Susana de la Puente es una destacada banquera de inversión peruana que jugó un papel clave en la transformación del mercado financiero latinoamericano en la década de 1990. Tras años en el mundo de la banca de inversión privada y las finanzas, actualmente se dedica a la identificación, inversión y gestión de proyectos y empresas tecnológicas “hijas” de la nueva economía, más conocidas como startups.
Su aval profesional es sólido. Susana de la Puente cuenta con una larga carrera en el mundo financiero. La mayor parte de su vida profesional ha estado vinculada a la multinacional J.P. Morgan, en Nueva York, donde permaneció 25 años y llegó a ser vicepresidenta para Latinoamérica. También ha trabajado en un fondo de private equity en Nueva York, y ha participado en consejos directivos de importantes empresas latinoamericanas e internacionales.
Amante del arte y dueña del Hotel B, situado en una de las esquinas más bonitas del barrio de Barranco, en Lima-Peru, entre las calles de Sáenz Peña y San Martín, es una bonita casona convertida en hotel arts-boutique.
Vivimos una situación expectante. En los últimos años se ha producido en España un auge importante de empresas tecnológicas. Consecuencia, por un lado, de la introducción de un nuevo marco de incentivos fiscales y laborales para la inversión y la atracción de talento hacia ellas. Y, por otro, como resultado de la reducción de los costes de la tecnología en sí y de su propio desarrollo.
Este crecimiento puede verse reflejado en el incremento de start-ups creadas, y las exitosas rondas de levantamiento de capital de muchas de ellas. Ya existen en España varios unicornios (compañías que alcanzan una valoración de mil millones de dólares). Todos estos factores han contribuido a la generación de un entorno de inversión mucho más robusto y dinámico que apoya la creación de nuevas empresas y captaciones de capital de manera mucho más frecuente y con mejores valoraciones.
Europa, en general, es un mercado muy atractivo para los inversores, tanto por su tamaño como por su capital laboral, el cual es más dinámico y está más formado y especializad. Muchos países europeos han creado “hubs” con esquemas de promoción de la inversión en startups, enfocadas en tecnología e innovación.
Además, España es una de las primeras economías globales, con una red de infraestructuras puntera. Si a ello sumamos que su ecosistema actual de startups está en plena expansión, se convierte en un país sumamente interesante para invertir.
En absoluto. España tiene un gran capital humano y mucha gente joven trabajando en proyectos de tecnología e innovación. Conozco multitud de startups con muy buenos planes de negocio. Lo que hace falta es mayor acceso a capital de riesgo como sucede en otros mercados como el de Estados Unidos o Inglaterra.
El capital humano es fundamental. Se necesita un equipo con un proyecto claro y visión de negocio, capacitado en las diferentes áreas de gestión. El equipo debe estar muy motivado y comprometido con el proyecto. Y los incentivos de compensación de los gestores deben, además, estar alineados con los objetivos de los inversores.
El otro gran elemento crucial es el acceso a capital de riesgo. La falta de capital es una de las principales causas de la mortalidad de este tipo de compañías. Es por ello muy importante que los emprendedores tengan una estrategia firme y creíble del plan futuro de levantamiento de capital en las diferentes etapas del desarrollo del negocio.
Estados Unidos posee el mercado más grande y desarrollado del mundo, además de contar con mayor acceso tanto a capital como a infraestructura de negocio. No obstante, Europa ha realizado grandes avances, y la brecha entre ambos continentes sigue estrechándose en cuanto al número de empresas y volumen de consecución de recursos financieros.
Europa cuenta con capital suficiente para financiar buenos y grandes proyectos. Proviene de inversores globales: Europa, América, Asia… Son las empresas las que deben formular y desarrollar planes ambiciosos de crecimiento y expansión global para seducir al capital riesgo. En cualquier parte del mundo hay dinero para financiar y emprendedores talentosos con buenos y sólidos proyectos.
Destacaría varios. Hay mercados muy activos por todo el mundo como China, Israel, India, Reino Unido, México y, ahora, también España. Lo más destacable es que, a pesar de existir un gran número de mercados fuertes en startups, no hay un solo modelo. Algunos países, como Inglaterra, optan por facilitar la inversión con incentivos tributarios y reduciendo al mínimo la burocracia, lo cual facilita la creación de empresas. Otros optan, en cambio, por crear hubs y facilitar capital gubernamental para la educación y gestión de este tipo de emprendimiento