La estatua de Cervantes de Alcalá de Henares ha recuperado su pluma. Las concejalías de Patrimonio Histórico y Obras han concluido los trabajos de reinstalación de este elemento en el monumento después de que fuera sustraída el pasado mes de junio en un acto vandálico.
En apenas 48 horas, la nueva pluma ya luce en la mano derecha del afamado escritor como ha explicado el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez.“Tal y como estaba previsto, ya han concluido los trabajos de restauración de la pluma de Cervantes, de forma que nuestro paisano ya cuenta con este importante atributo que le caracteriza como escritor, y contará con ella de cara a las próximas fiestas patronales de los Santos Niños, y de las Ferias de agosto de San Bartolomé”, ha subrayado.
La actuación ha tenido un coste superior a los 2.000 euros, "lo que pone de manifiesto el grave perjuicio que supone este tipo de actos incívicos, no sólo para el Patrimonio Histórico de la ciudad, sino para las arcas municipales, ya que se paga con dinero de todos", ha advertido el sobre el perjuicio que le supone a la ciudad este tipo de actos vandálicos y ha hecho un llamamiento "para que aquellas personas que puedan presenciar este tipo de actos, lo pongan inmediatamente en conocimiento de las autoridades, para evitar que actuaciones tan nefastas como estas se vuelvan a repetir”.
No es la primera vez en la historia de Alcalá que a Cervantes le arrebatan su pluma. La última restauración de la escultura data del año 2007, siendo por aquel entonces concejal de Patrimonio Histórico Gustavo Severien. En aquella ocasión se cambiaba la imagen de la escultura, pasando de tener un aspecto blanquecino, al recuperar las pátinas, a ser negra, y también se restituía la pluma, por ser de un tamaño desproporcionado.
Este tipo de acciones o actos vandálicos, si son entendidos como un delito contra el Patrimonio Histórico, pasan a ser juzgados por el Código Penal, lo que supone penas de prisión de 6 meses a 3 años, e importantes multas económicas.
La estatua de bronce de Cervantes, ubicada en el centro de la plaza del mismo nombre, es todo un símbolo de Alcalá, ciudad donde nació el escritor. Es obra del escultor italiano Pedro Nicoli y fue inaugurada el 9 de octubre de 1879. Mide 2,09 metros de altura y pesa alrededor de 750 kilos.