Nuestro país disfruta del mayor número de horas de sol al año en Europa y toda esta radiación solar debe aprovecharse para la producción de energía eléctrica limpia y barata en abundancia que permitirá aumentar la renta disponible de los hogares y reducir costes de producción haciendo así más competitivas a las empresas. El gobierno central es muy consciente de la importancia que tiene el sector y por esta razón ha venido impulsando desde hace un tiempo el crecimiento del mismo principalmente a través de subvenciones para la instalación de placas solares para autoconsumo en hogares y empresas.
De esta forma, desde el año 2019 el ritmo de la instalación de placas solares ha ido aumentando de manera exponencial en España. Las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico se vienen llevando a cabo en todos lados: en industrias, como en la planta de Danone en Aldaya (Valencia), que completó recientemente la instalación de autoconsumo fotovoltaico más grande de Europa. En viviendas unifamiliares del extrarradio de las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, que cuentan cada vez más con este tipo de instalaciones aunque estén lejos aún de ciudades de países del norte de Europa como Munich o Amsterdam, que con muchas menos horas de sol ganan por goleada en penetración fotovoltaica domestica per cápita. En edificios públicos, con empresas públicas creadas exclusivamente para fomentar la instalación de placas solares en entes públicos. O hasta en los cementerios, como en los de la provincia de Valencia, en los que se han instalado más de 7000 placas solares.
Esta explosión en el número de instalaciones de autoconsumo fotovoltaico llegó a su máximo nivel durante el año 2022, de la mano de la espectacular subida del precio de la luz que se produjo con el aumento del precio del gas natural. De esta forma, las empresas especializadas en autoconsumo fotovoltaico dispararon su facturación: los ejemplos más significativos son la empresa especializada en autoconsumo industrial EiDF, que aumentó su facturación en un 91% hasta los 370 millones de euros, y la empresa especializada en autoconsumo domestico SolarProfit, que aumentó su facturación en un 158% hasta los 101 millones de euros. A raíz de este espectacular incremento en la facturación, la capitalización bursátil de ambas empresas, que cotizan en el mercado de valores BME Growth, se disparó superando los 1700 millones de euros en el caso de EiDF y los 219 millones de euros en el caso de SolarProfit.
No obstante, con la entrada del año 2023 el sector de la energía solar ha pasado de experimentar el mayor BOOM de su historia a caer en picado a consecuencia de diversos factores, entre los que se encuentran la caída del precio de la luz, que ha normalizado sus precios después de la crisis energética que se vivió el año pasado o la subida sin pausa de los tipos de interés bancarios, que ha incrementado por mucho el precio de la financiación de la instalación de este tipo de sistemas.
De esta forma, muchas empresas de instalación de placas solares han pasado de tocar el cielo a darse de bruces con la realidad, ya que auguraban una continuación del excelente momento del sector y se han encontrado con una profunda ralentización cíclica del mercado que podría durar un buen tiempo. Por seguir con los ejemplos mencionados anteriormente, EiDF se desplomó recientemente más de un 70% en bolsa debido a las pérdidas acarreadas a consecuencia del incremento de costes operacionales asociados al aumento del tamaño desmedido de su estructura. En el caso de SolarProfit, su valor bursátil se desplomó también alrededor de un 70% en bolsa por la baja demanda, que ha forzado a la dirección de la empresa a presentar un ERE que afecta al 30% de su plantilla. Otras empresas como Holaluz han reportado igualmente pérdidas significativas y han anunciado grandes cambios en sus objetivos de crecimiento a corto y medio plazo.
El sector de la energía fotovoltaica sigue contando, no obstante, con un gran futuro en nuestro país ya que, como ya se mencionó anteriormente, es un sector estratégico y clave. España tiene marcados unos objetivos muy claros de eficiencia energética para el año 2030 que si se han de cumplir se debe continuar con un buen ritmo de transición hacia energías renovables. De acuerdo a la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), el país debe triplicar la potencia fotovoltaica para el año 2030 y esto se traduce en la necesidad de continuar con la inversión en el sector.
Empresas como Iberdrola lo tienen claro y se ha aliado con el fondo soberano de Noruega para el desarrollo de más de 1.200 megavatios de potencia fotovoltaica en los próximos años. También, EiDF anunció recientemente, en medio de su descalabro bursátil, el desarrollo del que se convertirá en el mayor proyecto de autoconsumo fotovoltaico de Europa, con 22 megavatios de capacidad y la instalación de más de 40.000 placas solares sobre una cubierta de 200.000 metros cuadrados de un cliente que conserva en el anonimato.
En conclusión, el sector de la energía fotovoltaica, fundamental para la modernización de la economía española, tuvo su mejor año hasta la fecha durante el 2022 con unas cifras de instalación de sistemas fotovoltaicos nunca vistos antes y unas abultadas capitalizaciones de las empresas del sector. En el año 2023 el sector ha perdido impulso y el sector ha pasado de la euforia a una profunda ralentización cíclica del mercado que ha afectado de manera significativa a bastantes empresas de energía solar, que contaban con una continuación del ritmo de expansión del mercado. A pesar de esto, la fotovoltaica cuenta con un gran futuro en España y, en medio de la tormenta, se siguen realizando importantes inversiones en proyectos de autoconsumo fotovoltaico.