Los vecinos de Carabanchel han perdido la batalla en la guerra por la preservación de su patrimonio histórico. El distrito cuenta con el yacimiento romano más grande de la Comunidad, descubierto hace más de dos siglos y desprotegido por parte de las autoridades competentes. Una zona que abarca una amplia cronología desde la época carpetana (siglos IV – III a.C.) hasta la actualidad. Además, el legado cultural de este lugar incluye también el entorno del cementerio de la Antigua y el solar de la demolida cárcel de Carabanchel.
Este importante yacimiento arqueológico se localiza en el área del parque Eugenia de Montijo, los terrenos de la antigua Cárcel de Carabanchel y el entorno de la propia Ermita de Nuestra Señora de la Antigua. Es ahí, en este espacio, donde se han encontrado restos de asentamientos carpetanos, romanos, visigodos y de época contemporánea. La Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, de estilo mudéjar y datada en el siglo XIII, se convierte en el edificio en uso más antiguo de Madrid y el único que ha sido protegido con la declaración BIC.
El hallazgo inicial del yacimiento fue el Mosaico de Carabanchel, encontrado en el siglo XIX, que en la actualidad se ubica en el Museo de San Isidro. Posteriormente, otros descubrimientos casuales, como monedas o estatuillas, completaron el archivo arqueológico . La estatuilla de Minerva y una ánfora de bronce son otros de los objetos de valor clasificados y que descansan en el Museo Arqueológico Nacional.
Como recuerda Carlos Caballero, portavoz del Colegio de Arqueólogos, "se trata de un yacimiento ocupado desde época carpetana hasta el final de la romana y luego en época contemporánea". Uno de los elementos distintivos de este espacio es que se trata de un yacimiento vivo, es decir, nunca ha dejado de usarse porque el hallazgo de restos, de casi cualquier época, ha sido continuo. "Siempre ha mantenido su ocupación, ya sea como zona habitacional, cementerio, cárcel… no se le ha dejado de dar utilidad y eso lo convierte en importante", destaca la arqueóloga Laura Fernández. "Un elemento especial de este lugar es que podría dar respuestas al origen de la vida en la zona" añade .
Entre enero y mayo del pasado año, Luis Hernández y Rosa María Domínguez, los arqueólogos que dirigieron las excavaciones en 2022, se pusieron al frente de los trabajos para investigar los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel y del parque Eugenia de Montijo. Unas labores que permitieron confirmar el hallazgo de una mina y un viaje de agua de época romana. Los peritajes y catas en busca de restos entre los escombros de la cárcel permitieron confirmar que "dentro de las futuras calles que propone el plan urbanístico no quedan restos o no los hubo nunca", explica Luis Hernández a Madridiario.
En otras zonas sí se encontraron vestigios, tanto de la época prerromana como romana, "pero muy arrasados". En otros lugares, los expertos confirman que existe constancia sobre la existencia de restos pero no se puede actuar hasta que "no se retiren los escombros". A pesar de todo, Hernández insiste en que "no tenemos indicios de que ahí se ubicara la ciudad de la que se habla. Los restos romanos no pertenecen a casas ni habitaciones sino a zonas periféricas asociadas a otro tipo de ocupación como pozos, riegos o estructuras subalternas". También se encontró una zona con cabañas y pequeños muros de piedra que se prolongan al oeste, además de los restos de la finca de los Condes de Miranda.
El Colegio de Arqueología de Madrid ha manifestado sus quejas por la decisión del Gobierno regional de no considerar el yacimiento de Carabanchel como Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, desde la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid explican que esta decisión es "técnica", como así lo aclara el informe dirigido a las entidades que solicitan la declaración. En este sentido, en dicho documento concluyen que "no procede el inicio de la tramitación por la amplitud de la zona. La existencia de viviendas y construcciones hacen imposible la conservacion de los restos que ahí había". Por otro lado, alegan que muchos de los hallazgos están "descontextualizados en lo que se refiere a la cronología y espacio".
Esta respuesta no convence a los expertos que forman parte del Colegio de Arqueología de Madrid. Los profesionales recuerdan que "existen otros BIC más extensos como la Casa de Campo o la Terraza del Manzanares", también afectados con urbanizaciones posteriores, como puede ser la ubicación del antiguo estadio Vicente Calderón.
La desestimación se une a la publicación en el BOCM del 28 de diciembre del inicio del trámite de información pública para el texto inicial del convenio urbanístico que regirá el desarrollo del área de la cárcel de Carabanchel. En este sentido, desde la Platataforma Carabanchel Historia y Patrimonio han presentado dos alegaciones a este plan para evitar la pérdida de este pequeño tesoro arqueológico que supone el yacimiento de Carabanchel: "Algunas de las parcelas comprendidas por este plan estarían protegidas por el BIC de la Ermita".
Esta plataforma pone el énfasis en la relación paisajística constante durante 600 años entre la Ermita y su entorno dándole un carácter distintivo como edificación aislada y distinguible a distancias considerables. No es hasta mediados de siglo XX, con la construcción de la cárcel, torres de viviendas y líneas de metro, cuando la iglesia queda prácticamente oculta. El colectivo alega que "se reduzca la ocupación y la edificabilidad, incluyendo la altura máxima, con el fin de prever que las edificaciones que puedan proyectarse eviten competir en volumen y altura con la ermita. Que a su vez se establezca la distancia mínima de dichas edificaciones a la Ermita y el recinto del cementerio. Y también, debe estar prevista la construcción de un centro social y la de un centro de interpretación del Patrimonio Cultural de Carabanchel, con especial énfasis en los hallazgos arqueológicos".
Las opiniones de los arquéologos mantienen posturas opuestas en algunos casos. Carlos Caballero considera que "un centro de interpretación es lo mínimo que se merece Carabanchel, ya que no se puede ver el yacimiento". Sin embargo, Luis Hernández se ciñe más a la realidad palpable: "La zona que se ha excavado arqueológicamente es de difícil conservación. Son restos muy arrasados, no hablamos de estructuras de fácil puesta en valor en las zonas excavadas".
Pero la protección "no resulta incompatible" con la urbanización. Un planteamiento en el que insiste la arqueóloga Laura Fernández: "Se pueden museolizar restos y construir encima. Todo el centro de Madrid es BIC y se construye constantemente. Se puede compaginar la declaración y la vida diaria. Por ejemplo, sería interesante el día de mañana excavar antes de construir nuevos nichos y, si se encuentra algo, estudiarlo y taparlo".