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Adiós a las obras de la M-30

MDO | Jueves 20 de diciembre de 2007
Casi 5.000 millones de euros y cuatro años de obras después, llegaron las ansiadas inauguraciones de la M-30. La proximidad de las elecciones municipales y autonómicas de 2007 trajo consigo cortes de cinta y protestas vecinales, que no cesaron ni siquiera después del fin de los trabajos.

El plato fuerte de las inauguraciones llegó con la puesta en marcha del túnel más largo de Europa, cuyos seis kilómetros enlazan el Paseo de Marqués de Monistrol y el Nudo Sur. En aquel momento, el Ayuntamiento estimó que lo utilizarían a diario 107.000 vehículos. Con él, quedó soterrada la M-30 en todo el entorno del Manzanares. Hasta el momento, el Ayuntamiento había abierto ya 7 de los 16 ramales que formaban parte de la obra.

Así, estaban en servicio la conexión con la Avenida de Portugal; la salida de la M-30 en dirección Sur hacia el puente de Segovia y la entrada a la M-30 desde del desde el paseo La Ermita del Santo; la conexión con Iván de Vargas y el puente de San Isidro, hacia la Puerta de Toledo desde Pontones; el enlace hacia Marqués de Vadillo y Pirámides y el que conecta con el paseo de Santa María de la Cabeza a través del puente de Praga, que discurre hacia Atocha o la carretera de Toledo.

El 20 de abril quedó abierto el enlace de Embajadores con la M.30 y la A-4, que cuenta con un ramal para autobuses hacia la Estación Sur, después de 25 meses de trabajo. Y el 7 de mayo, por fin, llegó el último corte de cinta, el del túnel del by-pass sur.

Este subterráneo, de 4,2 kilómetros de longitud, comienza a la altura de Santa María de la cabeza y termina en el entorno de la Avenida del Mediterráneo y la conexión con la A-3.

La obra discurre por debajo de los parques de la Arganzuela y Enrique Tierno Galván y duró alrededor de 30 meses. Fue realizada por la mayor tuneladora del mundo, construida expresamente para la ocasión y bautizada como la ‘Tizona’. Así, oficialmente, ese día nació Madrid Calle 30, es decir, el conjunto de proyectos relacionados con las obras de reforma ejecutados entre 2003 y 2007.

Pero no todo fueron parabienes; los elementos jugaron malas pasadas a la recién estrenada M-30 durante los primeros meses del año. El 9 de febrero, una tromba de agua se llevó por delante todo el esplendor del túnel recién inaugurado que une la Cuesta de San Vicente con la Avenida de Portugal. La segunda inundación llegó el 27 de marzo, cuando a las 16.30 horas varios carriles tuvieron que ser cortados debido a las ‘cataratas’ que provocaron la lluvia y la rotura de un colector.

Además, con las inauguraciones, y el fin de las obras ‘faraónicas’ de la M-30, no se terminaron las críticas de los vecinos y de distintos colectivos. Así, los ecologistas denunciaron que con las obras se habían perdido 80 hectáreas de zonas verdes. Este colectivo estimó, además, que la deuda contraída por el Ayuntamiento hipotecará a las Corporaciones municipales de las próximas nueve legislaturas.