Hace unas semanas del cierre de la Vuelta Ciclista a España, pero su repercusión en esta 78ª edición cruza fronteras y se mantendrá en el tiempo gracias al maillot solidario. Se trata de una iniciativa de la carrera y la ONG Bicicletas Sin Fronteras, en colaboración con el Diario AS y Santini, que dotará de bicicletas a los niños y jóvenes de Senegal para que puedan ir pedaleando a la escuela. “Tratamos de llevar la movilidad a los alumnos de Senegal para mejorar su rendimiento escolar. Con la bicicleta ahorran tiempo en el desplazamiento, mejoran sus notas y baja el absentismo escolar”, apunta Romà Boule, fundador de esta Organzación No Gubernamental.
La idea surgió en un viaje en bicicleta que Boule hizo a Senegal. Fue allí cuando comprobó que los niños y adolescentes tenían que ir caminando hacia los pueblos colindantes para llegar a la escuela, ya que no existe transporte público y el privado es “carísimo e irregular”.
La ONG Bicicleta Sin Fronteras lleva en activo desde 2012 con otros proyectos donde enviaban este medio de transporte a los más pequeños a través de otras organizaciones. Sin embargo, tras el viaje de Baume, la organización sin ánimo de lucro encontró aquello que estaba buscando, un proyecto único y que mejorará la educación y la vida de los niños. “Elegimos la escuela, nombramos las normas de atribución de la bicicleta, creamos talleres y parques y formamos a mecánicos. Fue una locura”, manifiesta.
Ya no se trataba de enviar bicicletas a un país donde la movilidad es escasa, sino de producirlas. Estas ‘bicis’ están diseñadas en España, fabricadas en Turquía y ensambladas en Senegal.
La Vuelta Ciclista les proporcionó la visibilidad que necesitaban y un impacto que les ayudará a entregar unas 200 bicicletas. “Teníamos una gran debilidad, al contrario que otras ONGs que a lo mejor son más conocidas porque lo que hacen tiene mayor magnitud o repercusión al salvar vidas humanas -ejemplariza- Nosotros somos un proyecto educativo y con bicicletas y parece que no es para tanto, pero sí que lo es, sobre todo, en un país donde no hay transporte público y la gasolina es cara”, confiesa.
Y así nació el maillot solidario: “Reconocía las acciones en cada etapa más solidarias de cada ciclista”. El impacto de la campaña todavía no lo pueden contabilizar ya que “no está cerrada” y a día de hoy, la venta de maillots y camisetas sigue activa, aunque esperan poder entregar más de 200 bicicletas.
El maillot solidario ha llegado para instaurarse en La Vuelta España, ya que, según ha asegurado Boule, al año que viene volverá y esperan implantarlo en otras competiciones como La Vuelta Cataluña: “Este maillot ha nacido para quedarse, es un proyecto que lo vamos a ir mejorando y esperamos encontrarlo en las grandes carreras de ciclismo”, confiesan desde Bicicletas Sin Fronteras.
Para diseñar el maillot, la organización sin ánimo de lucro quería reflejar el “abrazo” de los ciclistas a los niños y niñas de Senegal, por lo que optaron por unas manos que daban ese pequeño ‘achuchón’ y los colores de Bicicletas Sin Fronteras. “Utilizamos el amarillo en nuestras bicicletas porque así son fáciles de reconocer e identificar y a nadie se le ocurre robar una bicicleta amarilla en Senegal, son las bicicletas de la educación”, manifiesta Baume.
De esta manera, el maillot blanco, negro y amarillo se unía al rojo de líder, el verde (puntos), los lunares de montaña y el blanco del mejor joven.
Pero el maillot solidario no es la única iniciativa solidaria de este verano con el continente africano. En el barrio madrileño de Vallecas se fijaron a 4.000 kilómetros de allí, concretamente en Accra (capital de Ghana) para crear nuevos aficionados rayistas.
