Hemos estado allí conmemorando el 58 aniversario del ingreso en el Regimiento de Movilización y Prácticas de FF.CC de Cuatro Vientos en Madrid, cuestión que hicimos, con la edad de 18 años, algo más de dos centenares de jóvenes, en la mañana del 1 de abril de 1965, paso previo para que cuatro años después, en 1969, ingresar en RENFE, unos con la categoría de Ayudantes de Maquinistas y otros como Factores. Si, si, ya sé que ya ha llovido, pero aquí seguimos algunos viendo como sale el sol y sigue cayendo agua de vez en cuando y en este caso disfrutando de la monumental de Aranjuez.
Estas conmemoraciones, encuentros y reuniones, las venimos realizando cada año, a partir del 25 aniversario, con más o menos participación, y así además de conocer algo mas el patrimonio cultural de las ciudades y pueblos de nuestro querido país, llamado España, también saboreamos su patrimonio culinario. Los últimos encuentros los hemos realizado en Segovia, Coruña, Sevilla, Mérida y este pasado fin de semana en Aranjuez.
En todos ellos lo hemos pasado bien, pero puedo asegurar y aseguro, (como dijo alguien), que este año ha tenido un sabor especial, al menos para mí y quisiera expresarlo con más o menos fortuna en esta breve crónica, que por supuesto dedico a toda la 25 promoción, tanto a los que fueron a Aranjuez, como a aquellos que por diversas causas no pudieron venir, así como a los que ya no están con nosotros. DEP todos ellos y nuestras más sentidas condolencias a sus familiares y amigos.
Somos todos los que asistimos personas mayores curtidas en mil batallas, pues ninguno vamos a cumplir 70 años, sobre todo porque ya lo hicimos en su día. Hemos disfrutado de un patrimonio cultural bastante bien cuidado, aunque todo mejorable. Por ejemplo las aguas del tajo a su paso por Aranjuez necesitarían un “lavado” de vez en cuando. En general también hemos disfrutado de unas comidas excelentes, con algunas excepciones. Al ser una ciudad eminentemente turística, deberían cuidar algo más el servicio hotelero la atención al cliente. Pasar por algún curso de hostelería de vez en cuando nunca viene mal. Y no vale que los empresarios hoteleros digan: “Para que… si de cualquier manera lleno el local”.
Con unas temperaturas agradables el pasear por esa riqueza artística ribereña y ver los jardines y parques andando o a bordo del tren turístico, es una autentica delicia, que te levanta el espíritu y las ganas de vivir y de disfrutar charlando con amigos y amigas de muchos años de convivencia.
Otras cuestiones especiales en estos encuentros es encontrarte con personas que viven y quieren su ciudad, como por ejemplo nos ha pasado a nosotros en Aranjuez, con Grego y Tomas. Qué gran suerte hemos tenido que estas dos personas hayan estado con nosotros para explicarnos cosas. Con que ganas y pasión lo hacen. Ambos dos son enciclopedias vivas de este precioso pueblo ribereño, olvidado por las autoridades y en especial por la Comunidad de Madrid durante muchos años. Muchísimas gracias por vuestra dedicación.
No me gustaría ser pesado con esta crónica, pero no puedo de dejar de destacar dos cuestiones más de este placentero encuentro que acabamos de celebrar. Una quiero denominarla: La noche de las mujeres
Cuando llegó el sábado noche, no la película, sino la cena a la que llamamos "cena de gala", en la que además de vestir de etiqueta, intercambiamos regalos con motivos del lugar que visitamos y al final de la misma intentamos pasarlo lo mejor posible, contando chistes, cantando, bailando, narrando anécdotas, etc, etc y de paso tomándonos una copa relajadamente. En esta ocasión chistes pocos. Nos faltaba el campeón de esta modalidad. (Rafa Leiva te esperamos para el próximo año).
Eran las 12 de la noche y después de estar de marcha todo el día y cenar, algunos valoraban la posibilidad de irse a dormir, pero de golpe aparecieron en escenario, improvisado escenario, dos mujeres; cantando karaoke. Comenzaron dos y al final de la velada terminaron haciéndolo más del cincuenta por ciento de las presentes. Siempre las mujeres nos salvan de todo. Un claro ejemplo de lo que digo es que eran cerca de las dos de la madrugada y muchos a pesar de la edad y de sus achaques, no tenían ninguna prisa en irse a la cama. Gracias compañeras, sois las mejores.
Pero lo que más me impresionó de todo el encuentro y la encantadora velada del sábado noche, fue la discusión -respetuosa discusión- de dos personas a las que envidio y admiro. Dos personas que van a intentar organizar el próximo evento en Cantabria. Uno le dice a otro: "te tienes que encargar tu, y ya te ayudamos, pero es que yo he tenido un ictus hace poco tiempo". Y el otro le contesta: "pero que dices, si yo hace menos de tres meses que tuve un infarto y aun me estoy recuperando"... Y no digo más, me parece impresionante y admirable que haya personas tan valientes y resistentes como ellos.
Gracias Marcelino y Pedro, Pedro y Marcelino, por ser como sois y gracias también por aceptar el reto de organizar el evento del próximo año. Seguro que vais a superar con creces los encuentros de Mérida y Aranjuez.
Como he escrito muchas veces, -seguro me lo habréis leído- que algunas personas más que mayores, tienen juventud acumulada, pero después de convivir tres días con un grupo de mayores de similar edad que la mía, es decir más de 70 años, debo de reconocer y reconozco, que de verdad se sienten jóvenes, aunque sea sólo de mente. Cuando se hablaba de mayores una compañera, que tampoco cumple los 70 porque ya los cumplió, con mucha gracia decía: “mayor serás tú”. En fin, sin más, un abrazo a todos ellos y ellas y hasta el año que viene, esperando que continúen con esos juveniles ánimos. Se nota que sois de una generación guerrera y luchadora. Por muchos años: ¡Viva la 25!