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Cómo acertar con la elección de la carrera universitaria

MDO | Lunes 10 de abril de 2023

En cuestión de muy poco tiempo, miles de jóvenes deberán de tomar una de las decisiones más importantes de sus vidas. Llegará la hora de elegir una carrera universitaria, que de alguna manera le abra las puertas del mundo laboral. Básicamente hay que pensar en el futuro y en las oportunidades que nos brindará, pero tampoco sin descuidar la vocación.



Siempre se ha recomendado estudiar esa profesión que tanto nos ha llamado la atención y por la que se pueda sentir devoción desde pequeños. Es posible que en algún momento puedan surgirte dudas o que no lo tengas precisamente claro. Hay muchas carreras universitarias y en cualquier momento encontrarás una que se adapte a tus preferencias o necesidades. Todo ello sin olvidarnos también de las salidas laborales, que debe ser otro aspecto al que se le preste una cierta atención.

Las tres fases para escoger una titulación universitaria

Antes de decantarte por una carrera en concreto sería necesario que tuvieras en cuenta una serie de factores. En primer lugar es preciso que te conozcas bien a ti mismo y a partir de ahí sepas qué tipo de trabajo o actividades te gustarían realizar, el ambiente laboral en el que estarías más cómodo, etc.

En segundo lugar hay que ser consciente de las opciones disponibles. Cuando conozcas el perfil de carrera que mejor encaje con tus gustos será el momento de indagar en las distintas opciones disponibles. Durante el proceso de búsqueda seguramente encuentres algunas salidas que posiblemente desconocieras y que podrían convertirse en una estupenda opción.

Por último, hay que valorar la oferta de titulaciones disponibles y decidir. Dispondrás de una lista con varias carreras, en donde debes ir reduciendo las posibilidades a 2 o 3, para luego investigar sobre ellas.

Fase inicial: Conocerse a sí mismo

Los gustos, el carácter y los intereses también resultarán esenciales al decantarse por una titulación. Analiza desde el punto de vista empresarial cuáles son tus fortalezas y tus habilidades, además de detectar las debilidades. Piensa en las asignaturas en las que mejor te desenvuelves, ya que eso puede ser una estupenda pista para elegir.

El joven debe basarse también en sus pasiones, en todas esas actividades a las que le dedica toda su energía y entrega sin que las horas supongan un impedimento. No estaría de más que valorase si detrás de una afición existe una posible salida profesional. Además sería conveniente que aclarase si busca tener una profesión que le permita ayudar a los demás, contar con un empleo de prestigio, con mucho tiempo libre o que le aporte una posición económica.

Fase 2: Saber las opciones disponibles

La lista de carreras universitarias es muy amplia, por eso sería aconsejable tener amplitud de miras. La mayoría suele decantarse por titulaciones concretas con las que estamos familiarizados, pero la oferta cada vez resulta superior con grados dobles que también se presentan como una solución muy interesante.

La última palabra a la hora de escoger una carrera la tiene siempre el estudiante, pero no siempre acierta con su decisión. Y eso ocurre con demasiada frecuencia posiblemente por la falta de orientación. La mayoría de institutos ya cuentan con la figura del orientador, que se ocupa de aportar detalles sobre las opciones disponibles. También se puede recurrir a la red de contactos más cercanos para conseguir datos de primera mano, ya sean familiares, amigos o profesionales que puedan facilitarte la información precisa sobre los estudios que te gusten.

Tampoco habría problema en que se te acercaras hasta el centro universitario en el que imparten los grados y dialogases con los estudiantes. Ellos pueden darte su opinión sobre la carrera y te resolverán las dudas que puedan surgirte sobre las asignaturas, las prácticas o las instalaciones.

Recopila toda la información que sea posible sobre la duración, dificultad, centros donde se puede estudiar o salidas profesionales. Estos apuntes te resultarán de gran utilidad. Puedes extraer mucha información a través de Internet, pero estaría bien que acudieras a las ferias que suelen organizar las propias universidades para promocionar sus carreras. De paso, posiblemente tengas la oportunidad de descubrir algún grado que no conocieras y que fuera de tu agrado.

Piensa que nunca debes dejarte llevar por las modas ni tampoco por las opiniones generales. Puede darse el caso de que unos estudios no hayan satisfecho las expectativas de una persona, pero eso no significa que se trate de una mala carrera. Cada caso es particular y debe analizarse como tal, huyendo de las generalizaciones.

Última fase: Estudiar la oferta y tomar una decisión

Hay que llegar a la última fase con las dos o tres principales carreras que más nos atraigan. A partir de ahí habrá que encontrar las titulaciones y los centros que mejor encajen con nuestros intereses.

Será el momento de valorar la duración de los estudios, si optamos por una carrera larga o nos gustaría algo más corto que nos permita acceder antes al mercado laboral. Piensa también en el esfuerzo que estás dispuesto a dedicar. Algunos no tendrán inconvenientes en sacrificar muchas cosas con tal de sacar la titulación que se planteen, mientras que otros demandarán algo más sencillo.

Es importante conocer los posibles trabajos a los que se puede acceder a través de los distintos grados. Cuanto más amplio sea el abanico de posibilidades, mejor para el alumno. Piensa que de no encontrar empleo en la salida más habitual, siempre tendrás las puertas abiertas para otras tareas.

Se recomienda escoger unos estudios que nos aseguren una formación práctica, ya que eso nos facilitaría mucho la labor de transición entre la universidad y el mundo de la empresa. Interésate por los puntos fuertes de los diferentes centros, reparando en sus recursos y en la calidad del profesorado. En muchas ocasiones habrá que salir fuera de nuestro lugar de residencia para continuar con la formación. Es algo que también debe valorarse.

Por lo tanto, al escoger una carrera deben valorarse muchos detalles, pero sobre todo los intereses, capacidades, vocación y salidas laborales. Resulta esencial tener las ideas claras para que nuestra etapa universitaria resulte lo más fructífera posible.