Este gesto solidario surgió de una aficionada rayista, que había trabajado como voluntaria en un orfanato en la capital Ghana hace dos años y que siempre había querido volver para llevar ropa de su equipo: “Cuando estuve les hablé del barrio, del estadio y del equipo. Y pensé en llevarme las equipaciones que se me habían quedado pequeñas y repartirlas, pero mi hermana me animó a poner un tuit porque a lo mejor alguien más tenía camisetas que se les habían quedado pequeñas”, confiesa Eva Fernández, precursora de la iniciativa.
La afición rayista respondió rápidamente entregándoles camisetas antiguas que ya no les valían o que les sobraban. Eva Fernández aprovechaba las previas de cada partido del Rayo Vallecano para recoger las camisetas y también participó la Federación de Peñas y la Carrera del Rayismo que ofrecieron los sobrantes de la competición del año pasado. Fue así como esta aficionada rayista consiguió reunir más de 200 camisetas y 100 pantalones que entregó el pasado mes de julio al orfanato de Ghana. “Me lleve tres maletas y todavía tengo camisetas en mi trastero para poderlas llevar al próximo año que vaya porque no pude llevarme todo”, exclama.
Cuando Eva Fernández llegó con las maletas cargadas de solidaridad rayista, los niños y niñas de Ghana estallaron de alegría. “Quería hacer una foto a todos juntos para enseñarla a las personas que me habían dado sus camisetas, pero me fue imposible juntar a todos”, afirma.
“Fue una locura se volvieron locos”
Esta aficionada rayista confiesa que antes de su llegada, los niños de Ghana eran seguidores del Real Madrid, del Barcelona y de otros equipos como el PSG o el Manchester, pero ahora tienen su corazón rayista gracias a la solidaridad de Vallecas. “Me pedían que les enseñará videos del estadio, de los jugadores, buscaban trozos de partidos y pedían que les pusiera ‘La vida pirata’”, asegura.
Desde el deporte se pueden enseñar algunos valores como la equidad, el trabajo en equipo, la igualdad, la disciplina, la perseverancia y el respeto. Y bajo esta premisa, la Fundación Real Madrid ha creado varias escuelas sociodeportivas en África. Concretamente, la Fundación cuenta con 53 proyectos en 25 países de África para la atención integral de 10.738 beneficiarios. A través de estas escuelas sociodeportivas, el Real Madrid “promueve la educación en valores a través de la práctica del fútbol o el baloncesto”.
En la temporada 22/23, la Fundación Real Madrid ha mantenido sus “objetivos fundamentales” de los proyectos que desarrolla en los diferentes países como “promover el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, fomentar su escolarización y formación profesional, en algunos casos garantizar su alimentación y atención sanitaria, y contribuir a reducir las tasas de repetición y abandono escolar. Además, según han señalado desde la Fundación, en las escuelas y proyectos se promueve “la educación en valores de paz y ciudadanía y el fomento de la integración de las niñas a través de la práctica deportiva, vinculados con los ODS4, ODS8 y ODS16 de la Agenda 2030”.
Angola, Benín, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Chad, Egipto, Gabón, Guinea Ecuatorial, Kenia, Madagascar, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Nigeria, República del Congo, República Democrática del Congo, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, y Togo, son los países africanos que cuentan con las escuelas deportivas del Real Madrid, a los que se ha sumado en este último año: Tanzania y Uganda.
Estas escuelas se dirigen a todos los menores de entre 5 y 18 años, sin discriminación alguna por capacidad, circunstancias socioeconómicas, género, religión, etnia o cultura. Junto a las sesiones de deporte educativo, los beneficiarios participan en actividades que van desde el apoyo formativo extraescolar y la atención psicológica a las revisiones médicas periódicas o el aporte nutricional, en función de las necesidades de cada colectivo, así como el apoyo a las familias y el refuerzo de competencias parentales.
Como el Real Madrid, otros clubs deportivos cuentan con proyectos en el continente africano que tratan de mejorar la vida de los niños y niñas desde el deporte. Y la razón principal es porque el deporte siempre ha ido unido a la solidaridad.