Un joven ecuatoriano de 19 años, Diego Armando Estacio Sivisapa, que se había quedado dormido en su coche en el edificio D del aparcamiento público de la T4, podría haber fallecido tras el atentado de la furgoneta bomba. Varias horas después del atentado el hombre no ha aparecido y la Guardia Civil y los Bomberos le buscan entre los escombros.
"Se lo hemos dicho a varios policías en las pistas de la T4 donde hemos estado mucho rato", decía la mujer desesperada, "y el teléfono móvil de Diego no da señal". Los familiares intentaban sin éxito recabar información en un mostrador de AENA y un redactor de MDO acompañó a Verónica Arequipa a hablar con la Policía Nacional, para dar la voz de alarma sobre la desaparición de Diego. "Vestía un pantalón negro, una chaqueta gris y unos zapatos amarillos", indicaba muy nerviosa la joven que no recordaba la letra del edificio donde había estacionado Diego Astasio el vehículo. "No recuerdo la letra, pero estaba cerca de las pasarelas de acceso a la terminal", aseguraba la joven.
Diego Estasio había decidido quedarse a dormir en el vehículo mientras sus acompañantes accedían al área de llegadas de la T4 para recoger a la madre de su novia. "Cuando estábamos en la entrada del edificio del párking nos desalojó la Policía", explicaba una cuñada de Verónica, "y unos minutos más tarde hemos oído una tremenda explosión". "Si a nosotros nos ha avisado con tan poco tiempo, seguro que no han localizado a nuestro familiar", se lamentaba la mujer.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmaba poco después de la una de la tarde que había una persona desaparecida y que las Fuerzas de Seguridad le buscaban entre los escombros del edificio D del aparcamiento de la T4. La familia de Diego Astasio fue trasladada a la comisaría de Policía Nacional del aeropuerto a la espera de recibir noticias del joven ecuatoriano.
Poco más tarde de las 18.00 horas, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hablaba ya de dos desaparecidos. La segunda persona en paredero desconocido, es Carlos Alonso Palate, que también se encontraba en el aparcamiento de la terminal por el mismo motivo que el primero, ya que había ido a recoger a un pasajero y mientras esperaba se quedó un rato descansando en el coche. Sus familiares, según datos de Efe, denunciaron su desaparición a última hora de la mañana y una vez comprobados los datos que confirmaban su presencia en el lugar y en el momento de la explosión, la Policía inició las labores de búsqueda.