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Once años de psiquiátrico para el agresor de Miriam Alonso

MDO | Jueves 20 de diciembre de 2007
El 24 de septiembre arrancó el juicio contra Jorge Ramos Vázquez, el joven que arrojó hace casi dos años a Miriam Alonso Corraliza, de 22 años, a las vías del metro en la estación de Carabanchel.

La Fiscalía de Madrid reclamaba para el hombre, de 24 años, siete años de prisión por un intento de asesinato o que se le interne en un centro psiquiátrico penitenciario durante 14 años por la esquizofrenia paranoide que sufre.

En el relato de los hechos, el representante del Ministerio Público relataba que sobre las 8.00 horas del 4 de octubre de 2005, Ramos se encontraba en el andén 1 de la estación madrileña de Carabanchel para tomar un tren con dirección a la Casa de Campo.

A escasos metros de Ramos, Miriam también esperaba la llegada del metro para regresar a su casa, en Fuenlabrada. Pese a que no la conocía "absolutamente de nada", el joven "decidió acabar con la vida de Miriam" y la propinó "un fortísimo empujón, arrojándola a las vías" del tren.

Ante lo "inesperado" de lo sucedido, el conductor del convoy no pudo frenar el metro, que la arroyó. Miriam sufrió, a consecuencia de los hechos, la amputación de la pierna izquierda a la altura de la pelvis y de un dedo del pie derecho.

Tras el suceso, la joven estuvo hospitalizada 90 días. Además de la amputación de la pierna, hoy le quedan como secuelas múltiples cicatrices en el abdomen y en la pierna derecha y una deformidad del apéndice nasal. Los gastos hospitalarios de las diferentes intervenciones quirúrgicas a las que ha sido sometida la chica ascienden a 23.641 euros.

"Que no vuelva a salir"
El primer día del juicio, la joven agredida manifestó que deseaba que encierrasen a su agresor y "no volviera a salir" de la cárcel o de un centro psiquiátrico penitenciario.

La joven aseguró que nunca podrá perdonar al acusado porque: "Me ha quitado una pierna y me ha 'jodido' la vida". A preguntas de los periodistas reconoció haberlo pasado "muy mal". "Es algo que estoy intentando olvidar y para mí todo esto es volver a recordar todo lo sucedido", dijo.

Se creía el Hijo de Dios

Jorge Ramos Vázquez, acusado de arrojar a Miriam Alonso a las vías del metro el 4 de octubre de 2005, desarrolló dos años después de cometer los hechos por los que le acusan "una trama delirante", en la que creía ser "el hijo de Dios" y tener "la misión de matar a una persona para salvar al mundo".

El día 26, la fiscal retiró la petición de pena de 7 años de cárcel para Jorge Ramos, al estimar la eximente completa por enajenación mental, y pidió su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario durante casi 15 años.

Además, la acusación particular solicitó una indemnización tanto al acusado como a sus padres (como responsables civiles directos) de 860.000 euros, mientras que la defensa pidió la libre absolución de su patrocinado o su internamiento en un centro psiquiátrico no penitenciario durante 3 años.

Jorge Ramos, el acusado, aseguró estar "arrepentido" de lo que hizo, pidió perdón a su víctima y deseó "que le vaya lo mejor posible".

Once años en un psiquiátrico
El 3 de octubre, la Audiencia Provincial de Madrid condenó al agresor de Miriam Alonso, Jorge Ramos Vázquez, que arrojó a la joven de 21 años a las vías del Metro de Madrid en 2005, a 11 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario, aunque le absolvió del delito de intento de asesinato, según la sentencia que se dio a conocer este miércoles.

Asimismo, Ramos Váquez deberá pagar una indemnización de 500.000 euros a Miriam, por las secuelas que padece, entre ellas, la amputación de la pierna izquierda y 150.000 euros a los padres de la joven. La representante del Ministerio Público había retirado precisamente la petición inicial de 7 años de prisión por un delito de intento de asesinato, al aplicarle la eximente completa de enajenación mental a consecuencia de su enfermedad.

La fiscal consideró que el acusado, de 26 años, "padece esquizofrenia paranoide con ideas delirantes y alucinaciones que anulan su capacidad cognitiva y su capacidad de controlar sus impulsos". Por ello, estimó que concurre la eximente completa de anomalía psíquica, aludiendo también a los informes psiquiátricos expuestos a lo largo de la prueba pericial.

A consecuencia de la agresión en la estación de Metro de Carabanchel,  Miriam padece un trastorno de estrés postraumático y una "dismetría en la cadena" que le provoca una "alteración parcial" de tipo sexual y un futuro trastorno si se queda embarazada. Además, su madre sufre un trastorno desadaptativo derivado del cuidado de su hija.