Esta decisión se debió a que los ediles temían que, al igual que sucedió en la anterior legislatura, el regidor no les reuniese en las ocasiones marcadas por el Reglamento de los 'populares', una vez al mes, frente a sólo cinco reuniones que realizó el pasado mandato. A finales de julio pasado, el malestar contra Gallardón ya se puso de manifiesto en una carta remitida a todos los concejales en la que se pedía que se respetasen las normas del Grupo Popular.
Los ediles 'populares' tampoco celebraron tras las elecciones encuentros de coordinación de los concejales de distrito, y no estaban dispuestos a que se les considerase "de segunda", como aseguraron que pasó en la pasada legislatura.
El detonante de la polémica fue una carta que envió Ángel Garrido, secretario de Distritos del PP de Madrid y edil-presidente de Villa de Vallecas, a todos los concejales para recordar las normas que regulaban el funcionamiento del grupo popular. Gallardón y su 'núcleo duro' no la recibieron bien.
Entre los concejales disconformes, algunos de los más activos eran partidarios de hacer un comunicado público, "incluso una rueda de prensa", pero finalmente se optó por una vía interna más discreta para llamar la atención del alcalde.