estos dos individuos que nunca deberían haber llegado tan lejos, aunque por características distintas.

En un tiempo en el que las guerras y los desencuentros se incrementan en el mundo que nos rodea, me da miedo. Me da miedo del presidente del gobierno, un invasor que solo quiere estar en su colchón de La Moncloa, claudicando y pasando por donde haya que pasar. Me da miedo un gobierno que no piensa en España. Me da miedo el sentimiento de los españoles. Me da miedo un futuro incierto. Me da miedo que la Constitución siga en manos de intereses particulares. Me da miedo y no lo puedo remediar.