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El Refugio busca familia en Madrid para un perro medio degollado

Concha Ortega Cantón | Miércoles 05 de julio de 2023

Se cumple ahora un año desde el día en el que Nawall apareció rondando una zona de invernaderos de la almeriense localidad de Berja. Un perro abandonado muy flaco, al que un trabajador de la zona pudo ver medio degollado a causa de la cadena que llevaba atada al cuello. Tras varios días de intentar aproximarse a él para ayudarlo sin lograrlo, pidió ayuda a un grupo de rescate de Níjar. Tras establecer un punto fijo de alimentación, y con la ayuda de una jaula trampa, consiguieron rescatarlo. Al poder observarlo de cerca, comprobaron que tenía una cadena incrustada en el cuello que lo había ido degollando poco a poco. Al comprender la gravedad de su estado, contactaron con la protectora El Refugio quienes lo acogieron para hacer todo lo posible por salvar su vida.

Según relata Nacho Paunero, Presidente de El Refugio, casos como el de Nawall son desgraciadamente frecuentes. Al parecer muchos habitantes de zonas rurales poseen naves o cabañas ubicadas a las afueras de los pueblos que habitan, en las que suelen guardar útiles y herramientas de labranza, fertilizantes, piensos para el ganado, vehículos, etc. Suele ser costumbre comprar un cachorro de perro, o que algún conocido les dé un cachorro de una camada que haya tenido su perra. Desde pequeño, le ponen una cadena al cuello y lo dejan atado en el interior de la caseta con la intención de disuadir a posibles ladrones. Ese perro pasará el resto de su vida atado y solo en aquel lugar, la mayoría de las veces oscuro, sufriendo altas temperaturas en verano, y frío tenaz y humedades en invierno. Realmente se trata de una “cadena perpetua” en un módulo de aislamiento. En muchos casos, el dueño pasa por allí de vez en cuando para echarle agua en un bidón partido y dejarle alguna barra de pan duro y un montoncillo de despojos crudos de pollo, que les suelen regalar los carniceros del pueblo cuando compran carne para su familia. Para muchos de estos pequeños, es su único alimento. El perrillo va creciendo según pasan las semanas, pero la cadena que lleva alrededor de su cuello, no. Tal es el grado de desinterés de la persona que tuvo a Nawall, que ni siquiera lo miraba o tocaba para poder haberse dado cuenta de que aquella cadena lo estaba comenzando a estrangular. El diámetro del cuello continuó aumentando hasta un punto en el que la cadena abrió la carne del cuello. En ocasiones como ésta, parte de la carne rodeaba la cadena, cicatrizando sobre ella, mientras la otra mitad de su cuello colgaba putrefacta.

“Nawall llegó a nosotros en un estado tremendo. Tuvimos que sedarlo, cortar la cadena de su cuello con un cizalla, y arrancarla centímetro a centímetro de su piel. La carne se había ido fundiendo con los eslabones. Fueron momentos muy duros. Al final, la reconstrucción de su cuello ha requerido practicarle cuatro intervenciones quirúrgicas a lo largo de varios meses. Sin embargo, su cuello no es lo que más ha tardado en sanar. Su mente y su corazón estaban hechos añicos. El miedo que mostraba hacia cualquier persona que nos acercábamos a él, era desmedido. Un miembro de nuestro equipo de cuidadores es terapeuta canino, y durante todo este año ha sido la única persona de la que Nawall ha recibido cuidados. Muchísimo amor, psicología, delicadeza, y perseverancia, han terminado dando sus frutos. Hoy Nawall es un perrito física y emocionalmente recuperado. Este pequeño es un amor, y ahora, a sus dos años de vida, lo que realmente necesita es una persona que quiera darle la oportunidad de saber que no todos los seres humanos son tan terribles como quien lo secuestró y torturó. Alguien que lo quiera como él merece y sea capaz de recibir todo el amor que este pequeño tiene para dar, cada día de su vida.

Si quieres conocer a Nawall, escribe un correo electrónico a adopta@elrefugio.org

El Refugio es, desde 1996, una organización española especializada en la ayuda a perros y gatos abandonados y/o maltratados. Una organización totalmente independiente, que no recibe subvenciones de organismos oficiales, empresas, o partidos políticos. Practicamos el sacrificio cero, denunciamos judicialmente a los maltratadores, y buscamos adoptantes para todos los animales a los que rescatamos y acogemos. Si sientes que nuestra labor merece la pena y quieres echarnos una mano, te gustará saber que puedes ser socio de El Refugio desde tan sólo 3 € al mes, y puedes hacerlo aquí: https://elrefugio.org/hazte-socio

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