El debate a 7 entre los portavoces de los principales partidos del 23-J ha sido mucho más dinámico y con más propuestas de país que el cara a cara entre Feijóo y Sánchez.
Pero como en todo debate, y más dada la importancia de estos comicios, ha habido momentos de tensión y de reproches.
Los que no se han enzarzado en disputas han sido los representantes del PSOE y Sumar, Patxi López y Aina Vidal. Ambos han mantenido una muy buena sintonía, han defendido la buena gestión económica del actual Gobierno y han abogado por su continuidad.
La candidata del PP Cuca Gamarra ha sido de las más críticas con todas las formaciones durante todo el debate, especialmente con el PSOE.
Pese a ello ha vuelto a insistir en el ofrecimiento al PSOE para que gobierne la lista más votada.
López y Gamarra han tenido varios encontronazos por las "mentiras" de la popular, pero ella ha insistido en que quienes manipulan los datos son ellos y que España no va tan bien como quieren vender.
El representante de ERC, Gabriel Rufián, también ha cargado contra Gamarra por mentir en relación a los datos sobre la 'ley del sólo sí es sí'.
Todos salvo el PP han puesto a Vox como línea roja para pactar, pero Iván Espinosa de los Monteros ha pedido "no malgastar el voto" en "soluciones tibias", en una clara referencia a los populares.
Por parte del PP no han aclarado si pactarán con la ultraderecha tras el 23-J, pero el resto de formaciones les han rechazado.
Incluso el PNV, que ha mantenido acuerdos tanto con PP y PSOE, se ha negado a apoyar a la ultraderecha.
En el debate se han tocado muchos aspectos que preocupan a la ciudadanía y en general se han tratado más propuestas.
Pero también se ha hablado de ETA, el tema de la okupación, la vivienda, el uso del catalán y las polémicas por las últimas prohibiciones e incluso de Irene Montero.